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martes, 13 de diciembre de 2011

HONDURAS ENTRE LA REPRESIÓN Y LA DESESPERANZA


Foto: cronicadesociales.org


HONDURAS ENTRE LA REPRESIÓN Y LA DESESPERANZA

Honduras vive desde el Golpe Militar que derrocó al Presidente Zelaya una situación muy compleja que repercute en el funcionamiento de las organizaciones sociales. A pesar de la celebración de elecciones en 2010, donde fue elegido el Presidente Porfirio Lobo, la situación en el país dista mucho de ser de una normalidad democrática. Según testimonios de organizaciones sociales hondureñas y en la visión de periodistas independientes, Honduras vive un estado policial, altamente represivo, en el cual Lobo a pesar de las promesas de campaña de instaurar una democracia plena, en un gobierno de unidad nacional, en la practica lo que ha hecho es revertir la reformas realizadas por Zelaya y retrotraer la situación de dominio de la situación de los sectores más derechistas y cercanos a los intereses de la oligarquía hondureña. 


El golpe contra Zelaya fue una asonada entre sectores dominantes, todos liberales tanto Zelaya como Miqueletti y Lobo. El gran pecado de Mel (Zelaya) fue atreverse a realizar algunas reformas progresistas y rodearse de sectores ajenos al Partido Liberal, que impulsaron acciones en beneficio de los sectores populares y tocar intereses de la oligarquía y de Estados Unidos, como fue el aumento del salario minino de 190 a 250 dólares, comenzar un proceso de recuperación de tierras para los campesinos más pobres, con medidas de asistencia técnica más importantes, imponer un nuevo trato a las compañías petroleras, plantear una reforma constitucional a través del llamado a una asamblea constituyente, y lo que marcó la condena de Mel fue el decreto que pretendió firmar de recuperación de la Base Militar Norteamericana de Palomares, para instalar allí el nuevo Aeropuerto de Tegucigalpa. Por otro lado las buenas relaciones establecidas con Chávez, Correa, Ortega y Funes, terminaron por condenarlo. El Golpe apoyado por toda la institucionalidad del Estado, la Mayoría del Congreso, la Corte Suprema y el Ejército no se hizo esperar.

Por otro lado, en Honduras no existe una alternativa política a los partidos tradicionales que sea viable, el poder históricamente se ha repartido entre liberales y nacionales (conservadores), pero no hay una expresión orgánica de la izquierda o de partidos de centro.

La oposición al golpe fue una reacción de la sociedad civil, de una red importante de organizaciones sociales, que formaron el Frente Nacional de Resistencia Popular, la “Resistencia”, pero que al no tener una expresión política orgánica, sus acciones no pasan de ser protestas a veces muy masivas, heroicas, pero que no tienen finalmente una expresión política concreta que los lleve a transformarse en alternativa de poder, van siempre a la zaga y terminan unos colaborando con los gobernantes de turno y los otros autoinmolandose en una continua resistencia….

Tal como lo ha expresado recientemente Mel Zelaza a su regreso del exilio,…” El golpe fue un laboratorio de las derechas centroamericanas y hondureñas con las derechas de Estados Unidos”… “Acá quienes se han beneficiado del golpe militar son las transnacionales del petróleo, norteamericanas y europeas, y muchos de los grupos fácticos del país”. 

Actualmente Honduras vive en permanente conflicto social, ejemplo de lo cual han sido el conflicto del magisterio y las marchas campesinas e indígeneas, especialmente en el bajo Aguan, violentamente reprimidas, el asesinato de periodistas que llega 17 desde comienzos del Gobierno de Lobo, el asesinato de dirigentes universitarios, y la amenaza permanente a los dirigentes sociales, todo lo cual indica que Honduras bajo esta pseudo democracia, vive una grave situación de violación de los Derechos Humanos. 

Desgraciadamente el regreso de Mel Zelaya, no parece haber mejorado las condiciones ni las posibilidades para un mejoramiento a corto plazo de la situación. 

Honduras es actualmente el país más pobre de América Central , agravado por las crisis internacionales y por situaciones climáticas adversas en los últimos años, como son torrenciales lluvias e inundaciones que han destruido cultivos, viviendas, infraestructura como carreteas y puentes, sumado a una emergencia sanitaria como es el brote de dengue hemorrágico que se suman a todas las calamidades sociales.

En este complejo y poco alentador panorama, donde los golpistas siguen gobernando y reprimiendo, se desenvuelven las luchas del movimiento social hondureño: entre la represión y la desesperanza….

Ronald Wilson 


(ALDHU)


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