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viernes, 29 de diciembre de 2017

Panamá: Las víctimas de la invasión aún esperan justicia.

La invasión de Estados Unidos contra Panamá y sus consecuencias

Por: Olmedo Beluche | Sábado, 16/12/2017 06:52 AM | Versión para imprimir
1. La invasión perpetrada por el Ejército de Estados Unidos contra Panamá, el 20 de diciembre de 1989, fue un acto de extremada e injustificada violencia. Esta acción bélica, realizada contra una población completamente desprevenida, contó con los más sofisticados armamentos y con un elevado contingente de tropas.
En esta acción militar, que se ha conocido con el nombre de "causa justa", participaron 25,000 mil soldados norteamericanos. Además de las tropas normalmente acantonadas en las bases ubicadas en el área del Canal de Panamá, bajo las órdenes del Comando Sur, participaron en la invasión:

-La 7ma. división de infantería procedente de Fort Ord-California.
-Un batallón mecanizado de la 5ta. división de infantería acantonada en Fort Polk-Loussiana.
-Una brigada de la 82a. división aerotransportada de Fort Bragg-Carolina del Norte.
-Dos batallones rangers.
El sofisticado armamento del ejército estadounidense utilizado en la invasión a Panamá incluyó los últimos adelantos tecnológicos alcanzados por ese país en el "arte" de hacer la guerra, y que luego han sido usados masivamente en la guerra del Golfo Pérsico:
-Bombarderos Stealth F-117.
-Bombas de 2,000 libras.
-Misiles Hell Five.
-Helicópteros y lanzamisiles Blackhawk, Apache AH-64 y Cobra.
-Aviones de asalto A-37.
-Cañones de fuego rápido de 30 mm.
-Vehículos HMMWV (Hummer) con ametralladoras de alto calibre.
-Fusiles M-16 con mirilla infrarroja.

Diversos organismos de derechos humanos, entre los que podemos mencionar a la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU), consideran que tal despliegue de capacidad bélica, muy superior al armamento de las Fuerzas de Defensa panameñas, no sólo era injustificado, sino que es violatorio de la Convención de Ginebra (Protocolo I, título III, sección I) que "prohibe expresamente el empleo de armas, proyectiles, materias y métodos de hacer la guerra que causen males superfluos o sufrimientos innecesarios" (ALDHU, revista Tareas No. 78, pág. 12).

2.Los primeros objetivos militares de la invasión fueron los principales cuarteles de las Fuerzas de Defensa de Panamá, y las áreas civiles aledañas fueron las más afectadas, tanto por la acción directa de las tropas norteamericanas como por el saqueo posterior. Las áreas más afectadas fueron:

-El Chorrillo, donde estaba el Cuartel Central.
-San Miguelito, cuarteles de Tinajita y de la XI Zona Militar.
-Panamá Viejo, cuartel del escuadrón UESAT.
-Fuerte Amador, en el área revertida.
-Aeropuertos de Tocumen y Paitilla.
-Batallón 2,000 en Pacora.
-Río Hato.
-Fuerte José Domingo Espinar.

Según la Comisión Especial enviada por ALDHU a Panamá, entre el 21 y el 25 de febrero de 1990, y que estuvo conformada por prestantes figuras del continente, encabezadas por el jurista norteamericano Robert White: "...el bombardeo del Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa provocó el incendio generalizado y la destrucción de los barrios de San Miguelito y El Chorrillo" (Ibidem, pág. 15).
Al respecto ALDHU concluye que: "Algunos de los objetivos militares perseguidos por los invasores se encontraban dentro de zonas densamente pobladas. Este hecho obligaba a las fuerzas de ocupación a extremar las medidas de seguridad que garantizaran la vida y bienes de la población civil. Sin embargo, parece evidente que las medidas adoptadas por los norteamericanos privilegiaron la protección de sus propias vidas, aumentando el riesgo de la población invadida" (Ibid., pp 16-17).
        Mapa de la invasión a Panamá

3.Esta negligencia del ejército norteamericano respecto a la población civil y sus bienes se manifestó con especial dramatismo en las cifras de muertos y heridos. Sin que se haya llegado a una estimación oficial respecto a este punto, los datos recabados por diversos organismos confirman el alto número de víctimas civiles producidas por la llamada "operación causa justa".
La Iglesia Católica panameña ha estimado que en la invasión se produjeron 655 muertes por el lado panameño, de los cuales 314 eran militares y 341 eran civiles. Ellos estiman los heridos en 2,007, de los cuales tan sólo 124 eran militares panameños (Panorama Católico 14/01/90).
Los datos recabados por el Instituto de Medicina Legal de Panamá registran 255 muertos y 93 desaparecidos. De los desaparecidos, 39 corresponden a militares y el resto son civiles. Por su parte, el Comité Panameño de Derechos Humanos contabiliza 556 muertos y 93 desaparecidos (Beluche, O. La verdad sobre la invasión, CELA, Panamá, 1991, pp 95-102). Otros organismos, como la Asociación de Familiares de los Caídos el 20 de diciembre de 1989, consideran que las víctimas deben "alrededor de 4,000" (Ibidem, pág. 102).
           Fosa común tras la invasión a Panamá

Tomando como válidos los datos aportados por la Iglesia Católica y relacionándolos con las cifras de víctimas norteamericanas, 26 muertos y 324 heridos de acuerdo al Comando Sur, nos muestra una alta cifra de 25 panameños muertos por cada norteamericano.
4.Otro de los aspectos en que ha quedado evidenciada la acción destructora de la invasión norteamericana sobre la población civil es el alto número de personas que perdieron sus hogares, y que han pasado a considerarse damnificados o refugiados de la invasión. De acuerdo a testigos presenciales, citados en diversas investigaciones, el combate más duro se produjo en el área residencial de El Chorrillo, comprendida entre las calles 25, 26 y 27, en las que habitaban más de 30,000 personas en un área que no excede de 20 hectáreas.
Encuestadas en el campo de refugiados montado en la Escuela Secundaria de Balboa, a donde fueron llevados inicialmente los chorrilleros evacuados, se contabilizaron 18,000 personas agrupadas en 2,800 familias que perdieron sus hogares en El Chorrillo. Allí fueron destruidos también 123 comercios de diversa índole. A las familias refugiadas de El Chorrillo, hay que agregar otras 48 familias que perdieron sus hogares por la invasión en la ciudad de Colón y un número no precisado de casas que fueron afectadas por los combates en San Miguelito.
El elevado número de hogares y edificaciones afectadas por la invasión demuestra que las tropas norteamericanas no hicieron el menor intento por limitarse a blancos militares, evitando daños a las vidas y bienes de la población civil panameña.
                     Bombardeo en la invasión a Panamá

Pese a las promesas del gobierno norteamericano de compensar los daños causados en las viviendas de estos refugiados, hay que señalar que los afectados se han manifestado insatisfechos con los trabajos de reparación y construcción realizados. Además de que consideran insuficiente la compensación monetaria de $ 800.00 que se les asignó (no a todas las familias) para que repusieran sus muebles y ropas pérdidas durante la invasión. En este sentido, el ex ministro de vivienda, Arq. Alfredo Figueroa, ha negado que Estados Unidos hayan pagado los 40 millones de dólares prometidos para reparar los daños hechos en El Chorrillo. Según él, sólo pagaron 22 millones de dólares (La Prensa, 8/4/91).

5.Respecto a los daños económicos causados por la invasión norteamericana a Panamá las estimaciones también varían de acuerdo a los criterios que se utilicen. En este aspecto, como con las pérdidas humanas, el gobierno nacional surgido con la invasión se ha negado a conformar una comisión especial que cuantifique, con parámetros consensuales, el monto total de las pérdidas.

Para algunos, como el economista Juan Jované, hay que incorporar a las pérdidas materiales producidas por la invasión, las pérdidas sufridas por la economía panameña por culpa de las sanciones económicas norteamericanas impuestas a partir de marzo de 1988. "Tan sólo en el primer año de sanciones, 1988, el producto interno bruto cayó en un 17.1 por ciento y los ingresos corrientes del estado bajaron un 44 por ciento..." (Beluche, Op. cit., pág. 104).
Dentro de las pérdidas sufridas en la propia invasión hay que considerar los daños directos causados por el enfrentamiento militar, sobre todo en las instalaciones públicas y de las FFDD, y los daños directos causados a propiedades privadas por la invasión y el saqueo que generó.

Hasta ahora no ha habido un informe oficial sobre las pérdidas globales sufridas por el estado panameño, como ya se ha dicho. El ejército norteamericano además de la destrucción directa causada a las armas e instalaciones de las FFDD, decomisó un enorme arsenal cuyo valor puede alcanzar varios millones de dólares, que debe computarse entre las pérdidas del estado panameño.
Como una muestra de las millonarias pérdidas sufridas por otras entidades del estado, basta mencionar que la Dirección de Correos y Telégrafos del Ministerio de Gobierno y Justicia estimó daños en 386,000 balboas. En el plano fiscal el estado dejó de percibir por lo menos 4 millones de dólares debido a la invasión, según el Prof. Roberto Méndez (Revista Tareas No. 74, pp 41-42).
En el sector privado, si bien en un primer momento el economista y empresario Guillermo Chapman estimó las pérdidas ocasionadas por la invasión en 1,500 millones de dólares, posteriormente el Centro de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio de Panamá (CEECAM) ha dado cifras más pequeñas pero confiables. Esta información, que fue obtenida por el CEECAM a través de una encuesta aplicada a 1,147 empresas comerciales e industriales, estimó que se había perdido durante la invasión el 90 por ciento de los inventarios y un 10 por ciento de los activos fijos.

Según los datos de la CEECAM los comercios mayormente afectados por el saqueo producido durante la invasión-ocupación, fueron las ciudades de Panamá y Colón, en las que las tropas norteamericanas aniquilaron a las Fuerzas de Defensa panameñas. El interior de la república, donde casi no hubo combates, NO se registraron saqueos.

O sea, el saqueo se produce en las áreas que sufren directamente la invasión. Datos del CEECAM (Informe, mayo de 1990) revelan que las áreas más afectadas por el saqueo fueron, en ese orden: Calidonia, Bethania, Bella Vista, San Miguelito, Santa Ana y Juan Díaz. Según las sociólogas Lina Muñoz y Milagros Huerta, que citan el informe de CEECAM: "Las áreas más alejadas fueron las que menos sufrieron daños materiales...En cuanto a las áreas rurales, las mismas no sufrieron destrozo alguno." (Muñoz, L. y Huerta, M. Causas y efectos de la invasión a Panamá, pág. 145).

Los daños económicos a las empresas comerciales e industriales de las ciudades de Panamá y Colón han sido estimados por CEECAM en 432.1 millones de dólares. De los cuales 334.8 millones corresponden a mercancías perdidas, 67.2 millones a instalaciones físicas perdidas, 8.7 millones a materias primas, 21.4 millones se estiman en la categoría no especificada de "otros".
En cuanto a rubros específicos los datos de CEECAM señalan que se perdieron 58.7 millones de dólares en alimentos, 44 millones en el área de transporte, 11.9 millones de dólares en medicinas y productos químicos y 14.9 millones se perdieron en el área de la construcción. Tan sólo en la ciudad de Colón se contabilizan pérdidas por un monto de 68 millones de dólares.
A estos datos hay que agregar que la invasión produjo la pérdida directa de 15 mil empleos, los que se deben agregar a los 60 mil empleos perdidos en 1988 con las sanciones económicas. Esta situación elevó el índice de desempleo en el país a más del 30 por ciento de la población económicamente activa, lo que agravó las condiciones de miseria socioeconómica de cientos de miles de panameños. El Ministerio de Planificación calcula que la población que subsiste con ingresos inferiores al mínimo necesario para vivir sobrepasa el 40 por ciento de los panameños.
Recuperar el ritmo del crecimiento económico a los niveles previos a la invasión y a las sanciones económicas no será fácil para Panamá. Según Juan Jované: "En todo caso, las pérdidas producidas durante la invasión deberían ser sumadas a las generadas por la aplicación de las sanciones, dando como resultado un impacto total que ha sido calculado por varias fuentes en cerca de 4,000 millones de balboas. Esta cifra equivale a aproximadamente el 75 por ciento del valor total corriente del PIB de 1987".
Jované agrega que: "Esto significa que, sólo para volver al nivel absoluto de 1987, se necesitaría cerca de 3 años. Más aún se necesitarían aproximadamente 6 años y medio a esa alta tasa (del 20 %) para recuperar el nivel del PIB por habitante de 1987" (Economía Nacional: Balance y Perspectivas en 1991, Revista Este País No. 31).
6.Un aspecto poco estudiado hasta ahora es el impacto sicológico que la invasión produce en las mentes de decenas de miles de panameños, sobre todo en los que vivieron directamente el escenario del combate armado, como los chorrilleros, y los habitantes de los barrios aledaños a los cuarteles. Este impacto sicológico, que también podríamos llamar trauma, es la causa objetiva de muchos comportamientos anormales y de extremada violencia que vivieron los panameños los días y semanas subsiguientes a la invasión.
Nos dice la sicóloga Berta Jaramillo que: "Si impresionante fue ver horas y días después, y aún hoy, el área afectada... detengámonos a observar otro panorama: el de las vivencias de la gente que allí vivía". Y agrega: "El que vivió los momentos difíciles del día 20 de diciembre en este barrio, y que hoy experimenta sus efectos, te dirá: ¡tú no puedes comprender!... Esto es realmente cierto" (IDEN. Los efectos sicosociales de la destrucción de El Chorrillo, en El Chorrillo: situación y alternativas. pág. 74).
Definitivamente la invasión con su lógica de destrucción y muerte produce un trauma en la mente de miles de panameños. El hecho de enfrentarse a la destrucción repentina de las instituciones sociales que daban solidez a su existencia, desde las más íntimas como la familia y el hogar, hasta las instituciones públicas, son parte del impacto sicológico de la invasión. El sentimiento de temor, y muchas veces pánico, a perder la vida, puesta realmente en peligro; la ansiedad producida por no saber de la suerte corrida por familiares y amigos; la inseguridad respecto al futuro del núcleo familiar, si contará con medios para alimentarse, si será afectada su vivienda, si sus vidas están o no en riesgo; todos estos aspectos que sufrieron decenas de miles de panameños que habitan las ciudades de Panamá y Colón, forman lo que denominamos trauma de la invasión.
Para las sociólogas Lina Muñoz y Milagros Huerta los testimonios recabados en el transcurso de su investigación confirman el hecho traumático sicológico de la invasión. Según ellas: "La no comprensión de un hecho tan violento, en el caso concreto de los niños, obtiene resultantes negativas en los individuos: inseguridad, agresividad, conductas atípicas, apatía u obsesión ante determinada situación o actitudes suicidas incluso..." (Muñoz y Huerta. Op. cit., pág. 165).
Y agregan, las sociólogas Muñoz y Huerta, que estos comportamientos anómalos se manifiestan no sólo individualmente, sino que también se sufren colectivamente. "Colectivamente se crean conductas similares a las individuales, pero que crean rasgos distintivos de alienación; indiferencia colectiva, formación de líderes negativos (aquellos en los cuales se da la tendencia a agruparse o formar individuos sin conciencia moral, ni social, ni conductual)" (Ibidem, pág. 165).
La combinación de los efectos sicológicos con los efectos económicos de la invasión es la raíz en la que hay que buscar la explicación de la elevada criminalidad aparecida inmediatamente después del 20 de diciembre. Las cifras de crímenes ocurridos entre los meses de enero y febrero de 1990 revelan que se había producido un acontecimiento tan traumático, que había afectado el comportamiento social.
El gobierno de Estados Unidos es responsable, no sólo por los daños directos a la vida y bienes de los panameños, sino también es responsable por los daños psíquicos causados a la población, y por los daños materiales que personas emocionalmente afectas por la invasión hayan causado. El factor sorpresivo de la acción militar aumentó el efecto de este trauma. De haberse advertido a la población panameña, se habría evitado el impacto sicológico y muchos daños materiales. La principal diferencia entre las víctimas del ataque norteamericano en Iraq y en Panamá, es que los iraquíes sabían lo que iba a pasar, y hasta sabían cuándo iba a suceder.
7.Todos los testimonios, análisis e informes sobre la invasión señalan claramente que el saqueo generalizado de almacenes e instalaciones comerciales e industriales se produce después de que las tropas norteamericanas han atacado y liquidado a las FFDD de Panamá, y cuando éstas tienen bajo su control las áreas neurálgicas de la capital.
"Producida la ocupación militar del país-dice el informe de ALDHU-, destruidas las Fuerzas de Defensa, desarticulada la mínima resistencia inicial y apresados miles de ciudadanos, las ciudades de Panamá y Colón quedaron bajo el total control de las fuerzas de ocupación".
"En estas circunstancias se produjo el saqueo masivo de negocios, tiendas, mercados e incluso residencias particulares. Miles de personas participaron en estos actos, asolando los barrios comerciales y las propias viviendas, especialmente aquellas que habían sufrido el allanamiento previo de las tropas de ocupación" (ALDHU, Op. cit., pp 18-19).
Analizando respecto a quién compete la responsabilidad del saqueo masivo de los negocios en las horas posteriores a la invasión, el informe de ALDHU señala: "De cualquier manera, resulta evidente que, si una potencia extranjera invade un país, debe tomar las providencias y precauciones del caso para cautelar los bienes y la propiedad, máximo cuando, como en este caso, la invasión eliminó las Fuerzas de Defensa y dejó a la población desamparada".

Y prosigue: "Lo cierto es que las fuerzas de ocupación, teniendo el territorio panameño bajo su control y habiendo diezmado a las fuerzas de defensa panameñas adoptaron para sí la responsabilidad de garantizar la seguridad de la población. Esta obligación de las fuerzas ocupantes no fue debidamente observada al no controlar los saqueos ni proteger los bienes y la propiedad particular" (ALDHU, ibidem, pág. 19).

jueves, 28 de diciembre de 2017

Perú: la ONU critica indulto a Fujimori


La sentencia contra el expresidente Alberto Fujimori "marcó un hito histórico para Perú y América Latina en materia de lucha contra la impunidad por graves crímenes de derechos humanos", señaló el Acnudh.

El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, desató indignación y protestas al otorgar el indulto humanitario y derecho de gracia a Alberto Fujimori, sentenciado en 2009 a 25 años de cárcel por violación de derechos humanos.

Según el representante para América del Sur del Alto Comisionado de las Naciones 
Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), Amerigo Incalcaterra, la decisión de PKK socava los avances del Estado peruano en materia de reconciliación nacional. Asimismo, ante la gravedad de los crímenes del expresidente Fujimori hubiese sido necesario consultar primero a la comunidad internacional, sostuvo.

Este martes (26.12.2017) Incalcaterra señaló en un comunicado que "la concesión de indultos es una prerrogativa que exige un análisis riguroso en cada caso".

Agregó que en estas situaciones es necesario considerar "la gravedad de los hechos en el marco de un proceso transparente e inclusivo", que respete las normas internacionales de derechos humanos.

En este contexto, el funcionario de las Naciones Unidas remarcó que las decisiones de las autoridades deben basarse en la obligación del Estado "de investigar, procesar y sancionar las violaciones de derechos humanos, evitando cualquier situación que pueda llevar a la impunidad".

Incalcaterra añadió que "en todo proceso social hacia la reconciliación, el reconocimiento de las víctimas y sus familiares es un elemento central".
Crímenes de Fujimori "son de interés internacional"

"No poner la situación de las víctimas al centro de estas decisiones desvirtúa el camino avanzado por el Estado peruano en materia de verdad, justicia, memoria y reparación", expresó.

El Alto Comisionado de Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, visitó Perú el pasado octubre, y recalcó a las autoridades que los crímenes cometidos por Fujimori "son del interés de la comunidad internacional en su conjunto", por lo que "debe ser involucrada en este tema tan importante".

El exjefe de Estado Alberto Fujimori fue condenado en 2009 como autor intelectual del asesinato de 25 personas en las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), perpetrada a cargo del grupo militar encubierto Colina, y por el secuestro de un periodista y un empresario en 1992.


martes, 26 de diciembre de 2017

2017, discordante liderazgo panameño de riqueza y desigualdad

Por Osvaldo Rodríguez Martínez *

Panamá (PL) El Banco Mundial (BM) aseguró que la economía de Panamá estuvo entre las de más rápido crecimiento en el orbe durante la última década, pero se enmarca también entre los 10 países más desiguales del planeta.

Como la noticia más trascendental del 2017 que termina, con profunda incidencia en el futuro panameño, está el establecimiento de relaciones con la República Popular China y el anuncio de múltiples estudios de inversión del gigante asiático en la nación centroamericana.

Más otro fatal contraste es la inclusión de Panamá en la lista negra de la Unión Europea (UE) de los paraísos fiscales, anunciada recientemente, lo que además de incrementar las lesiones al prestigio internacional, representará problemas al intercambio comercial y financiero con los integrantes del ente comunitario.

En cifras macroeconómicas, el Istmo pudiera ser la envidia de sus vecinos, pues ni siquiera en la más reciente crisis mundial mostró síntomas de debilidad, a pesar de cierta desaceleración en el ritmo ascendente, ya que entre 2001 y 2013, el promedio anual fue de 7,2 por ciento, más del doble del regional.

El país creció 6,1 por ciento en 2014, bajó levemente a 5,8 y 4,8 en 2015 y 2016, respectivamente, y los augurios del BM para el presente es que iniciará la curva ascendente con 5,4, el mayor de Latinoamérica y el Caribe.

Si en un principio el gobierno istmeño rechazó tales pronósticos por considerarlos incoherentes con la realidad, y lanzó una atrevida proyección de 5,9, apoyados por la reanimación del comercio mundial, en octubre pasado reconoció una 'actualización' con 0,3 puntos porcentuales por debajo.

La intermediación financiera, actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, comercio minorista y suministro de electricidad, son ramas con crecimiento moderado o decrecimiento en el presente año; a pesar de ello, contradictoriamente continúa la edificación de torres para viviendas y oficinas.

El escándalo de los Papeles de Panamá dejó efectos negativos sobre la actividad bancaria y la creación de sociedades, mientras el gobierno debió ceder a las imposiciones de organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

La última de tales concesiones en busca de evitar las listas discriminatorias ocurrió recientemente, cuando aceptó adherirse al intercambio automático multilateral de información económico-financiera, a pesar de considerarlo violatorio de su soberanía.


A pesar de ello, la prosperidad llegó de la mano de la operación del Canal de Panamá, los puertos, la Zona Libre de Colón y el sector constructivo.

Esto apoyado en las grandes obras de la segunda línea del Metro capitalino, el tercer puente sobre la ruta fluvial y la renovación urbana de Colón, la segunda ciudad en importancia.


Una cifra récord en el aporte directo al Tesoro Nacional de mil 650 millones de dólares hizo el Canal al terminar el último ejercicio fiscal anual, monto que choca positivamente con los mil 878 millones recibidos por el estado panameño durante 85 años de posesión colonial estadounidense.

RIQUEZA MAL DISTRIBUIDA 


Es visible al recién llegado la brecha entre ricos y pobres en el país, incluso en el centro de los enormes rascacielos que ofrecen aire de gran ciudad a la capital; el contraste emerge en la humilde barriada de pescadores Boca de la Caja, cuyos vecinos se resisten al desalojo de la modernidad excluyente.

Un fenómeno difícil de entender aún para quienes sufren la pobreza y la indigencia, mientras algunos tecnócratas reducen el problema a la aplicación de fórmulas alejadas de la realidad del hambre, la enfermedad y la desesperanza, según análisis del diario local derechista La Prensa.

'Los expertos entienden que la diferencia abismal entre ricos y pobres es un problema a resolver para no limitar el potencial de crecimiento del país y los más atrevidos, en su prospectiva, incluso reconocen que estamos sentados en una bomba de tiempo', alertó la fuente.


Este artículo, donde se citó al Héroe de Cuba José Martí en su concepto de que un pueblo de hombres educados será siempre un pueblo de hombres libres, argumentó que la educación es la verdadera solución a la pobreza y propuso una transformación de la sociedad.


Tal vez esa apreciación sea una de las pocas coincidencias con sectores de la izquierda panameña, quienes también auguran un posible estallido social ante el ahogo económico al que está sometido la clase obrera, y peor aún, entre desempleados y marginados indígenas, quienes hablan de refundar la nación.

Un ejemplo de la desigualdad es que el 10 por ciento de las familias más ricas de la nación tenía 37,3 veces más ingresos en 2016, que igual proporción de los más pobres en 2015, lo cual demuestra en estadísticas el crecimiento de la brecha, según admitió el gobierno en un estudio de diciembre del pasado año.

Cambios de procedimiento en la forma de medir la pobreza difundió la falsa idea de una drástica reducción, pero las víctimas de este flagelo están más allá de cifras y son protagonistas a diario de historias en los medios, que muestran la cara real de cómo viven centenares de miles de personas en el país líder del crecimiento regional.

Un presupuesto público para el venidero año que supera los 23 mil 300 millones de dólares tampoco presenta una solución viable para disminuir la pobreza en una nación de apenas cuatro millones de habitantes, pues la cuarta parte del monto es para pagar los servicios (intereses) de la deuda del país.

INVERSIONES PÚBLICAS AUMENTAN DEUDA 

El desarrollo de Panamá se basa, en lo esencial, en infraestructuras determinadas por los intereses económicos por encima de los sociales, a criterio de analistas, quienes aseguran, además, que el crecimiento es ficticio porque descansa en un galopante endeudamiento, el cual era de 23 mil 465,5 millones de dólares al cierre de noviembre pasado.

Esta estrategia de desarrollo recibe constantes críticas de economistas, quienes consideran que compromete el futuro, porque no se invierte apenas en obras productivas que multipliquen la riqueza, con la excepción de la ampliación de la vía fluvial interoceánica y la mina de cobre Donoso. La antaño fuerte actividad exportadora de la agricultura fue desatendida por los gobiernos de turno desde hace décadas, e incluso contrariamente la política oficial potenció la importación de alimentos sobre la producción nacional, según constantes denuncias de los gremios de cosecheros.

Otro tanto sucedió con la industria manufacturera, reducida notablemente y de la cual apenas funcionan algunas fábricas sin peso económico, mientras el crecimiento favoreció a la plataforma de servicios, con énfasis en el comercio local.

Panamá atrajo en los últimos años un alto volumen de inversión extranjera directa, y creó una flexible legislación exclusiva para las multinacionales y las zonas francas, las que actualmente están en la mira de la OCDE, mientras en ello se basa la inclusión del país en la lista negra de la UE, por considerarla nociva para impuestos.

Una paradoja de la escuela neoliberal que tiene en el Istmo uno de sus laboratorios continentales es que, para su prosperidad, la empresa privada exige al Estado importantes volúmenes de contrataciones, lo cual demuestra la hipótesis de la transferencia del dinero público a los bolsillos de los más ricos.

¿Habrá estallido social en Panamá? Cada vez son más los que responden afirmativamente, tomando en cuenta 'la peligrosa tensión o presión social que genera la acumulación de resentimiento y desencanto en la población', discrepante con los desgastados discursos políticos tradicionales.

Como reza el refrán popular: 'no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista'.

*Corresponsal de Prensa Latina en Panamá.


arb/npg/orm

jueves, 21 de diciembre de 2017

ONU DESTACA EL TRABAJO CUBANO EN PROMOCIÓN DE DERECHOS HUMANOS

Gracias al trabajo realizado durante décadas, hoy Cuba cuenta con un amplio apoyo internacional en la promoción de los derechos humanos, que refuta los reiterados intentos de desacreditar a la isla.

Una de las mayores evidencias de respeto hacia Cuba fue su reelección en 2016 en uno de los ocho puestos para América Latina y el Caribe en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (UNHRC).

Cuba fue el país más apoyado en la región, con 160 votos para el período 2017-2019. Según las autoridades diplomáticas cubanas, era una señal de reconocimiento por parte de la comunidad internacional del trabajo cubano en la promoción de los derechos humanos.
Después de la creación de UNHRC en 2016, Cuba ha sido elegida como país miembro en cuatro períodos (2006-2008, 2009-2011, 2014-2016 y 2017-2019).

Cuba también asumió una de las vicepresidencias del CDHNU entre junio de 2010 y junio de 2011, representando a la región de América Latina y el Caribe.

Solo en 2012 y 2013 Cuba no se presentó como miembro del Consejo, solo porque los miembros del consejo sirven por un período de tres años y no son elegibles para la reelección inmediata después de dos períodos consecutivos.

Según fuentes de la Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, la isla caribeña otorga una alta prioridad a la cooperación internacional para la promoción y protección de todos los derechos humanos.
También destacaron que Cuba participó activamente tanto en las negociaciones para la creación del Consejo como en el proceso de construcción institucional de ese órgano.
Cuba también presentó varias propuestas para garantizar la promoción genuina del diálogo y la cooperación internacional en el campo de los derechos humanos, sin la intervención de prácticas de confrontación y manipulación política que pusieron fin a la Comisión de Derechos Humanos anterior.
Según las autoridades y diplomáticos cubanos, la isla mantiene su compromiso de abordar las reivindicaciones históricas de los pueblos del Sur y de las grandes mayorías en todo el mundo sobre cuestiones como la realización efectiva del derecho al desarrollo y la lucha contra el racismo, la discriminación, xenofobia y las intolerancias relacionadas.
En este sentido, recordaron que Cuba firmó los Pactos Internacionales de Derechos Humanos en 2008 y que continuará su trabajo en esa área como principal patrocinador de varios proyectos en el Consejo.

También subrayaron que Cuba sigue comprometida a garantizar el pleno respeto de los principios de universalidad, indivisibilidad, objetividad y no selectividad a fin de fortalecer la cooperación en el campo de los derechos humanos.
Contrariamente a poderes como Estados Unidos, los cubanos tienen logros significativos en el disfrute de todos los derechos humanos, ya sea en el campo de los derechos económicos, sociales y culturales, en los derechos civiles y políticos o en los llamados derechos de tercera generación o solidaridad.
Según representantes de la Misión Permanente de Cuba ante la ONU, si tienen que mencionar solo uno de los logros, se referirían al ejercicio pleno de su derecho a la autodeterminación en medio de los graves obstáculos y amenazas derivados de la política de hostilidad , agresión y bloqueo impuestos durante décadas desde el exterior.

Los éxitos cubanos en áreas como salud, educación, investigación científico-técnica, cultura y deportes también son ampliamente conocidos a nivel internacional.
Sin embargo, lo que está oculto o distorsionado es que todo esto ha sido posible precisamente porque el pueblo cubano posee su destino político y los recursos del país, ejerce el poder y el control total de la vida de la nación, y participa activamente como un Actor del sistema de democracia diseñado y respaldado por el pueblo en un plebiscito universal, señalaron los diplomáticos.

Por si fuera poco, hay muchos en el mundo que conocen de cerca los ideales respaldados por el pueblo cubano en sus acciones internacionales, el compromiso con el avance de los derechos humanos y la lucha contra el colonialismo y el acceso a la salud y la educación.
Según cifras oficiales, más de 325 mil colaboradores cubanos han prestado servicios en 158 países y, en términos de educación, gracias al programa cubano de alfabetización ‘Yosípuedo’, más de nueve millones de personas han aprendido a leer y escribir en treinta naciones.

Al mismo tiempo, la nación caribeña ha recibido visitas de misiones y funcionarios de la más alta organización internacional y ha brindado toda la información necesaria para responder a las solicitudes de procedimientos especiales del CDH, con las que continuará cooperando.
En general, como miembro del mencionado organismo, dicen los diplomáticos, Cuba promueve sus iniciativas tradicionales en temas como el acceso a la alimentación, el respeto a la diversidad cultural y la promoción de la paz como un requisito vital para el disfrute de todos los derechos humanos.

Asimismo, el país continúa trabajando para el desarrollo progresivo de los derechos de la tercera generación y, en particular, la solidaridad internacional.