Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta América Latina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta América Latina. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de febrero de 2022

Unos 28 millones de personas no encuentran trabajo en América Latina y el Caribe

La pandemia de COVID-19 provocó la pérdida de 49 millones de puestos de trabajo en América Latina y el Caribe en 2020 y, pese al repunte económico superior al 6% registrado el año pasado, esos empleos no se han recobrado en su totalidad, señala un nuevo informe regional publicado este martes por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

#AméricaLatina #Desempleo # trabajo #OIT



Al inicio de este año todavía hay unos 28 millones de personas que buscan trabajo sin encontrarlo y el panorama no es prometedor para la región. Las proyecciones de crecimiento económico para 2022 apuntan a un 2%, lo que retrasará la recuperación del mercado laboral.

Actualmente, la tasa de desempleo alcanza un 9,6% -mejor que en 2020, pero peor que 2019- y la mitad de los trabadores se encuentra en la informalidad, lo que podría aumentar dadas las mediocres perspectivas económicas, que también apuntan a una posible prolongación de la crisis del empleo hasta 2023 o 2024.

La OIT estima que, tomando en cuenta la precariedad económica y la continuación de la pandemia, la tasa de desocupación este año podría bajar entre 0,2 o 0,3 puntos porcentuales, manteniéndose por encima de 9%.

En la conferencia de prensa para presentar el informe, el director regional de la OIT explicó que gran parte de los empleos perdidos se insertan en sectores que todavía no se han dinamizado, “como el turismo”, pero también están los que se han transformado.

“Hay casos de profesiones que desaparecieron, que cambiaron de naturaleza de forma muy brusca con la incorporación de la tecnología”, dijo Vinícius Pinheiro.

Las mujeres están atrapadas

Agregó que estos factores conducen a los trabajadores al desaliento y recalcó que la desesperanza laboral en América Latina tiene una cara principalmente femenina.

“Y esto se explica con la reorganización del trabajo doméstico y del cuidado, al igual que con el cierre de las escuelas por periodos muy prolongados. (…) eso afectó la distribución del tiempo en los hogares con una sobrecarga para las mujeres. Muchas pasaron a trabajar desde casa, a acumular funciones, o perdieron su empleo y se dedicaron únicamente a las tareas de cuidado y ahora es muy difícil que salgan de eso”, apuntó.

Pinheiro añadió que para que las mujeres salgan a trabajar hay que reorganizar la estructura de los cuidados o pagar por ellos.

“Gran parte de las mujeres que no han regresado a trabajar no lo han hecho porque están atrapadas en la crisis del cuidado que se produjo con la pandemia”, puntualizó.

El desempleo femenino se mantiene en 12,4% desde 2020, no ha mejorado, lo que contribuye a amplificar el impacto de la crisis sobre la desigualdad de género en el trabajo.

La OIT señaló que una gran parte de las mujeres de la región trabaja generalmente en sectores económicos muy afectados por la crisis, como la hotelería y otros servicios, además de que son más las mujeres que los hombres que se desempeñan en la informalidad.



Niños y jóvenes

El director regional sostuvo que otro grupo de población muy afectado son los niños y detalló que muchos no han regresado a la escuela, y posiblemente no lo hagan más adelante, porque han debido incorporarse al mundo laboral.

“Porque la combinación entre bajos ingresos y cierre de escuelas es una tormenta perfecta para el trabajo infantil y eso es un retroceso histórico”, subrayó, llamando a tomar medidas enérgicas para devolver a los menores a las escuelas “antes de que se pierda una generación”.

Los jóvenes son otro de los grupos de “desalentados” por la falta de trabajo y es muy importante reincorporarlos porque puede tener un impacto en los niveles de violencia e inestabilidad política, alertó.

“Entonces, las mujeres y los jóvenes son grupos clave que deben ser rescatados para el mercado de trabajo de forma que las políticas para el futuro no dejen a nadie atrás”, enfatizó Pinheiro.

El informe afirma que el impacto de la pandemia de COVID-19 fue más grave en América Latina que en otras regiones debido a “comorbilidades sociales” como la desigualdad y la informalidad, que dejaron a las personas no sólo sin empleo, sino sin protección social adecuada.

Destaca también que el 49% de los empleos recuperados hasta ahora son informales, lo que no mejora las condiciones de los trabajadores.

Transición al mundo digital

La OIT dedica un apartado a la transición digital de los mercados de trabajo, acelerada por la pandemia y los confinamientos, resaltando los desafíos que ésta supone para la región.

El estudio afirma que el teletrabajo y el aumento de los servicios basados en plataformas digitales requerirá nuevas políticas que incluyan el campo de formación profesional para mejorar el equilibrio entere la oferta y la demanda de calificaciones y reducir el impacto disruptivo de la tecnología.

Asimismo, hace hincapié en la necesidad de regular esas nuevas modalidades para proteger los derechos laborales de los trabajadores.

Fuente: Noticias ONU

lunes, 3 de enero de 2022

La perpetua inestabilidad

La estabilidad no ha sido un denominador común en nuestra América, donde la pobreza, el hambre, el desempleo y la inequidad cunden. Por ello, las sociedades aprendieron desde hace siglos la dura lección de vivir el día a día, no sólo aquellos que deben ganarse el pan haciendo lo que pueden en las calles de las ciudades de todo el hemisferio, sino toda la ciudadanía, que se acostumbró a sobrellevar la improvisación y la falta de visión.



Un realismo cruel, que hace de la vida una rueda moscovita. Quien vive en Latinoamérica mira con asombro que países con fuentes de riqueza inagotables, no logran facilitar una vida digna a sus poblaciones, más por incapacidad que por otra razón.

En estas sociedades, donde gobernar no está fundamentado en consensos sino en berrinches, la gente mira con desdén a la cosa pública. Lo peor es que la ausencia de instituciones sólidas produce un estilo de anarquía.

Necesitamos recomponer nuestra América para evitar que se hagan trafasías de todo orden con total impunidad. Esa inestabilidad permanente hace que el ciudadano desconfié del Estado y que mantenga una distancia con la cosa pública que sólo le trae más problemas en vez de soluciones.

Un ejemplo palpable es la corrupción que atraviesa la sociedad entera en la región y que contamina a todos los sectores del quehacer humano. Todos quieren eliminarla y para ello tendrán que educar a los niños, ya que la mayor parte del resto está inmerso, ya sea recibiendo o pagando, pues la corrupción se ha enraizado de tal manera en nuestro diario vivir, que resulta imposible erradicarla con leyes y buenas intenciones.

El irrespeto al tiempo de los ciudadanos es una muestra palpable de la inoperancia de quienes manejan la cosa pública y privada. Mucho tiempo desperdiciado en interminables trámites, en donde se “cayó el sistema” o “regrese mañana” son el sino de todos los días. Seguro que cuesta millones de horas hombre y por ende millones de dólares.

No puede continuar una divisoria de inequidad tan marcada, en donde un puñado de gente lo tiene todo y cientos de millones viven en la pobreza. No es falta de recursos, sino de ética.

Es indudable que estamos sentados en un polvorín que puede estallar. Es momento de tomar al toro por los cuernos, de buscar alternativas pragmáticas y realistas a los problemas de un desarrollo humano sostenible. La pobreza está entre las más aberrantes violaciones de los derechos humanos, es hora de corregir que campee en nuestra región con terribles consecuencias para todos.

Hay que darle seguridad y estabilidad al ciudadano para que viva sin sobresaltos y angustias producidas por las incapacidades institucionales de los estados de las Américas y que son un pesado lastre que ancla para los millones de latinoamericanos.

Fuente: El comercio

Art Opinión: Luís Gallegos Chiriboga

miércoles, 8 de diciembre de 2021

El populismo radical, la libertad en peligro

Diferentes movimientos que se hacen llamar “nueva derecha” están consiguiendo entrar en la política debido al descontento existente con el mundo político. Ellos se erigen como portavoces de un pueblo al que creen representar. Aunque han vivido de la política más tiempo del que suelen admitir, se consideran outsiders (que están fuera del sistema). Y se presentan como personas normales que dicen lo que piensan, sin embudos.



Estas fuerzas, en todos los países en donde se desarrollan, se centran siempre en los peores aspectos de la sociedad del país para crear terror y miedo. Dicen lo que piensan, aunque sea a veces equivocado o dañe a todos. En cambio, se defienden de los ataques de otros pidiendo «libertad de expresión».

Ellos dicen (a los que quieran escuchar); enfoquen sus miradas en la diversidad, miren es un enemigo traicionero. Miren:

  • al enfoque de género es negativo y va en contra de la familia.
  • a las etnias, culturas o regiones diferentes deben marcharse o convertirse, para protegernos.
  • al crimen, la delincuencia y las manifestaciones, vamos a acabar con todo eso. Todos irán a la cárcel.
  • a los de una religión diferente (evangélica, católica, agnósticos, laicos musulmanes, etc.…)

Vamos a defender a uno de estos grupos:

  • Blanco, católico, estricto.
  • Ario, evangélico, fascista.
  • Latino, judío, etnocentrista
  • De la sierra, católico, negacionista
  • etc.

Estos grupos políticos quieren socavar los valores y el respeto a lo diferente (en contra de los valores democráticos): provocan la confrontación dentro de la sociedad (odio hacia el otro). Sin embargo, aunque el odio se disemina entre toda la población, pocos son pertenecientes al grupo de “elegidos”. Cada miembro de la sociedad tiene a qué odiar del otro que no cumple las características elegidas: El blanco odia al negro, pero el negro puede odiarlo también por no ser católico. De este modo, crece el odio dentro y entre la sociedad. Centran la  mirada en la diferencia, añadiendo características demoníacas (a posiciones políticas, nacionalidades, religiones, etnias, etc.). Nadie sabe si va a caer dentro del grupo o será considerado un enemigo de la sociedad, un demonio o una bruja.

Todos estos cuestionamientos o requisitos van en contra de la libertad de las personas:

Para vivir en esa sociedad no se podrá ser mujer independiente, homosexual, ni islámico, ni izquierdista o cristiano, porque algún día, cuando ese actuar evolucione y se convierta en un estado de tipo autoritario, podría correr peligro y tener que migrar.

Asimismo, estos grupos también dicen creen en fabulaciones y confabulaciones sobre el rol de género, el cambio climático o la salud (coronavirus); ellos son los únicos que vieron la maldad en las invenciones en estos fenómenos: No hay cambio climático, no existe el coronavirus y las mujeres no sirven para el mundo laboral; habría un «ente» que los habría impuesto; un ente islámico, de alguna corriente política o de algún país «enemigo».

Los nuevos valores

Su obsesión se centra en la satanización de la diferencia. El respeto a la diferencia nació en los gobiernos democráticos, en la revolución silenciosa social. Ahora quieren eliminar esos valores para imponer otros. La estrategia de satanización debería hacer surgir los nuevos valores de este movimiento:

  • Negacionismo: negación de la existencia del coronavirus, el cambio climático y, en general, la ciencia.
  • “Derecho a la diferencia”: Se refiere a que en una sociedad debe de poder prohibir la entrada de otras personas ajenas. Sin embargo, esta medida no se refiere a la migración no europea, en los discursos de América latina.
  • Antifeminismo: desconociendo el valor de las mujeres en la sociedad y eliminando sus derechos (voto incluido)
  • Honestidad: Elaborando discursos falsos y abanderando la libertad de expresión para protegerlos (por ejemplo, negación de los homicidios por parte de las dictaduras o explicando la necesidad y el beneficio de eliminar a jóvenes, izquierdistas, mujeres, homosexuales, etc. durante esos regímenes).
  • Orden y Paz: Eliminación de la autonomía de los ciudadanos mediante un control autoritario que elimine la libertad, quedando la democracia en un estado latente, inexistente.

Así los nuevos valores de estos grupos políticos quieren eliminar la democracia y sustituir sus valores por estos nuevos.

Es en este escenario de confrontación que ellos crearon, el único punto en común que tienen todos sus seguidores es la búsqueda de una supuesta “Paz y el Orden» por el descontento que ellos aglutinan; aunque se trata de un descontento disperso y que discrimina también a sus miembros.

Sin embargo, sus seguidores no se dan cuenta que esa paz y ese orden tendrá una víctima, la democracia. En un régimen autoritario, como una dictadura, tal vez el lector quede en alguna categoría en la que pueda ser desaparecido: Evangélico, musulmán, blanco, marrón, mujer, homosexual, migrante, indígena, liberal, de izquierdas, de mar o montaña.

En ese escenario las personas se volverán eslabones de una maquinaria autoritaria y tergiversadora de realidades. El proceso de la “nueva derecha” culminará cuando todos seamos iguales o desaparezcamos y ellos sean líderes de lo que quede. Estos partidos, igual que el islamismo radical, quieren un retorno al pasado, un pasado fascista, intolerante, autoritario, ordenado y sin libertad.

¿Qué ganas tu en todo eso? Que no te gane el miedo. No te conviertas en uno de sus demonios: discriminador, provocador de miedos y autómata. No seas un robot. Protege tu identidad, protege la democracia.


Artículo Opinión: Gil Badiella

viernes, 6 de agosto de 2021

Millones de personas en América Latina amenazadas por el hambre

 Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) destaca la necesidad de tomar medidas en cinco “lugares críticos” en América Latina y el Caribe, donde millones de personas están en riesgo de pasar hambre.


Según el informe trimestral Hunger Hotspots, en Centroamérica, Guatemala, Honduras y Nicaragua enfrentan dificultades debido a una posible reducción en sus cosechas y los efectos socioeconómicos de la pandemia de COVID-19.

Por su parte, Colombia está siendo afectada por disturbios sociales y una recesión económica, mientras que Haití ha sido golpeado por la crisis económica, la sequía, el malestar sociopolítico y el aumento de la inseguridad relacionada con la delincuencia.


Guatemala, Honduras y Nicaragua

Se espera que la situación de seguridad alimentaria en Guatemala, Honduras y Nicaragua continúe empeorando, especialmente en el Corredor Seco, debido a lluvias por debajo del promedio que podrían afectar los cultivos, y por los efectos socioeconómicos del COVID-19.

La falta de alimentos podría afectar a 3,5 millones de personas en Guatemala y a 3,3 millones en Honduras, mientras que en Nicaragua alrededor de 300.000 personas tienen un consumo de alimentos insuficiente y es probable que su situación empeore en los próximos meses.

El informe sugiere acciones anticipatorias para mitigar el déficit de lluvias durante la temporada agrícola, y solicita apoyo para los agricultores y ganaderos más vulnerables, incluyendo la distribución de insumos y herramientas para el cultivo de variedades de ciclo corto, huertos de traspatio y apoyo a la salud animal para reducir la mortalidad y la morbilidad provocadas por la sequía.

También aconseja a los países que brinden respuestas de emergencia y apoyo para la recuperación de los medios de vida a los pequeños agricultores y pescadores afectados por huracanes en las áreas más impactadas de Guatemala, Honduras y Nicaragua.

Colombia

El informe destaca la inestabilidad social y la crisis económica como factores clave de la inseguridad alimentaria que afecta a Colombia y a los migrantes venezolanos en dicho país. La ola de protestas podría tener efectos en la situación de inseguridad alimentaria, a pesar de las favorables perspectivas de producción para la temporada de cosecha de 2021.

Según el Panorama de las necesidades Humanitarias de 2021, hay 3,5 millones de personas con un acceso muy irregular a los alimentos en Colombia, y el 73% de los 1,7 millones de migrantes y refugiados venezolanos en el país estaba al borde del hambre en 2020.

El informe de las dos agencias de la ONU sugiere acciones anticipatorias para enfrentar esta crisis, como la distribución de efectivo a las personas más vulnerables en áreas rurales y urbanas para mitigar el impacto de los incrementos esperados en los precios de los alimentos.

Para ello, se necesitan 34,6 millones de dólares que garanticen el acceso a la comida, la nutrición y los medios de vida con los que apoyar a los migrantes venezolanos y a las comunidades de acogida en las zonas rurales fronterizas mediante la rehabilitación de los sistemas de agua, la producción rápida de alimentos y forrajes, y la entrega de alimentos de emergencia.


Haití

Es probable que la combinación de la inestabilidad macroeconómica con el impacto de las condiciones secas en la temporada agrícola principal, junto al empeoramiento de la situación de seguridad en medio de la crisis política provoque un deterioro de los ya elevados niveles de carestía de alimentos en Haití.

Se estima que alrededor de 4,4 millones de personas se enfrentaron a una inseguridad alimentaria aguda entre marzo y junio de 2021, un aumento de 6 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año pasado.

El informe pide acciones preventivas, como la distribución de semillas de variedades de cultivos de maduración temprana y tolerantes a la sequía a los hogares vulnerables con acceso a la tierra para reactivar rápidamente la producción en las áreas afectadas por la sequía; la perforación de pozos y la distribución de forrajes, piensos, suplementos de nutrientes, tanques de recogida de agua y ganado menor a criadores de ganado.

Se necesitan 156 millones de dólares para mejorar la situación alimentaria y los medios de vida, y otros 5,2 millones para intervenciones de nutrición y apoyo a las redes de producción a través de transferencias de efectivo sin condiciones, que deberían ir acompañadas de insumos y las herramientas necesarias para los hogares vulnerables.


Fuente: Noticias ONU

lunes, 26 de julio de 2021

Respaldo al “Programa Integral de Asistencia a Mujeres Migrantes Venezolanas en los Países Andinos” de ALDHU

La creciente crisis migratoria de mujeres Venezolanas hacia países andinos por su cercanía con la república Bolivariana de Venezuela reviste una especial gravedad dado que la mayoría de ellas se ven en la obligación de desplazarse con sus hijos, en situación de pobreza o incluso estando embarazadas.

Esta crsis ha crecido en los últimos años, superando la capacidad de respuesta de las instituciones en los países andinos y también los esfuerzos de las autoridades nacionales al respecto.



Por este motivo, el Presidente de la República de Colombia en el marco del Sistema Andino de Integración, encargó una propuesta de desarrollo migratorio al Parlamento Andino el cual  acogió el “Programa Integral de Asistencia a Mujeres Migrantes Venezolanas en los Países Andinos” presentado por ALDHU. Este plan representa una valiosa estrategia que va a fortalecer los esfuerzos humanitarios que deben realizarse desde los diversos sectores de la sociedad y del Estado para la atención directa y eficaz de esta población tan vulnerable 

Desde la ALDHU y el Parlamento Andino realizamos un llamado a los países andinos y a las autoridades e instancias competentes, a patrocinar y respaldar el programa señalado en el artículo precedente con el fin de avanzar en la asistencia, atención eficaz y garantía de los derechos de las mujeres venezolanas migrantes. 

También hacemos un llamado a la comunidad internacional para que se consoliden esfuerzos dirigidos a financiar las organizaciones no gubernamentales que cuenten con programas dirigidos a la asistencia, atención eficaz y garantía de los derechos de las mujeres venezolanas migrantes.


viernes, 23 de julio de 2021

América Latina: En 2021 el crecimiento dependerá del control del COVID-19, no debemos relajar las medidas de protección

 América Latina y el Caribe terminará 2020 con una caída del PIB del 7,7% y una tasa de paro del 10,7% en la peor crisis en 120 años, estima la comisión de la ONU para la región, que prevé que en 2021 podría rebotar un 3,7%. Sin embargo, advierte que si hay más rebrotes y confinamientos por COVID-19, la recuperación podría retrasarse aún más, por lo que es crucial que la gente mantenga muy altas las medidas de protección. La distribución de las vacunas es otro factor que será determinante. “La pandemia no está controlada aún”, dice Alicia Bárcena.

#AméricaLatina #economía # Covid #ONU


 

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó este miércoles sus proyecciones de crecimiento para la región en 2020 y 2021, aclarando que la actividad productiva está sujeta a una gran incertidumbre relacionada con la pandemia de COVID-19.

La secretaria ejecutiva de la CEPAL presentó el estudio en una conferencia de prensa en la que el mensaje central fue la urgencia de que la población no relaje por ningún motivo las medidas de protección sanitaria durante esta temporada de fiestas. “La pandemia no ha pasado, estamos frente a alarmas de rebrotes, el cuidado es fundamental”.

Alicia Bárcena afirmó una vez más que la crisis será más larga de lo esperado e insistió en que la recuperación económica en la región dependerá de que se ponga freno al coronavirus, una tarea en la que todas las personas pueden ayudar.

“La vacuna ya está lista, pero esto no significa que la pandemia se haya controlado, todavía no sabemos cuándo y cómo se distribuirá, por eso es fundamental que la gente mantenga la disciplina, que nos sigamos cuidando en esta temporada”, recalcó Bárcena.

En su Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2020, la CEPAL prevé una caída de 7,7% este año y un crecimiento de 3,7% en 2021, aunque aclara que ese avance respondería a un rebote estadístico y que no será suficiente para recuperar los niveles de actividad previos a la pandemia, cuando la región crecía muy poco.

La región más golpeada

El informe recuerda que ya antes de la crisis del coronavirus, la región avanzó apenas una media de 0,3%en el periodo 2014-2019 y que el año pasado sólo creció 0,1%. Este escenario empeoró con los confinamientos y el cierre de las actividades productivas provocados por la pandemia, que conllevaron una caída del comercio y los ingresos tributarios, dando lugar a la peor crisis económica y social ocurrida en América Latina y el Caribe.

Una de las consecuencias inmediatas de la crisis es el aumento del desempleo, que habría llegado a 10,7% en 2020, incrementando así la pobreza y la desigualdad.

Según la CEPAL, el Caribe sería la subregión más afectada, con una contracción de 7,9%. Leseguiría América del Sur con -7,3% y Centroamérica con 6,5%. México, por su parte, retrocedería 9%.

“Nuestra región es la más golpeada del mundo”, dijo Alicia Bárcena y explicó la pandemia ha magnificado los problemas estructurales históricos de los países que la integran: desigualdad, baja recaudación fiscal, niveles altos de actividad informal, y fragmentación de los sistemas de salud y protección social.

Lo que hace falta

Para remontar esta coyuntura, estas economías “precisan de una mejor distribución de la liquidez mundial”, acotó.

Añadió que si bien algunos países de la región han podido obtener liquidez con la emisión de bonos soberanos, no todas las economías tienen acceso a ese mercado.

La responsable de la CEPAL aseveró que, además de liquidez, Latinoamérica y el Caribe necesita políticas fiscales y monetarias convencionales y no convencionales que permitan impulsar la actividad económica.

“Se deben mantener políticas expansivas, se necesita seguir apoyando a las familias”, apuntó refiriéndose a las ayudas financieras de emergencia que muchos gobiernos dan a la población para apuntalar la crisis.

Subrayó también que hace falta cerrar los espacios de evasión fiscal para fortalecer ingresos públicos.

El documento de la CEPAL enfatiza la necesidad de inversiones públicas en sectores dinámicos y ambientalmente sostenibles.

Bárcena llamó a no olvidar que la humanidad tiene encima la espada de Damocles del cambio climático.

Retornar a la senda productiva quiere decir “crecer con empleo de calidad y con poca huella ambiental”, agrega.

Estas medidas no sólo dependen de los gobiernos nacionales. “Requerimos financiamiento y cooperación internacional”, enfatizó Bárcena.

En este sentido, pidió que se incluya a los países de renta media en las iniciativas de moratoria del pago de deuda, que se les dé acceso a los derechos especiales de giro y que se les otorgue financiamiento concesional. Prebendas, todas, limitadas por ahora sólo a los países de bajos ingresos.

Asimismo, pugnó por planes de recuperación que abarquen la universalización de la salud, la educación y los seguros de desempleo.

Las plantaciones de caña de azúcar y soya han remplazado hectáreas de selva amazónica, con pocas precauciones de cara al impacto medioambiental. Foto: PNUMA/Arendal

Las plantaciones de caña de azúcar y soya han remplazado hectáreas de selva amazónica, con pocas precauciones de cara al impacto medioambiental. Foto: PNUMA/Arendal

Alta incertidumbre

Con respecto a los pronósticos para 2021, la CEPAL destacó que están sujetos a una serie de elementos inciertos como la intensidad y propagación que tendrá la segunda ola de contagios de COVID-19; la capacidad de producción y distribución de las vacunas; la capacidad de los países de mantener los estímulos monetarios y fiscales; y las tensiones tanto internacionales como internas debidas al malestar social.

De acuerdo con el organismo de la ONU, el año entrante los rebotes en la economía de las subregiones serían de 3,7% en Sudamérica, 3,8% en América Central y 4,2% en el Caribe. México repuntaría un 3,8%.

Este rebote, no obstante, representa un “crecimiento genuino” de apenas 0,6% para la región, 0,6% para América del Sur y 0,8% para Centroamérica y México.

La CEPAL calcula que Latinoamérica y el Caribe no alcanzarán los niveles de actividad de antes de la pandemia hasta 2024.

Depende…

Alicia Bárcena hizo hincapié en que el cumplimiento de todas las proyecciones dependerá de los posibles rebrotes de la pandemia y de cuándo esté disponible la vacuna.

Del mismo modo, será determinante que los gobiernos puedan continuar las políticas expansivas, que la inflación se mantenga baja, que se amplíe su acceso a la liquidez y que se sostengan los precios de las materias primas.

“La crisis va a durar, será más larga de lo que esperamos. Y los rebrotes o nuevos confinamientos pueden afectar las proyecciones”, alertó Bárcena.

En este tenor, insistió en que las personas deben cuidarse. “La gente debe mantener la disciplina porque la pandemia no está controlada aún. Si la vacuna llega pronto, puede que el segundo semestre del próximo año sea mejor, pero no se sabe”, dijo.

Reiteró enfáticamente la conciencia que debe haber sobre la emergencia sanitaria y sus implicaciones.

“La gente tiene que comprender que, además de la salud, la continuación de la pandemia va a afectar su bolsillo”, indicó.

Antes de concluir, repitió que no debe haber un relajamiento de las medidas de protección. “La pandemia no sigue ahí, no está controlada aún”, recalcó.

Fuente: Noticias ONU

lunes, 19 de julio de 2021

El panorama post COVID-19 se percibe muy complejo y desigual en América Latina con aumento de la pobreza y la desigualdad

 La comisión económica para la región prevé para este año un rebote tras la crisis de 2020, pero advierte que el crecimiento no se sostendrá. En cambio, proyecta un aumento de la desigualdad, la pobreza y la informalidad en los próximos años a menos que se lleven a cabo cambios estructurales.

#DerechosHumanos #ONU #AméricaLatina #economía






El panorama de América Latina y el Caribe “es complejo, muy complejo, porque si bien es cierto que hay recuperación en 2021, también es verdad que si no hacemos los cambios necesarios y profundos del modelo de desarrollo, no vamos a poder salir de esta trayectoria de crecimiento baja”, dijo este jueves Alicia Bárcena durante la presentación de un nuevo informe especial elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

La secretaria ejecutiva de ese organismo de la ONU explicó que si bien la región crecerá un 5,2% en 2021, no alcanzará a cubrir la contracción de 6,8% sufrida el año pasado como consecuencia de la pandemia de COVID-19. El avance en 2022 llegará sólo a 2,9% y, al final de ese año, 19 de 33 países no habrán recuperado el Producto Interno Bruto de 2019.

Cambio con mirada de igualdad

Bárcena afirmó que la crisis agudizó los problemas estructurales, haciendo más urgente que nunca emprender cambios de fondo “con una mirada de igualdad” que elimine “de una vez por todas la cultura del privilegio expresada en la evasión, en la elusión, en los fondos ilícitos, en los gastos tributarios inequitativos, en la excesiva concentración de la riqueza”.

Agregó que si no se abordan esos temas y no se restructuran la educación y la salud, la región no recuperará el 100% de los empleos y seguirá en la senda que se encuentra ahora, generando un aumento de la pobreza, la pobreza extrema, la desigualdad y el deterioro del medio ambiente.

Los grupos de población más afectados por estos lastres serán las mujeres, los estudiantes y los adultos mayores, detalló la alta funcionaria, subrayando el riesgo de perder una generación en términos de educación y previendo un retroceso de trece años en la situación económica y de autonomía de las mujeres.

Desproporción entre población y decesos

Para ilustrar la necesidad de restructurar los sistemas de salud pública, el estudio de la CEPAL señala que al 28 de junio de este año, más de 1.260.000 personas habían muerto debido al COVID-19 en los países latinoamericanos y caribeños, cifra equivalente al 32% del total mundial de fallecimientos aunque la población de la región sea apenas el 8,4% de la población mundial.

“El acceso desigual a las vacunas y a los servicios de salud (tanto de los países como de los grupos sociales) y la aparición de nuevas variantes del virus aumentan la incertidumbre sobre la evolución de la pandemia y la consiguiente apertura y recuperación de las economías”, apunta el documento.

El papel de las transferencias

Según Alicia Bárcena, esta incertidumbre hace imperativo que los gobiernos de la región mantengan los apoyos en forma de transferencias, una medida aplicada en 32 países que permitió sortear el temporal al 49,4% de la población en 2020.

Pese a haber sido un salvavidas para millones de familias, esas transferencias han disminuido de enero a abril sólo 20 países las extendieron para distribuir 10.000 millones de dólares, o 0,26% del PIB de 2020. La CEPAL advirtió que si se mantuviera ese nivel en lo que resta del año, la cobertura beneficiaría a 60 millones de hogares que representan el 29% de la población.

La mayor deuda del mundo

Entre los grandes frenos al avance económico, Bárcena destacó la deuda externa toda vez que América Latina y el Caribe es la región más endeudada del mundo, con un 56,3% de su PIB, y con un pago por el servicio de deuda que equivale al 59% de sus exportaciones.

“Esos niveles de endeudamiento reducen el espacio fiscal y ponen en peligro la recuperación y el crecimiento futuro. En el caso de los pequeños Estados insulares del Caribe, la situación es aún más insostenible, ya que en algunos el nivel de deuda pública supera el 100% del PIB”, especificó la CEPAL.

Vacunación desigual

La secretaria ejecutiva aseveró que las asimetrías son cada vez mayores tanto a nivel global como regional y nacional. Para ilustrarlo, contrastó el aumento de 33,7% de la pobreza y de 12,5% de la pobreza extrema con el aumento de 7,4% de la riqueza mundial y la concentración de la mitad de esa riqueza en el 1% de la población. Detalló también que en América, Estados Unidos y Canadá registraron un aumento de la riqueza del 12,4%, mientras que el resto del continente perdió un 11,4%.

Bárcena argumentó que esas asimetrías se trasladan a la vacunación contra el COVID-19 e hizo referencia a la media de 11,3% de vacunación completa mundial, frente al 46,3% en Estados Unidos y Canadá y al 13,6% de la región latinoamericana y caribeña, donde México y Centroamérica alcanzan un 14% y el Caribe apenas pasa del 7% y Haití no tiene población vacunada.

Este acceso desigual a las inmunizaciones debe cesar, apuntó Bárcena sumándose a las voces que instan a los países que han acaparado la producción y compra de las vacunas a compartirlas con las naciones que las precisan y no tienen acceso a ellas.

¿Qué hacer?

La complejidad de la situación de las economías latinoamericanas requiere de una serie de transformaciones, insistió la responsable de la CEPAL, listando varios de los puntos urgentes:

  • Fortalecer papel del Estado y las política públicas
  • Sostener las políticas fiscales y monetarias expansivas para potenciar la inversión
  • Mantener las transferencias de emergencia
  • Robustecer los sistemas de protección social
  • Restructurar los sistemas de educación y salud
  • Diseñar políticas transversales y de género para un nuevo modelo de desarrollo
  • Buscar la integración productiva y comercial de la región
  • Trazar un pacto global para una nueva arquitectura financiera internacional

Fuente: Noticias ONU

jueves, 1 de abril de 2021

La "evaluación" de los derechos humanos en el mundo de EEUU


Costa Rica es el único país de América Latina que, según Washington, "no tiene informes de abusos importantes contra los derechos humanos".

#HRR2020



Estados Unidos va a denunciar las violaciones contra los derechos humanos sin importar dónde se produzcan y si son cometidas por países aliados, prometió este martes (30.03.2021) el jefe de la diplomacia, Antony Blinken, marcando una ruptura con el Gobierno de Donald Trump.

En el primer informe anual sobre los derechos humanos editado bajo el Gobierno de Joe Biden, el Departamento de Estado aseguró que Washington va a oponerse a las "violaciones de los derechos humanos donde sea que se produzcan y sin importar quienes sean los responsables, si son rivales o aliados".



Blinken insistió especialmente en señalar el "genocidio cometido contra los uigures mayoritariamente musulmanes" en la región china de Xinjiang y la represión de las Fuerzas Armadas birmanas contra manifestantes que se oponen al golpe de Estado. "La tendencia en materia de derechos humanos sigue avanzando en la dirección equivocada. Vemos evidencias de eso en todas las regiones del mundo", indicó a la prensa durante la presentación del informe.

El funcionario también criticó al Gobierno de Trump, que centró su política en algunos derechos específicos como la libertad religiosa, a veces en detrimento de derechos de minorías o del acceso al aborto. "No hay una jerarquía que haga que algunos derechos sean más importantes que otros", afirmó. Como parte del cambio de tono, Blinken reconoció los desafíos que enfrenta su propio país, incluyendo la lucha contra el "racismo sistémico. Esto es lo que separa la democracia de las autocracias: nuestra capacidad y nuestra voluntad de confrontar nuestras deficiencias abiertamente", señaló anticipándose a posibles críticas.

¿Qué dice el informe sobre América Latina?

Entre las violaciones a derechos humanos analizadas, el informe reporta señalamientos de "ejecuciones ilegales o arbitrarias" a manos de los cuerpos de seguridad en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay y Venezuela. Asimismo, Washington registra casos de "torturas y casos de tratos o penas crueles" en Bolivia, Colombia, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Ecuador, Honduras, México, Nicaragua  y Venezuela.

El documento también registró problemas "con la independencia del Poder Judicial" en Argentina, Bolivia, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Paraguay, Perú y Venezuela. Asimismo, Estados Unidos señala distintos niveles de gravedad en los "actos de corrupción" gubernamental de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, República Dominicana, El Salvador, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú y Venezuela.

Por otra parte, las restricciones a la libertad de expresión y de prensa, dentro de las que se incluyen algunos casos de "violencia contra periodistas por parte de las fuerzas de seguridad del Estado y la censura", estuvieron presentes en 2020 -según Washington- en Bolivia, Brasil, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Venezuela.

De igual forma, Estados Unidos criticó la "falta de investigación y rendición de cuentas por la violencia contra la mujer" o la violencia contra "personas LGBTI" en Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, República Dominicana, El Salvador, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay y Venezuela. En contraste, la Casa Blanca afirmó que Costa Rica "no tiene informes de abusos importantes contra los derechos humanos".

Fuente: DW ama (afp, reuters, efe)

El secretario General de la ALDHu, Juan de Dios Parra, comentó al respecto: "Es bueno saber qué opina Estados Unidos de los derechos humanos de los otros países; sin embargo existen otras organizaciones que realizan esta tarea de un modo mas imparcial. Los derechos humanos no deben ser usados como un arma económica, militar o de cualquier otra clase. Los derechos humanos hay que protegerlos incluso dentro de la propia frontera".

Qué piensa el departamento de estado de EEUU de:



Para verlo con traductor, ir a google translate y compiar la dirección del enlace

lunes, 8 de febrero de 2021

Militarización en América Latina en tiempos de Covid-19

 

Esta columna está basada en el paper The militarization of responses to COVID-19 in Democratic Latin America publicado en 2020 en la revista Brazilian Journal of Public Administration

Alrededor del mundo, las repuestas a la crisis sanitaria provocada por el SARS-COV-2 han intensificado el despliegue de dispositivos de control de la población. Por ejemplo, en Polonia, Corea del Sur y Australia se han usado aplicaciones que rastrean el movimiento de personas contaminadas para impedirles salir de sus casas[1]. En América Latina los gobiernos han utilizado sus fuerzas armadas para asegurar el cumplimento de las medidas de aislamiento social.[2] Esto se explica por la debilidad de las agencias civiles, aunada al alto prestigio que estas instituciones gozan entre la población en la mayoría de los países en la región[3].

Para identificar las consecuencias del incremento de la participación de los militares en este contexto, el doctor Igor Acacio y Anaís Medeiros analizan las tareas que se les han encomendado en las 14 democracias del continente y examinan el impacto de esta gestión en las instituciones, así como en el respeto a los derechos humanos en la región. Para ello, consultaron decretos oficiales y las redes sociales de las Fuerzas Armadas de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú y Uruguay entre el 1 de marzo y el 25 mayo de 2020.

EL ROL HISTÓRICO DE LOS MILITARES

El rol de los militares en la historia de América Latina ha sido crucial. El siglo XIX fue la época de los caudillos: militares originarios de los ejércitos de liberación desmovilizados, gobernaron los países que recién se habían independizado. Además de asumir esas tareas políticas, las fuerzas armadas también participaron en levantar la infraestructura de los nuevos estados: se dedicaron a construir puentes, abrir y pavimentar caminos para conectar áreas aisladas con las más desarrolladas, así como a entrenar las policías urbanas y rurales. Esta característica llevó a Brian Loveman a referirse a las fuerzas armadas latinoamericanas como “los guardianes de la nación”.[1]

En el siglo XX, a esas misiones militares se agregaron tareas como la dirección de empresas públicas y las acciones cívico-sociales. Después, en la segunda mitad del siglo, los militares fueron protagonistas de la represión en contra de la oposición política como en Chile, Argentina y Brasil, y más recientemente en el combate al narcotráfico en países como Colombia y México.

En el contexto de la actual crisis sanitaria, su participación ha aumentado considerablemente, lo cual ha generado efectos negativos: la represión violenta de protestas como en el caso de Honduras, el abuso de autoridad por parte de soldados encargados de patrullar las calles durante la pandemia, o de vigilar los centros de contención para las personas que no respetan el toque de queda, como en el caso de El Salvador.

En países donde la rendición de cuentas es más consolidada, como Francia y Estados Unidos, las fuerzas armadas han restringido sus tareas a misiones de corte logístico cómo la construcción de hospitales y la distribución de insumos médicos. En contraste, en países como Chile, Bolivia, Ecuador, Honduras, Guatemala y El Salvador los militares han actuado en misiones que suelen ser problemáticas para la democracia y vulneran los derechos humanos de las clases populares: la participación en la gestión de la crisis sanitaria y el mantenimiento del orden público. La primera tarea es de corte político y debilita el control democrático sobre las fuerzas armadas pues promueve la politización de estas. A su vez, las actividades policiacas exigen autonomía individual para la toma de decisiones, una habilidad cognitiva que no es central en el entrenamiento militar. [2]

Reconociendo que los retos que impone la crisis del COVID-19 exigen la acción coordinada de diferentes agencias del estado, se espera que las fuerzas armadas, por ser altamente profesionales, participen de las repuestas estatales a la pandemia. Esto no se cuestiona. El tema que nos debe interesar y preocupar como sociedad civil es cuáles tareas estamos delegando a los militares y qué grado de autonomía política se les otorga para implementarlas.


TIPOLOGÍA DE MISIONES MILITARES ANTE LA COVID-19

En nuestro análisis identificamos seis áreas de participación de los militares durante la pandemia del COVID-19:

1) seguridad fronteriza, una misión cercana a la función clásica de los militares de defensa externa;

2) logística, que comprende la distribución de víveres e insumos médicos, así como la repatriación de ciudadanos;

3) atención médica, que incluye desde el apoyo en selección de pacientes, hasta casos de alta complejidad;

4) industria de defensa, sobre todo dedicada a la producción de mascarillas, alcohol gel (o gel hidroalcohólico) y distribución de medicamentos, una misión que, aunque no relacionada directamente con la defensa externa, no implica graves consecuencias sobre el control civil de los militares.

5) gestión política de la crisis, que incluye el nombramiento de militares para cargos políticos en ministerios o para liderar comités nacionales de emergencia que coordinan la respuesta a la pandemia.

y 6) tareas de vigilancia, las cuales abarcan el patrullaje de calles, el manejo de centros de contención y la participación en barreras sanitarias en el territorio nacional para asegurar el cumplimiento de las medidas de aislamiento social.

En general, encontramos que las misiones más efectivas fueron aquellas cuyos elementos militares tenían más entrenamiento: seguridad fronteriza, logística, atención médica e industria de defensa.

En casos donde los militares tenían poco entrenamiento, se detectó que sus misiones no se cumplieron satisfactoriamente, o que cometieron abusos de autoridad, como es el caso de El Salvador y Honduras. En este sentido, aunque su participación sea temporal, se tiene que resaltar que el aumento de la participación de los militares puede dañar permanentemente el balance civil-militar y la calidad de la democracia en Latinoamérica, especialmente en países donde dicho equilibrio se encuentra en declive cómo El Salvador, Ecuador y Bolivia.


Hay que recordar que una crisis, como lo es la pandemia actual, puede ser el contexto ideal para reformas políticas. La referencia a un estado de excepción puede facilitar la implementación de medidas políticas autoritarias vigentes, como es el caso de la suspensión de derechos políticos, bajo la justificación de la necesidad del mantenimiento del orden en un contexto de excepción y de inseguridad sobre el futuro. Por otra parte, dado que no es clara la duración de la pandemia, tampoco sabemos hasta cuándo se va a prolongar la militarización de las respuestas a la crisis. Eso permite que los militares actúen prácticamente sin contrapeso o control externo de sus actividades.

En Bolivia, un contralmirante es el director del Comité de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), responsable de coordinar las distintas acciones para enfrentar la emergencia por COVID–19 en el país. En Chile, los militares también están a cargo de la gestión de la crisis sanitaria: desde el inicio del 2020, son los encargados de la dirección de las dieciséis zonas de emergencia que se han creado en el contexto de la pandemia.




Brasil es un caso extremo de militarización de la gestión de la crisis sanitaria – y de la política en general. El presidente Jair Bolsonaro ha designado el mayor número de militares para encabezar ministerios públicos en la historia, desde el fin del régimen militar en 1985. Actualmente, 11 ministerios están encabezados por militares, incluyendo el Ministerio de la Salud dirigido por el general Eduardo Pazuello. Además, alrededor de 6000 militares ocupan puestos en secretarías y ministerios. Ese posicionamiento estratégico en el sistema político ha permitido el mantenimiento del presupuesto del Ministerio de la Defensa en un periodo de contingencia de los gastos públicos y el aumento de los sueldos de los militares brasileños en hasta 72%.

MILITARIZACIÓN DE LA SEGURIDAD PÚBLICA

Otro conjunto de misiones militares domésticas que merece atención es la asignación de militares en tareas policiales. Un gran número de investigaciones han demostrado que las actividades de seguridad doméstica que generan contacto estrecho entre los militares y la población pueden estar vinculadas a abusos de autoridad y corrupción por parte de los militares, especialmente cuando no existe un objetivo claro de la misión. Esto porque los militares de medio y bajo rangos son entrenados para misiones que requieren un bajo nivel de autonomía. Como un ideal tipo, actividades policiales implican un contacto cercano con la ciudadanía y la toma de decisiones a nivel individual – lo que les permite distinguir sospechosos de inocentes. Por ello, la adaptación de misiones militares hacia las policiacas no es conveniente y atenta contra la protección de las libertades civiles que son centrales para la sobrevivencia de un régimen democrático.

Sin embargo, se insiste en desplegar los militares como policías bajo la justificación de que se trata de la institución más preparada en el momento para enfrentar a grandes amenazas de seguridad. El mejor ejemplo es el caso de México, en donde inicialmente se involucró al ejército para combatir el narcotráfico como medida extraordinaria, y ahora esta medida se ha vuelto permanente. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que “en la región, y específicamente en México, experiencia demuestra que la intervención de las fuerzas armadas en tareas de seguridad interna en general viene acompañada de violencia y graves violaciones a los derechos humanos”.

Países como El Salvador, Guatemala, Chile, Ecuador y Bolivia han utilizado los militares en diferentes niveles para asegurar que la población se quede en sus casas durante la pandemia. La situación es más preocupante cuando los militares son la principal agencia responsable de coordinar los toques de queda, como es el caso de Chile y de Bolivia. Esto es incompatible con la dimensión liberal de la democracia: la preservación del estado de derecho y vulnera las libertades individuales. En Chile, por ejemplo, seis funcionarios del ejército fueron detenidos por abandonar a ocho personas en medio del deserto bajo la acusación de violar la cuarentena. Ese caso no es aislado. En 2019, tras la convocatoria de militares para el control de las calles, se registraron más de 71 querellas contra miembros de las fuerzas armadas.

De la misma manera, en El Salvador, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que defienden los derechos humanos han reportado abusos y violaciones por parte de militares y de las policías. Según el Decreto 19, publicado en marzo de 2020 por las autoridades salvadoreñas, los militares y policías están facultados para encarcelar a quienes violan la cuarentena en centros de detención por 30 días. En consecuencia, miles de personas fueron llevadas a centros de detención sobrepoblados y se encuentran bajo condiciones inhumanas. También se denunciaron abusos de autoridad perpetrados por personal militar y policial a cargo de esas instalaciones en los primeros meses de la pandemia.

El caso de las fuerzas armadas salvadoreñas es un claro ejemplo donde la rendición de cuentas es mínima, ya que tienen más de 220 puestos de control en todo el territorio nacional para verificar el cumplimiento de la cuarentena social, lo que les permite disfrutar de un alto nivel de autonomía en sus actividades.

De manera similar, la intervención de los militares ha incrementado considerablemente en Honduras. La Secretaría de Defensa Hondureña ha reportado más de 15.000 puestos de control en todo el territorio nacional. Las fuerzas estatales han sido acusadas de realizar detenciones arbitrarias y abuso de poder en contra de personas acusadas de violar la cuarentena. Manifestaciones pacíficas para exigir alimentos, agua y medicamentos a las autoridades locales y nacionales han sido reprimidas con armas de fuego y gas lacrimógeno. Solamente entre marzo y mayo de 2020, 20.000 personas fueron detenidas por no cumplir con las medidas de aislamiento social en el país.

En Bolivia, con el toque de queda controlado por los militares en el contexto de la pandemia y la implementación de puestos de control militar en todo el territorio, fuentes de medios alternativos denunciaron la represión de manifestaciones pacíficas que denunciaban el hambre en distritos que históricamente han apoyado a Evo Morales. Esto es un ejemplo de cómo el contexto de excepcionalidad de la pandemia ha intensificado la represión política. Al inicio del año, políticos fueron arrestados bajo vagas acusaciones de “terrorismo” y “sedición” por las fuerzas de seguridad, lo que constituye una clara señal del desequilibrio que existe hoy entre civiles y militares en Bolivia.

RENDICIÓN DE CUENTAS Y EL EQUILIBRIO CÍVICO MILITAR

América Latina es una región que enfrenta problemas estructurales de acceso a vivienda y servicios de salud que han profundizado la gravedad del COVID-19. Por esta razón se entiende que sea necesaria una acción coordinada por parte de todas las agencias estatales, incluyendo las fuerzas armadas por supuesto.


El perfil de las fuerzas armadas es compatible con varias funciones clave en la contención de la pandemia. Misiones técnicas, como el apoyo a los cuidados médicos y funciones logísticas, son compatibles con el entrenamiento previo de los militares y no impactan negativamente en el ejercicio democrático. Sin embargo, la urgencia de esta crisis no debe desviar la atención de la relevancia de la rendición de cuentas por parte de los agentes del estado sobre sus tareas, y de su responsabilización por eventuales abusos y desviaciones.

Por otro lado, la gestión política de la crisis sanitaria, así como las misiones policiales que implican un contacto estrecho entre ciudadanos y militares, deben ser evitadas porque vulneran el balance civil-militar, en detrimento de la democracia. Los gobiernos de la región que se autodefinen como democráticos tienen el deber de proteger los derechos humanos de sus ciudadanos en cualquier situación, pero sobretodo en momentos de incertidumbre global como la actual pandemia del COVID-19.


Por Anaís Medeiros Passos. Editado por Karina García Reyes.

  

Desde la ALDHU insistimos en la necesidad de diferenciar los ámbitos mitiliares y civiles. Muchas de las policías presentes en Latinoamérica tienen un carácter militar, conservan estructuras militares  e incluso existe una justicia miliar especial para ellas. Sin embargo, la diferenciación entre las fuerzas de los ámbitos militares y civiles puede incluso ayudar a conservar la democracia e interponerse a cualquier intención de dañarla. El uso indiscriminado de fuerza ante conflictos sociales y civiles acaba provocando mayores enfrentamientos y desconformidad con el estado. América latina debe tender hacia un diseño acotado de las actividades de las fuerzas de seguridad  (civiles) y de las fuerzas armadas (militares); de otro modo los civil acaba convirtiéndose en militar, y lo militar interfiere produciendo e intensificando los conflictos existentes en la sociedad civil; hasta que lo militar acaba siendo lo único; imprescindible.

Juan de Dios Parra, Secretario General de la ALDHU




NOTAS Y REFERENCIAS

[1] Treguer, Felix. Gestion techno-policière d’une crise sanitaire. Paris: Ceri, 2020.

[2] Ver, por ejemplo: Argentina, Brasil, Chile, Honduras. Último acceso: 21/01/2021.

[3] En el caso de Chile hasta 2018 el 53% de los chilenos confiaba en la Fuerzas Armadas según Latrinobarómetro, pero en el estudio de 2020 esa confianza es ubicó en el 32%. Ver aquí

[4] Loveman, Brian. 1999. For La Patria. Politics and the Armed Forces in Latin America. Edited by SR Books. Wilmington, Delaware.

[5] Campbell, Donald J., and Kathleen M. Campbell. 2010._“Soldiers as Police Officers/ Police Officers as Soldiers_: Role Evolution_and Revolution in the United States.” Armed Forces & Society 36 (2): 327–50. Disponible aquí. Último accesso: 21/01/2021.

sábado, 16 de enero de 2021

Pandemia de covid puede ser mucho peor en 2021 para América Latina

 WASHINGTON, 13 ene 2021 (IPS) - La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que 2021 puede ser mucho peor que 2020 si se relajan las medidas de salud pública contra la covid-19, ya que las vacunas no estarán disponibles masivamente al menos hasta el segundo semestre.

La OPS ha podido canalizar recursos para luchar contra la covid-19 en América Latina y el Caribe, pero necesita apoyo para la vacunación de cientos de millones de personas mientras trata de evitar se propague el flagelo. Foto: OPS

Carissa Etienne, directora de la OPS, afirmó este miércoles 13 que “si seguimos siendo diligentes, tenemos el poder de controlar este virus, pero si nos relajamos, que nadie se equivoque, 2021 puede ser mucho peor que 2020”.

En América Latina y el Caribe hasta ahora casi 16 millones de personas contrajeron la enfermedad y más de 500 000 han muerto, a pesar de medidas como fuertes cuarentenas, campañas de información y esfuerzos redoblados para atender a las víctimas del coronavirus.

Una variante más agresiva de ese virus, detectada a finales de 2020 en Reino Unido, ya está presente en seis países de la región, Brasil, Chile, Ecuador, Jamaica, México y Perú, y otra variante, identificada en Sudáfrica, apareció en Brasil.

La OPS dijo que, de momento, no hay pruebas de que esas variantes causen una enfermedad más grave “pero tienen el potencial de colapsar los hospitales con más enfermos”.

Las vacunas que han surgido para contrarrestar la covid solo han comenzado a aplicarse en cuatro países de la región (Argentina, Chile, Costa Rica y México), y en ninguno se ha vacunado siquiera a uno por ciento de la población, pues se dispone de cantidades muy limitadas de dosis.

La iniciativa Covax, un mecanismo de la mayoría de Estados del mundo para obtener y distribuir equitativamente 2000 millones de dosis este año, no comenzará a distribuir vacunas hasta marzo y en la región cabe esperar el arribo de los mayores lotes en el segundo semestre.

Etienne insistió, durante una conferencia de prensa en esta capital, en que mientras la cantidad de vacunas siga siendo pequeña, no se puede depender de ellas para aplanar la curva que muestra en alza los casos de covid en todo el hemisferio.

También la OPS llamó a los gobernantes a actuar de manera transparente y con base científica para controlar la pandemia, pues colocar la política por encima del interés público en salud puede costar vidas.

“Politizar las vacunas y otras medidas de control no solo es inútil, sino que podría avivar el virus y costar vidas», comentó Etienne.

Por otra parte, la organización informó que recibió compromisos por más de 263 millones de dólares desde 2020 para ofrecer apoyo técnico y suministros como parte de la lucha contra la covid.

Allí se incluyen el apoyo financiero directo, contribuciones canalizadas a través de la Organización Mundial de la Salud y acuerdos negociados con los Estados miembros de la OPS, respaldados por varias instituciones financieras internacionales.

Socios que donaron una suma combinada de 91 millones de dólares incluyen a los gobiernos de Belice, Canadá, Colombia, Corea, España, Estados Unidos, Japón, Nueva Zelanda, Suecia, Suiza, Reino Unido y la Comisión Europea.

La OMS canalizó aportes por 101 millones de dólares y el resto correspondió a entregas que hicieron los Estados miembros para apuntalar iniciativas de salud ante la covid en sus propios territorios.

Ciro Ugarte, director de Emergencias de Salud de la OPS, dijo que “aunque hemos podido ofrecer suministros e impartir capacitación que han sido fundamentales para reducir la incidencia de casos y tratar pacientes, tenemos enormes desafíos, que requerirán apoyo continuo”.

“Precisamos de recursos para ayudar a los Estados a vacunar a más de 465 millones de personas en 39 países y territorios en 2021. Y, mientras se distribuye la vacuna, tendremos que mantener la ayuda para limitar la transmisión de la covid-19, reducir la mortalidad y proveer servicios esenciales de salud”, expuso Ugarte.

Fuente: IPS noticias

viernes, 10 de julio de 2020

Un experto de la ONU pide que termine la exportación de sustancias químicas tóxicas de los países ricos a los pobres.

El envío de productos químicos tóxicos no deseadas de los países ricos a los más pobres, que carecen de capacidad para gestionar los riesgos que entrañan estos productos, es una práctica “deplorable” que debe finalizar de inmediato, advirtió este jueves el relator especial sobre las implicaciones para los derechos humanos de la gestión y eliminación ambientalmente racionales de las sustancias y los desechos peligrosos.


Durante el año pasado, por lo menos 30 Estados exportaron sustancias peligrosas que fueron prohibidas en los países de origen por motivos sanitarios y ambientales a América Latina, África y Asia.

Baskut Tuncak explicó que las naciones más ricas suelen aplicar dobles raseros “que permiten el comercio y el uso de sustancias prohibidas en partes del mundo donde las regulaciones son menos estrictas, externalizando los impactos sanitarios y ambientales en los más vulnerables”.

El experto considera que “no se puede ignorar” que estas normas imponen una interpretación racial “ya que los peligros se externalizan a las comunidades de ascendencia africana y otras personas de color”, una situación que constituye una grave preocupación. A esta circunstancia se le añade la que también existe en el seno de los países exportadores: la ubicación de las industrias contaminantes y el vertido de desechos peligrosos.

"En casi todos los casos no hay ninguna justificación legítima de interés público", dijo Tuncak.

"Estos vacíos legales son una concesión política a la industria, que permite a sus fabricantes de productos químicos aprovecharse de trabajadores y comunidades envenenadas en el extranjero, al tiempo que importan productos más baratos a través de las cadenas de suministro mundiales y promueven pautas de consumo y producción insostenibles. Hace mucho tiempo que los Estados deberían haber finalizado a esta explotación".

Aplauso para Francia

Tuncak expuso los peligros que plantean la exportación de productos químicos tóxicos en sus informes a Alemania, Dinamarca y el Reino Unido, y comunicó preocupaciones similares a Canadá y a Suiza. Del mismo modo, formuló una serie de recomendaciones para Brasil relacionadas con las comunidades envenenadas por las exportaciones.

Al mismo tiempo, felicitó a Francia por la reciente aprobación de una ley que termina con la exportación de productos químicos prohibidos en el país. "Francia ha adoptado el enfoque correcto para poner fin a este doble rasero, una práctica que otros miembros de la UE y la OCDE deben imitar", dijo.

Tuncak también elogió a varios países africanos por sus progresivos esfuerzos progresivos para prohibir esas importaciones.
Igualmente, recordó que el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas recomendó a México el año 2015 que dejara de importar plaguicidas debido a los graves efectos que tienen en los niños indígenas y que dicha recomendación no se ha aplicado todavía. 

"Los Estados que exportan productos químicos prohibidos sin una clara justificación de interés público violan sus obligaciones extraterritoriales en virtud del derecho internacional de los derechos humanos, entre ellas las relativas a un medio ambiente sano y a unas condiciones de trabajo seguras y saludables", dijo el experto, citando la reciente Observación general N.º 24 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Las recomendaciones del relator especial recibieron el respaldo de: Agnes Callamard, relatora especial sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias; Alioune Tine, experto independiente sobre la situación de los derechos humanos en Mali; Alice Cruz, relatora especial sobre la eliminación de la discriminación contra las personas afectadas por la lepra y sus familiares; Clément Nyaletsossi Voule, relator especial sobre el derecho a la libertad de reunión pacífica y de asociación; David R. Boyd, relator especial sobre los derechos humanos y el medio ambiente; Diego García-Sayán, relator especial sobre la independencia de los magistrados y abogados; E. Tendayi Achiume, relator especial sobre las formas contemporáneas de racismo; Francisco Cali Tzay, relator especial sobre los derechos de los pueblos indígenas; Léo Heller, relator especial sobre los derechos humanos al agua potable y el saneamiento; Livingstone Sewanyana, experto independiente sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo; Mary Lawlor, relatora especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos; Michael Fakhri, relator especial sobre el derecho a la alimentación; Michael Lynk, relator eespecial sobre la situación de los derechos humanos en el territorio palestino ocupado desde 1967; Nils Melzer, relator especial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes; Obiora Okafor, experto independiente sobre los derechos humanos y la solidaridad internacional; Olivier De Schutter, relator especial sobre la extrema pobreza y los derechos humanos; Rhona Smith, relatora especial sobre la situación de los derechos humanos en Camboya; Saad Alfarargi, relator especial sobre el derecho al desarrollo; Thomas Andrews, relator especial sobre la situación de los derechos humanos en Myanmar; Tomoya Obokata, relator especial sobre las formas contemporáneas de la esclavitud, incluidas sus causas y consecuencias; Ahmed Reid (Presidente), Dominique Day, Michal Balcerzak, Ricardo A. Sunga III, Sabelo Gumedze, Grupo de Trabajo de expertos sobre las personas de ascendencia africana; Elizabeth Broderick (Presidenta), Alda Facio, Ivana Radačić, Meskerem Geset Techane, Melissa Upreti (Vicepresidenta), Grupo de Trabajo sobre la discriminación contra la mujer y la niña; Surya Deva, Elżbieta Karska, Githu Muigai, Dante Pesce (Vicepresidente), Anita Ramasastry (Presidenta), Grupo de Trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales y otras empresas comerciales

Los relatores especiales forman parte de lo que se conoce como los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Los Procedimientos Especiales, el mayor órgano de expertos independientes del sistema de derechos humanos de la ONU, es el nombre general de los mecanismos independientes de investigación y supervisión del Consejo que se ocupan de situaciones de países específicos o de cuestiones temáticas en todas las partes del mundo. Los expertos de los Procedimientos Especiales trabajan de forma voluntaria; no son personal de la ONU y no reciben un salario por su trabajo. Son independientes de cualquier gobierno u organización y sirven a título individual.

Fuente: ONU

domingo, 27 de noviembre de 2011

CELAC: UNA NUEVA FORMA DE INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA

Foto: avninfo.net


 La próxima cumbre que dará nacimiento a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), el 2 y 3 de diciembre en Caracas, Venezuela, es un nuevo esfuerzo por crear un espacio de integración de los países de América Latina y el Caribe, en un modelo de integración horizontal, que  reunirá a los mandatarios de la región sin la presencia de estados Unidos y Canadá, o países de Europa. Se espera que participen todos los mandatarios de ALC, incluido el Presidente de Chile, quien ya confirmó su presencia.


http://www.avn.info.ve/contenido/celac-integraci%C3%B3n-regional-sin-tutelaje-del-norte


http://www.avn.info.ve/contenido/califican-celac-como-frente-amplio-ante-voracidad-estados-unidos

http://www.telesurtv.net/secciones/noticias/100728/presidente-de-chile-ratifico-su-presencia-en-la-cumbre-de-la-celac/