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martes, 29 de marzo de 2022

¿Cómo es proteger a los defensores de derechos humanos en el mundo? Se lo preguntamos a la mujer que lo hace a diario.

 Mary Lawlor trabaja para proteger a quienes arriesgan su vida por defender nuestros derechos.



Se necesita una cantidad increíble de valor para proteger y defender los derechos de todas las personas. Sorprendentemente, hay ciudadanos de todo el mundo que han dado un paso al frente y alzado la voz para llamar a hacer lo que es correcto.

Estas personas son quienes defienden los derechos humanos en el mundo. Anteponen los derechos y la equidad de todas las personas y defienden a los más vulnerables del mundo, sin importar el costo, que a veces es enorme.

Históricamente, esto se ha visto como amenazas a su seguridad y reacciones de grandes empresas o gobiernos. Por eso se creó en las Naciones Unidas la función de relator especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos.

Mary Lawlor ocupa actualmente el puesto que podríamos llamar: la defensora de los defensores.

Ayuda a aplicar la Declaración de la ONU sobre los Defensores de los Derechos Humanos de 1998, y su trabajo consiste en hablar con los gobiernos y funcionarios públicos cuando los activistas y defensores de los derechos humanos se enfrentan a riesgos o consecuencias tras su activismo pacífico. Lawlor también busca mejores soluciones y medidas para ayudar a proteger a los defensores, y también se centra en las mujeres defensoras de los derechos humanos y en los riesgos a los que se enfrentan debido a la desigualdad de género.

Recientemente, Lawlor presentó un informe sobre los obstáculos que la corrupción supone para los defensores de los derechos humanos, uno de los dos informes que tiene previsto presentar a la Asamblea General de la ONU y al Consejo de Derechos Humanos este año.

Global Citizen habló con la "defensora de defensores" para saber más sobre el informe y sobre las formas de proteger y apoyar a quienes luchan por los derechos humanos en primera línea.


¿Por qué los defensores de los derechos humanos son tan cruciales para una sociedad justa y funcional?

Los defensores de los derechos humanos (DDH) son agentes clave del cambio social. Son tan importantes porque garantizan que los que pueden quedarse rezagados estén representados de otra manera, que aquellos cuyos derechos son pisoteados tengan voz y que las injusticias en la sociedad no pasen desapercibidas.

Pienso en el papel que desempeñaron las defensoras de los derechos humanos en mi propio país, Irlanda, para impulsar la igualdad matrimonial. Simplemente no habría ocurrido sin ellas, y a los gigantescos saltos realizados por las defensoras de los derechos humanos en Sudán, que persistieron en una larga campaña de un año para que se criminalizara la mutilación genital femenina, en la que finalmente tuvieron éxito en 2020.

Mi reciente informe sobre los defensores de los derechos humanos que luchan contra la corrupción también puso de relieve el papel fundamental que desempeñaron al sacar a la luz los intentos de gobiernos corruptos, entre otros, de beneficiarse de la ayuda relacionada con la pandemia que recibían sus países.

Por poner un ejemplo muy actual, vi cómo las defensoras de los derechos humanos en Ucrania se adaptan a las condiciones más peligrosas para llevar a cabo su labor en favor de los derechos humanos: cambiando sus planes de defensa para trabajar en la documentación de los crímenes de guerra, o proporcionando alimentos y medicinas a las ciudades bajo bombardeo. Por eso los defensores de los derechos humanos son cruciales para una sociedad que funcione y sea justa.


Fuente: Global Citicen.

Por Khanyi Mlaba

Escrito en español por Enrique Corte Barrera

25 de marzo de 2022


sábado, 12 de febrero de 2022

Si Julian Assange es un terrorista, entonces Biden es un dictador

La acusación de la Administración de EE UU contra el periodista supone un grave precedente que podría recortar la libertad de prensa en todo el mundo.



No es tan fácil extraditar a alguien. Para empezar, la extradición está sujeta a protocolos y convenios que excluyen a centenares de países por criterios estrictamente humanitarios. Pero, incluso cuando es un pacto entre caballeros democráticos, se prohíbe la extradición por delitos de carácter político, con la excepción del terrorismo, crímenes de lesa humanidad o atentados contra un jefe de Estado. Y, sin embargo, la justicia británica concedió este viernes la extradición del fundador de Wikileaks, Julian Assange, sin que haya cometido esos delitos. Si Estados Unidos puede obtener la extradición de un australiano por publicar documentos clasificados para denunciar delitos, ¿qué impedirá a Rusia o a China hacer lo mismo con periodistas españoles por publicar documentos clasificados para denunciar asesinatos, genocidio o corrupción?

Los titulares inciden en detalles que distraen del caso principal. El pasado enero, la jueza de distrito Vanessa Baraitser decidió que sería opresivo permitir el traslado de Julian Assange al mismo centro de máxima seguridad donde se acababa de suicidar el millonario Jeffrey Epstein o que se sometiera a las “medidas administrativas especiales” de la Administración estadounidense. Si parecía un pequeño triunfo, este aparente escrúpulo ha acabado por facilitar lo que parecía querer impedir. Sobre esta premisa, los dos jueces del tribunal británico de apelaciones han considerado que las nuevas garantías ofrecidas por el Gobierno estadounidense satisfacen los criterios humanitarios sobre el bienestar del imputado, y por eso han decidido permitir su extradición. Como si el juicio dependiera del acondicionamiento de la celda y ya no de la legitimidad de los cargos, y los precedentes que supone para el derecho internacional.


Assange se enfrenta a 17 cargos por colaborar con agentes de inteligencia para obtener y distribuir información secreta militar y cables diplomáticos clasificados. Que es lo mismo que hacen cada día periódicos como El País, The Guardian y The New York Times. También se le acusa de conspirar con la soldado Chelsea Manning para hackear ordenadores del Departamento de Defensa, un delito que podría derivar en terrorismo, pero donde no se aportan pruebas ni hay indicios de que el asalto tuviera lugar. Assange no cumple los criterios de extradición y, sin embargo, la jueza Baraitser declaró el pasado enero que la petición “no cruzaba el límite de extradición por delito político”. Pero, si lo extraditan, Assange será juzgado en un país donde no tiene derechos civiles, por el mismo Gobierno al que ha denunciado por cometer tortura y crímenes de guerra en Irak y Afganistán. El mismo Gobierno que ha encargado campañas de desprestigio contra su persona y planeado su secuestro y asesinato con el único propósito de silenciar a Wikileaks.

Para no ser extraditado por un delito político, Assange tendría que haber cometido delitos de terrorismo. Pero si lo que ha cometido es terrorismo, entonces nosotros también. Los países a donde no extraditamos a nadie por motivos humanitarios, una lista que empieza por Argelia y acaba por Yemen, están llenos de periodistas encarcelados por cometer delitos de terrorismo. Si Estados Unidos se convierte en uno de ellos, es nuestra responsabilidad sacar a ese país de nuestros acuerdos de extradición.


Cuando ocupaba la vicepresidencia de Estados Unidos (2009-2017), Joe Biden calificó a Assange de terrorista informático para separar las filtraciones de Wikileaks del caso de los papeles del Pentágono. Ese fue el precedente que protege a la prensa libre de ser perseguida por el Gobierno desde 1971, porque cuando la Administración del entonces presidente Richard Nixon demandó a The New York Times y a The Washington Post para que no publicaran los papeles filtrados, que contaban la guerra no oficial en Vietnam, el Tribunal Supremo le dijo que no. Tanto Biden como la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, presionaron a la Administración del presidente Barack Obama para que imputara a Assange por delitos de terrorismo. Y el presidente Obama lo descartó, considerando que no podría procesar a Assange por publicar secretos de Estado que también habían publicado el Times y el Post sin comprometer la libertad de prensa en Estados Unidos.

Hoy Biden es presidente y el partido demócrata culpa a Julian Assange de haber hecho que Hillary Clinton perdiera las elecciones contra Donald Trump, publicando una filtración de correos electrónicos del que era su jefe de campaña, John Podesta, que dominaron las portadas de los grandes medios en la recta final de las elecciones de 2016. Si consigue que la justicia condene a Julian Assange como terrorista por publicar documentos clasificados que demuestran que su Gobierno comete crímenes de guerra, el precedente servirá para que cualquier Gobierno encarcele a periodistas de cualquier nacionalidad, operando desde cualquier sitio, por publicar la verdad.



Fuente: El país


Marta Peirano es periodista. Es autora de El enemigo conoce el sistema: Manipulación de ideas, personas e influencias después de la economía de la atención (Debate)



miércoles, 8 de diciembre de 2021

El populismo radical, la libertad en peligro

Diferentes movimientos que se hacen llamar “nueva derecha” están consiguiendo entrar en la política debido al descontento existente con el mundo político. Ellos se erigen como portavoces de un pueblo al que creen representar. Aunque han vivido de la política más tiempo del que suelen admitir, se consideran outsiders (que están fuera del sistema). Y se presentan como personas normales que dicen lo que piensan, sin embudos.



Estas fuerzas, en todos los países en donde se desarrollan, se centran siempre en los peores aspectos de la sociedad del país para crear terror y miedo. Dicen lo que piensan, aunque sea a veces equivocado o dañe a todos. En cambio, se defienden de los ataques de otros pidiendo «libertad de expresión».

Ellos dicen (a los que quieran escuchar); enfoquen sus miradas en la diversidad, miren es un enemigo traicionero. Miren:

  • al enfoque de género es negativo y va en contra de la familia.
  • a las etnias, culturas o regiones diferentes deben marcharse o convertirse, para protegernos.
  • al crimen, la delincuencia y las manifestaciones, vamos a acabar con todo eso. Todos irán a la cárcel.
  • a los de una religión diferente (evangélica, católica, agnósticos, laicos musulmanes, etc.…)

Vamos a defender a uno de estos grupos:

  • Blanco, católico, estricto.
  • Ario, evangélico, fascista.
  • Latino, judío, etnocentrista
  • De la sierra, católico, negacionista
  • etc.

Estos grupos políticos quieren socavar los valores y el respeto a lo diferente (en contra de los valores democráticos): provocan la confrontación dentro de la sociedad (odio hacia el otro). Sin embargo, aunque el odio se disemina entre toda la población, pocos son pertenecientes al grupo de “elegidos”. Cada miembro de la sociedad tiene a qué odiar del otro que no cumple las características elegidas: El blanco odia al negro, pero el negro puede odiarlo también por no ser católico. De este modo, crece el odio dentro y entre la sociedad. Centran la  mirada en la diferencia, añadiendo características demoníacas (a posiciones políticas, nacionalidades, religiones, etnias, etc.). Nadie sabe si va a caer dentro del grupo o será considerado un enemigo de la sociedad, un demonio o una bruja.

Todos estos cuestionamientos o requisitos van en contra de la libertad de las personas:

Para vivir en esa sociedad no se podrá ser mujer independiente, homosexual, ni islámico, ni izquierdista o cristiano, porque algún día, cuando ese actuar evolucione y se convierta en un estado de tipo autoritario, podría correr peligro y tener que migrar.

Asimismo, estos grupos también dicen creen en fabulaciones y confabulaciones sobre el rol de género, el cambio climático o la salud (coronavirus); ellos son los únicos que vieron la maldad en las invenciones en estos fenómenos: No hay cambio climático, no existe el coronavirus y las mujeres no sirven para el mundo laboral; habría un «ente» que los habría impuesto; un ente islámico, de alguna corriente política o de algún país «enemigo».

Los nuevos valores

Su obsesión se centra en la satanización de la diferencia. El respeto a la diferencia nació en los gobiernos democráticos, en la revolución silenciosa social. Ahora quieren eliminar esos valores para imponer otros. La estrategia de satanización debería hacer surgir los nuevos valores de este movimiento:

  • Negacionismo: negación de la existencia del coronavirus, el cambio climático y, en general, la ciencia.
  • “Derecho a la diferencia”: Se refiere a que en una sociedad debe de poder prohibir la entrada de otras personas ajenas. Sin embargo, esta medida no se refiere a la migración no europea, en los discursos de América latina.
  • Antifeminismo: desconociendo el valor de las mujeres en la sociedad y eliminando sus derechos (voto incluido)
  • Honestidad: Elaborando discursos falsos y abanderando la libertad de expresión para protegerlos (por ejemplo, negación de los homicidios por parte de las dictaduras o explicando la necesidad y el beneficio de eliminar a jóvenes, izquierdistas, mujeres, homosexuales, etc. durante esos regímenes).
  • Orden y Paz: Eliminación de la autonomía de los ciudadanos mediante un control autoritario que elimine la libertad, quedando la democracia en un estado latente, inexistente.

Así los nuevos valores de estos grupos políticos quieren eliminar la democracia y sustituir sus valores por estos nuevos.

Es en este escenario de confrontación que ellos crearon, el único punto en común que tienen todos sus seguidores es la búsqueda de una supuesta “Paz y el Orden» por el descontento que ellos aglutinan; aunque se trata de un descontento disperso y que discrimina también a sus miembros.

Sin embargo, sus seguidores no se dan cuenta que esa paz y ese orden tendrá una víctima, la democracia. En un régimen autoritario, como una dictadura, tal vez el lector quede en alguna categoría en la que pueda ser desaparecido: Evangélico, musulmán, blanco, marrón, mujer, homosexual, migrante, indígena, liberal, de izquierdas, de mar o montaña.

En ese escenario las personas se volverán eslabones de una maquinaria autoritaria y tergiversadora de realidades. El proceso de la “nueva derecha” culminará cuando todos seamos iguales o desaparezcamos y ellos sean líderes de lo que quede. Estos partidos, igual que el islamismo radical, quieren un retorno al pasado, un pasado fascista, intolerante, autoritario, ordenado y sin libertad.

¿Qué ganas tu en todo eso? Que no te gane el miedo. No te conviertas en uno de sus demonios: discriminador, provocador de miedos y autómata. No seas un robot. Protege tu identidad, protege la democracia.


Artículo Opinión: Gil Badiella

viernes, 24 de septiembre de 2021

América Latina y el Caribe en busca de un modelo de integración 'a la europea'

 CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — La última cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), el 18 de septiembre, reunió en un solo foro los encuentros y desacuerdos del subcontinente, pero dejó abierta la puerta para construir un espacio común de integración como la Unión Europea (UE), propuesto por el país anfitrión.



El doctor en economía José Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Análisis de Comercio, Economía y Negocios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo a la Agencia Sputnik que la propuesta de López Obrador para impulsar un proceso de integración como la UE "sin duda pone sobre la mesa el debate sobre democracia y derechos humanos, que es precisamente el énfasis del Tratado de Maastricht", que dio origen al pacto europeo.

Ese acuerdo pone énfasis en los asuntos relacionados con la democracia y los derechos humanos.

"Es en estos dos aspectos en los cuales toma relevancia la presencia de Cuba, Venezuela y Nicaragua —más allá del nivel de representantes que asistieron a esta reunión de la Celac, comenta—, porque si se quiere impulsar un desarrollo sostenible en el subcontinente, sin duda se debe avanzar en esos dos aspectos que se cuestionan principalmente en esos tres países", añade el académico en declaraciones a esta agencia.

El reconocido investigador de la UNAM agrega que esas materias políticas tienes también importancia en otras naciones de la región.

Se refirió en particular a países donde "por actos de corrupción no se impulsan las economías y se frustran los avances propios de sus sociedades como en Honduras, El Salvador, Argentina, Brasil y Colombia, donde se otorgan grandes recursos y se quedan en el ámbito privado, pero no fluyen a los colectivos de esas naciones".


El referente


En las primeras frases de su discurso en el Palacio Nacional mexicano, el presidente Andrés Manuel López Obrador convocó a construir un poder político y económico regional similar a la UE que surgió de aquel tratado de Maastricht.

Sin entrar en los detalles del pacto que entró en vigor en noviembre de 1993 -y ahora sufre el prolongado tormento de la salida de Gran Bretaña en el llamado Brexit-, el jefe de Estado anfitrión propuso en su discurso inaugural su interpretación de aquel modelo.

"El ideal de una integración económica con EEUU y Canadá en un marco de respeto a nuestra soberanía, construir en el continente americano algo parecido a lo que fue la Comunidad Económica que dio origen a la actual Unión Europea", propuso Lopez Obrador.

En el terreno político planteó que los jefes de Estado se comprometan a respetar las decisiones internas de los pueblos y "que ningún Gobierno se arrogue la facultad a someter a otro país bajo ningún motivo, causa o pretexto, o la utilización de dinero, propaganda sanciones económicas diplomáticas o el uso de la fuerza".

El bloque europeo surgió de la firma en Maastricht, Países Bajos el 7 de febrero de 1992, tras la caída del Muro de Berlín en 1989, que marcó el fin de la Guerra Fría.
El Tratado de la Unión Europea se firmó para fundamentar los intereses de las comunidades europeas, con dos ámbitos de cooperación centrales: una sola política exterior y seguridad común; y un solo ámbito de justicia en asuntos de política Interior.


Resultados de la cumbre


El doctor Martínez, posgraduado en Economía de la Universidad Complutense de Madrid, dijo además a la Agencia Sputnik que los resultados se presentan en tres ámbitos: en el diálogo político; en la discusión sobre democracia; y en los mecanismos de cooperación en materia sanitaria, cambio climático y colaboración en tecnología.
En lo político, la apertura del diálogo político ocurrió "al más alto nivel" porque asistieron tanto presidentes y ministros de los países integrantes de la Celac".

Otro segundo aspecto decisivo fue que se ventilaron las acciones de las naciones en torno a derechos humanos, democracia y libertad, prosiguió.
Un tercer aspecto es el impulso de nuevos mecanismos de cooperación en torno a el ámbito sanitario y comunicaciones satelitales, detalla.
"Sin duda encontramos que en esta Celac se abre la puerta a una transformación muy importante de este organismo, que nos estará llevando a la reunión que se celebrará el año próximo en torno a la próxima Cumbre de las Américas", anticipa Martínez.

Podrán preparar el terreno en 2021 y 2022 en las siguientes tres áreas muy importantes, indica: la referente a la migración; la cooperación para el desarrollo sostenible; y la referente a democracia y derechos humanos.
"Si los países del subcontinente latinoamericano y caribeño, de manera coordinada, establecen diálogos para poder tener una sola voz ante Washington podrán avanzar para la transformación en su desarrollo, sus ordenes políticos democráticos, y el crecimiento económico", puntualiza.
Esa reunión será convocada por el presidente de EEUU, Joe Biden, a un año de desarrollarse el foro de la Celac, donde "sin duda los países tendrán que desarrollar mecanismos de cooperación para alcanzar un diálogo hacia el futuro con el país más influyente del continente", puntualizó.

Fuente: Sputnik

viernes, 4 de junio de 2021

Nicaragua: Cristiana Chamorro, la influyente periodista opositora que fue detenida tras anunciar que se enfrentaría en las urnas a Daniel Ortega

Para muchos nicaragüenses, Cristiana Chamorro, la influyente periodista que anunció que se postularía como candidata opositora para las elecciones presidenciales de noviembre y que este miércoles fue puesta bajo arresto domiciliario, representa un vínculo con el pasado de su país.



Es la hija de Violeta Barrios de Chamorro, la mujer que venció en las urnas en 1990 al primer gobierno de Daniel Ortega.

"Lo primero que te diría de ella cualquier nicaragüense de ella es eso, que es la hija de Violeta", le dice a BBC Mundo Ana Margarita Vijil, analista política y antigua académica de la Universidad Politécnica de Nicaragua.

"Simbólicamente, Cristiana, que estuvo muy vinculada al gobierno de su mamá, significa también para el actual gobierno el recuerdo vivo de esa derrota", agrega.

En solo unos meses, Chamorro Barrios pasó de no hacer (abiertamente) política a convertirse en el rostro más visible de la oposición en Nicaragua.

Y en los últimos días se volvió también el principal foco de las tensiones entre el gobierno y la oposición en la nación centroamericana, luego de que confirmara su aspiración de postularse como candidata para las elecciones del 7 de noviembre.

El martes, poco después inscribirse para participar en el proceso interno del partido Ciudadanos por la Libertad, que luego escogerá un candidato opositor único, la Fiscalía de Nicaragua abrió un proceso en su contra por "delitos de gestión abusiva, falsedad ideológica en concurso real con el delito de lavado de dinero, bienes y activos".

Pidió, además, su inhabilitación política "por no estar en pleno goce de sus derechos civiles y políticos, por encontrarse en un proceso penal investigativo". Esta fue decretada por un juzgado de Managua.

Este miércoles, poco antes de iniciar una rueda de prensa que había convocado para condenar su propia inhabilitación, la vivienda de Chamorro Barrios fue allanada por la policía y la opositora fue puesta bajo arresto domiciliario.

Tanto Chamorro como su familia han negado los cargos y aseguran que se trata de una maniobra política para evitar que se postule a las presidenciales.

Pero ¿Quién es esta reconocida periodista y cómo terminó convertida en el nuevo rostro de la oposición a Ortega?


El ascenso

Nacida en 1954 de Managua, Cristiana Chamorro Barrios es también hija de quien fuera uno de los periodistas más reconocidos del país, Pedro Joaquín Chamorro, director del diario La Prensa, quien fue asesinado en 1978, en los últimos meses del régimen de Anastasio Somoza.

Su familia ha sido por siglos no solo una de las más ricas, sino también una de las más poderosas del país: cinco de sus ancestros, incluida su madre, fueron presidentes de Nicaragua.

Aunque estudió Historia y Filosofía e hizo una maestría en Historia y Literatura latinoamericana, los vínculos familiares entre el periodismo y la política marcaron su trayectoria.

En 1979 se iniciaría como reportera en La Prensa, el diario que su madre había gestionado desde el asesinato de su esposo.

A los 35 años, Chamorro Barrios se convirtió en editora de la publicación y poco después, fue una de las artífices de la campaña que llevó a su madre a la presidencia.

Con Violeta Barrios al frente de Nicaragua, la hija se ocupó de tareas de comunicación y relaciones públicas nacionales e internacionales del Ejecutivo, a la vez que permanecía al frente del periódico tradicionalmente opositor (que se volvió a partir de entonces "portavoz" del nuevo gobierno).

Chamorro Barrios contrajo matrimonio con el político Antonio Lacayo, quien fuera ministro de la Presidencia durante el gobierno de su madre y que murió en un accidente de helicóptero en 2015.

"Después, ella crea la Fundación Violeta Barrios, en honor a su mamá, que ahora está en el centro de este problema", recuerda Vijil.

"Es una organización que ha ayudado a capacitar medios de comunicación y que se volvió muy relevante después que empezaron las protestas que tuvieron lugar hace tres años", agrega.

Desde el periodismo

En 2018, Nicaragua vivió una ola de manifestaciones que pedían la salida del poder de Ortega y que, según organizaciones de derechos humanos, fueron duramente reprimidas y provocaron unas 328 muertes, centenares de presos políticos y el exilio de más de 100.000 personas.

Vijil recuerda que en esos años, el gobierno cerró muchos medios de comunicación y que entonces, la Fundación se volvió una plataforma de aprendizaje para los cientos de periodistas que debieron reencausar su labor.

"La Fundación fue muy importante para apoyar a medios independientes a readaptarse tras ser sacados del aire y tener que migrar a los medios digitales", dice.

Sin embargo, a inicios de este año, Chamorro Barrios anunció que la cerraría tras negarse a inscribirla en el registro asociado a una ley que aprobó la Asamblea Legislativa que obligaba a organizaciones que recibieran dinero de la cooperación internacional a inscribirse como "agentes extranjeros".

"La Fundación licitó y administró fondos para la enseñanza del periodismo de la USAID, eso no es secreto", recuerda Vijil.

"Pero el gobierno consideró que estas organizaciones que recibían dinero del extranjero venían a oxigenar a la oposición, por lo que se aprueba esta ley que básicamente busca frenar esa entrada de dinero. Ahí es cuando ella decide cerrar la Fundación", recuerda la académica.

La ruptura

Sin embargo, medios locales recuerdan que su tarea frente a la Fundación y el posterior cierre de esta no la pusieron en la mira de las autoridades.

"Ella, hasta ese momento, no se había metido activamente en política. El gran cambio se dio cuando anunció que se postularía como candidata para las elecciones de noviembre", recuerda Vijil.

Tras el anuncio, incluso antes de asociarse a ningún partido, Chamorro Barrios se ubicó a la delantera de las encuestas de opinión y medios independientes de Nicaragua comenzaron a hablar sobre la posibilidad de que pudiera repetir la victoria de su madre frente a Ortega.

"En Nicaragua, los partidos de oposición están muy debilitados. Es una oposición donde la preferencia del votante está más basada en candidaturas personales. Entonces, alrededor de Cristiana se había generado mucha expectativa y mucha ilusión porque se veía como una candidatura que regresaba a todos en el mismo barco", opina Vijil.

El Ministerio Público, por su parte, alegó a que el proceso contra Chamorro está vinculado a su trabajo frente la Fundación que, según dijo, "incumplió gravemente sus obligaciones ante el Ente Regulador".

Aseguró, además, haber obtenido "claros indicios de lavado de dinero" tras revisar documentos de finanzas entre 2015-2019.

El proceso contra Chamorro Barrios generó reacciones en varios gobiernos y organismos regionales.

El secretario de Estados de EE.UU., Anthony Blinken, consideró que impedir la candidatura de la periodista "refleja el miedo de Ortega a unas elecciones libres y justas" mientras la OEA lo consideró un "atentado a la democracia".


Otros casos

La detención de Cristiana Chamorro y los cargos en su contra son vistos por activistas y opositores solo como el último caso de otras maniobras que ha realizado el gobierno de Nicaragua con vista a las elecciones.

Más de una decena de periodistas han denunciado haber sido citados para testificar en la Fiscalía nicaragüense por el caso de supuesto lavado de dinero de Chamorro Barrios.

El pasado 20 de mayo, las autoridades allanaron también la sede del diario El Confidencial y de los programas de televisión Esta Semana y Esta Noche, dirigidos por el periodista Carlos F. Chamorro, el hermano de Cristiana Chamorro, quien recientemente fue galardonado con el Premio Ortega y Gasset.

Otros candidatos opositores también han denunciado con anterioridad que el gobierno creó casos en su contra para impedirles participar en las elecciones de noviembre.

Varios organizaciones de derechos humanos han denunciado que la situación en Nicaragua se ha agravado en los últimos tiempos como resultado del impacto de la pandemia de coronavirus, la crisis económica y lo que califican como "represión" por parte de las fuerzas del orden.

Según un reporte del Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas de Nicaragua, en las cárceles del país todavía hay más de un centenar de detenidos por razones políticas.

El gobierno de Ortega niega que en el país existan presos políticos y asegura que los opositores son "revoltosos" que buscan crear disturbios en el país.

En un reciente informe sobre Nicaragua, el Crisis Group, un think tank progresista, alertó sobre las potenciales consecuencias que podrían tener las elecciones de noviembre.

"Un resultado injusto podría desatar disturbios y una violenta represión. La comunidad internacional debe impulsar reformas y diálogo con la oposición, evitando al mismo tiempo sanciones contraproducentes", indicó.


Fuente: BBC mundo

martes, 16 de marzo de 2021

Ante agresiones y muertes de mujeres son las víctimas y no los agresores quien sufre las consecuencias.

Cometario ALDHU

Este artículo cuenta la historia de una chica que tomando todas las precauciones posibles fue asesinada en Londres. Por ello la policía de la zona en donde ocurrió el suceso pidió a las mujeres que no salieran a la calle a partir de cierto horario. Si embargo, las víctimas sufren una doble victimización, se preguntan... no sería mejor que existiera un toque de queda para los hombres, ya que ellas no hicieron nada mal?

Según la American Psychological Association (APA), mientras que las mujeres cometen con mayor frecuencia delitos menores, los delitos cometidos por hombres son en mayor medida contra la vida y la propiedad privada.​ Además, se estima que el 70 por ciento de las mujeres de todo el mundo han sufrido violencia física y/o sexual violencia sexual por parte de un hombre en algún momento de su vida.



El enojo por el asesinato de Sarah Everard provoca un cambio en el concepto de 'concesiones de las mujeres'


Artículo de: The New York Times. The interpreter.

 Quizá fue porque los encierros forzados por la pandemia han hecho que las mujeres se aferren a las oportunidades de acceso a los espacios públicos que les quedan. Tal vez fue porque, a pesar de que el movimiento #MeToo ya lleva más de tres años, la policía y la sociedad todavía les piden a las mujeres que sacrifiquen sus libertades para comprar un poco de seguridad temporal.

Todo salió a la superficie cuando Sarah Everard, de 33 años de edad, que desapareció camino a su casa en Londres el 3 de marzo, apareció muerta una semana después aunque había hecho todo lo que debía hacer. Optó por una ruta más larga con mejor iluminación y más poblada. Llevaba ropa de colores brillantes y zapatos que le permitían correr. Se reportó con su novio para avisarle que ya iba camino a casa. Por desgracia, no fue suficiente para salvarle la vida.

Así que la respuesta de las mujeres británicas a las noticias de que la policía iba de puerta en puerta para recomendarles a las mujeres en el barrio del sur de Londres donde desapareció que se quedaran en casa por su propia seguridad fue un torrente de furia y frustración.

Esta situación ha disparado un movimiento social que se percibe un tanto diferente a los anteriores: mujeres de niveles socioeconómicos de lo más diversos exigen seguridad de la violencia varonil y exigen que la policía, el gobierno y los hombres en conjunto tomen a cuestas la carga de garantizarles esa seguridad.

‘Arresten a los suyos’

“¡Oiga usted, señor, quítele las manos de encima a mi hermana!”, coreó la multitud cuando la policía comenzó a sujetar a algunas mujeres para intentar dispersar la vigilia realizada el 13 de marzo por la noche en honor de Everard, quien trabajaba como ejecutiva de mercadotecnia, en un parque del área de Clapham, en el sur de Londres.

“¡Arresten a los suyos!”, gritaron cientos de personas en referencia al agente de policía acusado del asesinato de Everard. “¡Ustedes, policías, a su casa!”.

Si la Policía Metropolitana de Londres se hubiera propuesto exhibir las acciones contra las que las mujeres protestaban, quizá no habrían podido ofrecer un ejemplo más claro que las escenas vistas en ese lugar: policías pisoteando las flores depositadas en un monumento improvisado en recuerdo de Everard y forcejeando con jóvenes consternadas hasta someterlas en el piso.

En los días posteriores a la desaparición de Everard, un grupo autodenominado Reclaim These Streets (Recupera estas calles) anunció que se realizaría una vigilia el sábado por la noche en un parque del sur de Londres. El evento se aprovecharía para recordar a la víctima, para protestar por las instrucciones que la policía les dio a las mujeres de quedarse en casa por su propia seguridad y para exigir en su lugar mayor seguridad en las calles.

Sin embargo, la “Met”, sobrenombre con el que se conoce a la policía de Londres, reiteró su recomendación a las mujeres de quedarse en casa. Por si fuera poco, la policía hizo referencia a las restricciones por el cierre de actividades, con fundamento en las cuales podría imponer multas elevadas si no se cancelaba la vigilia.

A fin de cuentas, las organizadoras claudicaron y suspendieron el evento, en parte porque no soportaban la idea de que les cobraran multas y luego ese mismo dinero se entregara mediante subsidios a la fuerza policiaca contra la que querían protestar, explicó Mary Morgan, escritora y experta en políticas sobre el cuerpo, que fue una de las organizadoras originales del evento. “Solo de pensarlo, se me retuerce el estómago”, señaló en una entrevista.

Independientemente de las intenciones al interior de la Met, el mensaje que les envió a las mujeres de todo el país fue que la policía redoblaba las restricciones a la libertad de las mujeres y no a la violencia de los varones.

“@metpoliceuk de verdad quiere a las mujeres fuera de las calles, ¿o no?”, escribió en Twitter Anne Lawtey, de 64 años, después de que las organizadoras anunciaron que se había cancelado la reunión. Según dijo en una entrevista telefónica, quedó sorprendida de que la hubieran suspendido. “¿Ahora resulta que no podemos hacer una vigilia? ¿Con gente de pie, quieta, en un parque, con cubrebocas?”

De cualquier manera, se presentaron grandes multitudes con velas y ramos de flores, bulbos de flores de azafrán en frascos de vidrio y juegos de macetas con brotes de pensamientos para añadir al montón de ofrendas.

Sin equipo de audio, varias mujeres se treparon al quiosco victoriano que a veces ocupan grupos musicales y en el que se había creado el monumento improvisado en homenaje a la víctima y utilizaron un micrófono humano al estilo del movimiento “Ocupa Wall Street”: la multitud repetía lo que decían para que pudieran escuchar quienes estaban atrás.

“La policía intenta acallar nuestra voz. La policía intenta reprimirnos”, repitieron cientos de voces al unísono. “La policía dice que no podemos organizar una vigilia para conmemorar a Sarah Everard. La policía se atreve a amenazarnos. La policía se atreve a intimidarnos”.

Después, más alto: “NOSOTROS. DECIMOS. NO”.



Concesiones desproporcionadas

Ser mujer es vivir “en un estado constante de concesión”, escribió la autora y columnista Nesrine Malik en su libro titulado “We Need New Stories”.

La desaparición de Everard llamó la atención sobre los términos de un acuerdo para obtener seguridad tan omnipresente que muchas mujeres quizá nunca lo habían considerado así: que a cambio de seguridad con respecto a la violencia masculina, deben hacer las elecciones “correctas”, y que si una mujer no lo hace, será la culpable de su destino.

En línea, varias mujeres compartieron los detalles de su perspectiva de esas renuncias y elecciones: la ropa que visten, los lugares por los que caminan, las personas con quienes se reportan antes de salir y al llegar a casa, cuándo salir solas y cuándo con otras mujeres o con otros hombres.

Algunas reflexionaron sobre sus propias experiencias de haberse librado de una mala experiencia. Nosisa Majuqwana, productora de publicidad de 26 años de edad que vive en el este de Londres, mencionó que les había dicho a sus amigas: “Gracias a Dios llevaba tenis, gracias a Dios llevaba una mochila” la noche que un hombre extraño se le acercó en una vereda desierta, sacó un cuchillo y le dijo que se quedara callada. “Nunca te atreverías a caminar de vuelta a casa en Londres con zapatos altos”.

Sin embargo, la muerte de Everard ha hecho que Majuqwana y muchas otras rechacen de tajo la idea de hacer concesiones.

“No importa qué hagamos las mujeres”, dijo Morgan. “Podemos estar hipervigilantes. Podemos aplicar todas las precauciones que nos han enseñado desde que éramos niñas”.

El asesinato ha “sobrecogido tanto a la gente que han reaccionado y dejado de aceptar que es normal” hacer esas concesiones, dijo Anna Birley, investigadora de política económica y política local en el sur de Londres que también participó en la organización del evento Reclaim These Streets. “Todas las mujeres pueden imaginarse en esa situación”.

¿Quién debería sacrificarse?

¿Por qué las propias mujeres deben soportar la carga de su seguridad en vez de que lo hagan los hombres que son fuente de la mayoría de la violencia en su contra?

“Las libertades de las mujeres se consideran dispensables y desechables, al igual que las propias mujeres en algunas ocasiones trágicas”, señaló en una entrevista Kate Manne, profesora de Filosofía en la Universidad Cornell y autora de dos libros sobre la forma en que el sexismo moldea la sociedad. “Hay una suposición inmediata de que la vida de los hombres no se verá significativamente afectada por esta situación”, así que no se les puede pedir que hagan sacrificios para cambiarla.

Conforme ha aumentado el área de influencia de las mujeres en la vida pública, las diferencias se han vuelto evidentes y dolorosas. El movimiento #MeToo reveló que muchas mujeres abandonaron su empleo o industrias completas para evitar a depredadores como Harvey Weinstein, y el resultado fue que los abusivos pudieron seguir dañando a otras mujeres durante décadas.

Por lo regular, a las mujeres que viven en relaciones abusivas se les recomienda abandonar a sus parejas violentas sin pensar que, de hecho, cuando intentan hacerlo enfrentan los peores niveles de violencia.

Algunas veces el cálculo es más sutil, pero el impacto colectivo no deja de ser significativo.

Un artículo en proceso de Girija Borker , investigadora del Banco Mundial, descubrió que las mujeres en India estaban dispuestas a asistir a instituciones educativas mucho menos prestigiosas y pagar colegiaturas más elevadas con tal de evitar acosos o abusos en sus traslados diarios a las clases. El impacto de esa “elección” en una mujer puede ser difícil de medir, pero entre los miles que documentó en su investigación, es de esperar que tenga efectos en sus ingresos, poder económico y movilidad social.

No obstante, el enojo de las mujeres británicas ha comenzado a cambiar las suposiciones de quién debe hacer sacrificios para lograr que haya seguridad.

Jenny Jones, baronesa e integrante del Partido Verde, sugirió en la Cámara de los Lores la semana pasada que debería haber un toque de queda a las 6 p. m. para los hombres tras la desaparición de Everard. Después aclaró que no era una sugerencia del todo seria, cuando le dijo a Sky News en el Reino Unido: “Nadie protesta cuando, por ejemplo, la policía les recomienda a las mujeres quedarse en casa. Pero cuando lo propongo yo, los hombres se levantan en armas”.

Fuente: The New York Times.


jueves, 26 de noviembre de 2020

Esperanza, impaciencia y revolución

 La esperanza es un sentimiento, una idea, una necesidad que se asienta en las acciones de las personas, y es por tanto volátil, porque depende de voluntades muchas veces ajenas a nosotros. Pero, a la vez, puede ser el norte y guía de nuestra vida. Abordar los retos y desafíos con el ánimo de conseguir el objetivo, te da energías y hace soportables las dificultades que se presenten. Es cierto que no sabemos nunca si lo que deseamos que ocurra sucederá, ni siquiera si van a funcionar los mecanismos que lo harán posible. Pero lo importante, lo definitivo, es intentarlo una y otra vez cual Sísifo al subir sin descanso la piedra a la cima de la montaña, consciente de que Zeus le condenó a repetirlo por toda la eternidad.

Deseamos, por ejemplo, que nuestros políticos aprueben en el Parlamento los Presupuestos Generales del Estado como inmediato alivio a la tormenta económica que sufrimos y que puede convertirse en tempestad. Por ello, los gritos de discordia que nos llegan desde los escaños de sus señorías nos oprimen el alma y nos llenan de desconcierto. ¡Cómo me abruma la desesperanza que transmiten quienes apelan, torpemente, a un simulacro de defensa de las víctimas del terrorismo trayendo al presente épocas felizmente superadas; ocultando la falta de capacidad para abrazar la esperanza de un consenso necesario!

Esto ocurre, también, con la pandemia que sufrimos. Esperábamos que los científicos fueran capaces de traer una vacuna definitiva que pusiera coto al virus e inmunizara a la población. Ahora, una vez que se ha anunciado el hallazgo del remedio, tenemos la certeza de que la vacuna nos curará y nos protegerá, y renovamos el anhelo de que sea capaz de inmunizarnos para siempre, expandiendo ese blindaje hasta el más pequeño rincón del planeta. Esa esperanza tiene una base real, aunque no dependa de nosotros, y se relaciona con otro concepto que suele acompañarla y es la confianza. En democracia, tenemos la necesidad de confiar, en mayor o menor medida, en quienes nos representan, en que los Gobiernos se pondrán de acuerdo para protegernos y en que motivarán e impulsarán la investigación para encontrar la cura y el blindaje que nos sane.

Tenemos fe en que los laboratorios frenarán su impulso de enriquecimiento para proporcionar el remedio. Confiamos en que médicos y sanitarios se preocuparán por cuidarnos, si nos contagiamos. Esta mezcla de convicciones son las que a Pepe Mujica, genial pensador y expresidente de Uruguay, le lleva a aseverar: “¡qué sería de la vida si no hay esperanza!”

Pero Mujica, con una experiencia larga y compleja, que le postró en una larga noche de 12 años de dolor, tortura y barbarie, por defender sus ideas democráticas frente a la bota militar de la dictadura, sabe bien que la esperanza no acompaña a una actitud pasiva. Máxime en un continente como el suyo, pleno de desigualdades y terremotos naturales y políticos, siempre bajo la mirada atenta del Gran Hermano del Norte, que, ante todo, lo que pretende es preservar a Latinoamérica como su “patio trasero” sumiso y controlado. Mantenerlo siempre lejos de los poderes populares que piensan por sí mismos y que anteponen la propia identidad y defensa de la vida y la confianza, en un futuro libre de las doctrinas impuestas por un imperialismo neoliberal dominador y demoledor de la esperanza. “No se dejen robar ni los sueños ni la juventud. Comprométanla con los sueños de América Latina”, les dijo hace ahora un año a los jóvenes, en su visita a la Universidad Iberoamericana de México, donde recibió un Doctorado Honoris Causa.

Cimentar el futuro

Para construir el futuro es necesario cimentar las bases sobre las que se apoya. Es cierto que, como ciudadanos, podemos votar a quienes creemos irán en la línea que pensamos es más correcta. Ha ocurrido así en Estados Unidos con un resultado electoral de giro demócrata que ilumina el horizonte, no solo para sus habitantes, sino para todos los del mundo, tal es el poder de esta nación. Y tal era la desesperanza, cuando no desesperación en las que nos había hundido Donal Trump, que aún, agónicamente, continúa maltratando la democracia y el deseo de cambio expresado en las urnas.

Pero también tenemos la obligación de protestar y vigilar por que se cumplan nuestras expectativas. En función de cuál sea el grado de libertad de la sociedad, la esperanza se quedará siempre en retaguardia, o se convertirá en realidad. En Latinoamérica la gente lleva a cuestas esa mochila de pesimismo desde tiempos inmemoriales, salvo luminosos periodos en que los mandatarios han establecido criterios progresistas.

En esta última etapa, con un Donald Trump de tintes filo-fascistas en sus políticas hacia los vecinos del sur, los países americanos han vivido situaciones muy duras que tienen referencias como Brasil. Comento en La Encrucijada, mi último libro, que era difícil de prever que, en el momento más crucial y difícil de la humanidad, Estados Unidos estaría guiado por un ‘iluminado’ ultraliberal, populista de extrema derecha, que se ríe de la democracia y de quienes piensan de forma diferente a él. Aún más: que sería replicado en el país carioca por el ultraderechista Jair Bolsonaro, que más bien parece un émulo que alguien con personalidad y criterio propio. Afortunadamente, en las recientes elecciones municipales parece que el sesgo antidemocrático se corrige por el buen juicio del pueblo que está sufriendo las consecuencias de una política errática de un gobernante que, aquí en casa, parece ser el ejemplo para un Vox crecido y, por ello, más peligroso de lo que ya era. Recuerdo las palabras de Albert Camus en La peste, cuando señalaba al estado latente de la enfermedad que reaparecía en el momento más insospechado, destruyendo la vida. La peste es el fascismo y la vida es la democracia.

Libertad

Frente a esta dura realidad, es cierto que aquellos países que cuentan con gobiernos que mantienen una ideología progresista deberían tener bien presentes estas advertencias y ofrecer respuestas positivas a sus administrados dentro de sus recursos, frente a aquellos marcados por postulados que oscilan entre el conservadurismo de la derecha y la intolerancia de la extrema derecha. Por eso resulta frustrante observar las tendencias autodestructivas que algunos practican, sin ser conscientes de que ese lastre contradictorio nos aproxima al abismo, una vez más.

Cuando la esperanza se cumple, el régimen cambia y la cortina se corre, entra el aire fresco de la libertad que, pese a los problemas, restituye la confianza y el valor del pueblo. Pasó en Argentina con el cambio de un horizonte gris con Macri, al ánimo y la fe por lo que pueda emprender Alberto Fernández. Ha ocurrido en Bolivia, que acaba de superar el golpe de Estado que supuso la autoproclamación de Jeanine Añez como presidenta interina de Bolivia, aprovechando la anulación de los resultados electorales auspiciada por Luis Almagro, Secretario General de la OEA, más sumiso al trumpismo que a la defensa de una América libre y democrática; y el tenebroso proceso penal, por razones políticas, contra Evo Morales, en un ejemplo de lawfare descarado.

Nuevamente ha sido la ciudadanía la que ha hecho oír su voz en las urnas dando la confianza al MAS y a Luis Alberto Arce para dar forma a un Gobierno progresista que restablezca la esperanza de una ciudadanía traicionada. Empieza a vislumbrarse en Chile que ha votado masivamente que la Constitución pinochetista desaparezca y que la nueva norma sea el resultado de la voluntad popular, porque quienes tenían que haber demostrado que defendían los intereses del pueblo no lo hicieron. Y, en Europa, tiene un paradigma claro en la voluntad esforzada de las mujeres de Polonia que han protagonizado multitudinarias manifestaciones contra el Gobierno y la Iglesia católica ante el último fallo del Tribunal Constitucional que restringe al máximo el derecho al aborto.

Impaciencia y revolución

Es esta la manera de lograr que la esperanza y la confianza conformen, junto a la tenacidad y la acción, herramientas poderosas que transformen la realidad. Me remito en este punto al premio Nobel José Saramago: “Pienso que, en la práctica, aconsejarle a alguien que tenga esperanza no es muy diferente de aconsejarle que tenga paciencia. Es bastante común oír decir a los políticos recién instalados que la impaciencia es contrarrevolucionaria. Tal vez lo sea, tal vez, pero yo me inclino a pensar que, al contrario, muchas revoluciones se perdieron por demasiada paciencia”.

La unión de esperanza e impaciencia define el camino para evitar la pasividad. El tercer factor en esta fórmula debe ser la estrategia que permita huir de las fantasías y controlar los impulsos desenfrenados. Un progresista tiene que contar con dosis bien ajustadas de estos elementos para llevar adelante sus ideas, incluso en momentos adversos y con todo en contra. Recuerdo una entrevista con Giorgio Agamben, en la que el filósofo italiano afirmaba: “El pensamiento, para mí, es esto: el coraje de la desesperanza. ¿No es eso el colmo del optimismo?”


Sin duda. Al fin y al cabo, nuestra vida es una cadena de eslabones que desembocan siempre en la esperanza de algo nuevo, de algo diferente; la esperanza nos impulsa para asumir retos y hacer la revolución… aunque fracasemos.

Autor: Baltasar Garzón
Baltasar Garzón es jurista y presidente de Fibgar.

Fuente: Infolibre.es