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domingo, 29 de noviembre de 2020

'El dolor se comparte': Nicaragua, Guatemala y Honduras despiertan con el impacto de los huracanes Eta e Iota

 Un gris opaco y doloroso domina las imágenes y vídeos que retratan el trágico escenario que los huracanes Eta e Iota infligieron en Centroamérica, con severos daños en Nicaragua, Honduras y Guatemala. El sonido del agua es suave, pero parece estar silenciando todos los demás ruidos y voces, con su fuerza de ímpetu. Según informes de la ONU y de los gobiernos, 3,7 millones de personas se vieron afectadas en Honduras, 935,000 en Guatemala y 50.000 permanecen en refugios de emergencia en Nicaragua.

Emiliano Tux Chub
Daños causados por los huracanes Eta e Iota en la ciudad guatemalteca de San Pedro Carcha.


Sin embargo, el gris tan impactante representa solamente el prólogo del verdadero desastre. El impacto más profundo se produjo al bajar los niveles del agua, cuando la devastación se hizo visible y las personas afectadas tuvieron que lidiar con las consecuencias. Mientras tanto, el agua turbia se había convertido en barro que ahora invade todos los espacios, las calles, las casas y los bosques, mientras habitantes de la zona, entidades gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil y organismos de cooperación internacional unen fuerzas para luchar contra las consecuencias de las tormentas. 

Entrar a una casa causa dolor

Emiliano Tux Chum es residente de San Pedro Carchá en Alta Verapaz, Guatemala, una de las áreas afectadas por las tormentas. Describe la situación actual y los sentimientos de la población, narrando cómo “entrar en una casa significa mirar una escena que causa mucho dolor. La gente ha perdido su patrimonio, sus objetos personales; esto significa prácticamente empezar de cero. Es un verdadero shock.”

Emiliano añade: “A medida que se redujo el riesgo de inundaciones, la gente comenzó a regresar a sus casas para intentar salvar algunas de sus pertenencias personales. Pero, ¿cómo se puede recuperar lo que constituye una vida de esfuerzo y trabajo?”

El dolor que describe transpira a través de su voz: él pausa, habla despacio, mantiene tonos apagados; contar su experiencia no es tarea fácil. “Hay mucha tristeza entre la población. Creo que la parte emocional ha golpeado fuerte a los vecinos que sufrieron daños directos”.

Las imágenes y videos que Emiliano comparte permiten adentrarse en las viviendas afectadas: techos rotos, objetos sumergidos en el barro, lugares que han perdido su forma, su sentido de acogida, y todo está envuelto en una trágica atmósfera. Una foto que retrata un televisor en el suelo fuera de una casa, cubierto de barro, es un doloroso recordatorio de una cotidianidad temporalmente perdida, de una tranquilidad interrumpida. Imágenes de estantes destruidos, frigoríficos solitarios en medio del barro, suministros de alimentos que ahora están arruinados: sus fotos narran la destrucción abrupta de los que eran los lugares seguros de muchas personas. 

Emiliano Tux Chub
Daños causados por los huracanes Eta e Iota en la ciudad guatemalteca de San Pedro Carcha.


La solidaridad de toda Guatemala

Sin embargo, hay una nota positiva en su historia: “La tormenta nos ha enseñado de alguna manera que el dolor humano se comparte con las otras personas que tuvieron la suerte de no estar en las zonas afectadas o de no sufrir ese impacto directamente. Toda la población se ha solidarizado con todos los vecinos que han sufrido”. Si bien las casas, los edificios y las calles del pueblo donde Emiliano vive han sido severamente dañadas por el huracán, la solidaridad y empatía entre sus habitantes se ha mantenido intacta, creando una sólida red de apoyo entre familiares, vecinos y conocidos.

Este apoyo se ha transmitido a través de mensajes de chat, palabras de consuelo y también de manera tangible, ya que, según informa Emiliano, actualmente muchas personas albergan a vecinos o familiares cuyas viviendas se encuentran inhabitables. Sin embargo, estas condiciones no son sostenibles y la incertidumbre sobre cuánto tiempo se tardará en reparar el daño preocupa a la población afectada.

En su mensaje, Emiliano también expresa el deseo de que los vídeos y fotos que brindó, junto con el testimonio de otras personas y la cobertura mediática, puedan aumentar la visibilidad y concienciar acerca de lo que está sucediendo en Centroamérica y las drásticas consecuencias que tendrá esta temporada de huracanes en las vidas de las personas afectadas y sus planes migratorios.

Desde la Organización Internacional para la Migraciones compartimos el deseo de Emiliano.

Fuente: Noticias ONU

jueves, 26 de noviembre de 2020

Esperanza, impaciencia y revolución

 La esperanza es un sentimiento, una idea, una necesidad que se asienta en las acciones de las personas, y es por tanto volátil, porque depende de voluntades muchas veces ajenas a nosotros. Pero, a la vez, puede ser el norte y guía de nuestra vida. Abordar los retos y desafíos con el ánimo de conseguir el objetivo, te da energías y hace soportables las dificultades que se presenten. Es cierto que no sabemos nunca si lo que deseamos que ocurra sucederá, ni siquiera si van a funcionar los mecanismos que lo harán posible. Pero lo importante, lo definitivo, es intentarlo una y otra vez cual Sísifo al subir sin descanso la piedra a la cima de la montaña, consciente de que Zeus le condenó a repetirlo por toda la eternidad.

Deseamos, por ejemplo, que nuestros políticos aprueben en el Parlamento los Presupuestos Generales del Estado como inmediato alivio a la tormenta económica que sufrimos y que puede convertirse en tempestad. Por ello, los gritos de discordia que nos llegan desde los escaños de sus señorías nos oprimen el alma y nos llenan de desconcierto. ¡Cómo me abruma la desesperanza que transmiten quienes apelan, torpemente, a un simulacro de defensa de las víctimas del terrorismo trayendo al presente épocas felizmente superadas; ocultando la falta de capacidad para abrazar la esperanza de un consenso necesario!

Esto ocurre, también, con la pandemia que sufrimos. Esperábamos que los científicos fueran capaces de traer una vacuna definitiva que pusiera coto al virus e inmunizara a la población. Ahora, una vez que se ha anunciado el hallazgo del remedio, tenemos la certeza de que la vacuna nos curará y nos protegerá, y renovamos el anhelo de que sea capaz de inmunizarnos para siempre, expandiendo ese blindaje hasta el más pequeño rincón del planeta. Esa esperanza tiene una base real, aunque no dependa de nosotros, y se relaciona con otro concepto que suele acompañarla y es la confianza. En democracia, tenemos la necesidad de confiar, en mayor o menor medida, en quienes nos representan, en que los Gobiernos se pondrán de acuerdo para protegernos y en que motivarán e impulsarán la investigación para encontrar la cura y el blindaje que nos sane.

Tenemos fe en que los laboratorios frenarán su impulso de enriquecimiento para proporcionar el remedio. Confiamos en que médicos y sanitarios se preocuparán por cuidarnos, si nos contagiamos. Esta mezcla de convicciones son las que a Pepe Mujica, genial pensador y expresidente de Uruguay, le lleva a aseverar: “¡qué sería de la vida si no hay esperanza!”

Pero Mujica, con una experiencia larga y compleja, que le postró en una larga noche de 12 años de dolor, tortura y barbarie, por defender sus ideas democráticas frente a la bota militar de la dictadura, sabe bien que la esperanza no acompaña a una actitud pasiva. Máxime en un continente como el suyo, pleno de desigualdades y terremotos naturales y políticos, siempre bajo la mirada atenta del Gran Hermano del Norte, que, ante todo, lo que pretende es preservar a Latinoamérica como su “patio trasero” sumiso y controlado. Mantenerlo siempre lejos de los poderes populares que piensan por sí mismos y que anteponen la propia identidad y defensa de la vida y la confianza, en un futuro libre de las doctrinas impuestas por un imperialismo neoliberal dominador y demoledor de la esperanza. “No se dejen robar ni los sueños ni la juventud. Comprométanla con los sueños de América Latina”, les dijo hace ahora un año a los jóvenes, en su visita a la Universidad Iberoamericana de México, donde recibió un Doctorado Honoris Causa.

Cimentar el futuro

Para construir el futuro es necesario cimentar las bases sobre las que se apoya. Es cierto que, como ciudadanos, podemos votar a quienes creemos irán en la línea que pensamos es más correcta. Ha ocurrido así en Estados Unidos con un resultado electoral de giro demócrata que ilumina el horizonte, no solo para sus habitantes, sino para todos los del mundo, tal es el poder de esta nación. Y tal era la desesperanza, cuando no desesperación en las que nos había hundido Donal Trump, que aún, agónicamente, continúa maltratando la democracia y el deseo de cambio expresado en las urnas.

Pero también tenemos la obligación de protestar y vigilar por que se cumplan nuestras expectativas. En función de cuál sea el grado de libertad de la sociedad, la esperanza se quedará siempre en retaguardia, o se convertirá en realidad. En Latinoamérica la gente lleva a cuestas esa mochila de pesimismo desde tiempos inmemoriales, salvo luminosos periodos en que los mandatarios han establecido criterios progresistas.

En esta última etapa, con un Donald Trump de tintes filo-fascistas en sus políticas hacia los vecinos del sur, los países americanos han vivido situaciones muy duras que tienen referencias como Brasil. Comento en La Encrucijada, mi último libro, que era difícil de prever que, en el momento más crucial y difícil de la humanidad, Estados Unidos estaría guiado por un ‘iluminado’ ultraliberal, populista de extrema derecha, que se ríe de la democracia y de quienes piensan de forma diferente a él. Aún más: que sería replicado en el país carioca por el ultraderechista Jair Bolsonaro, que más bien parece un émulo que alguien con personalidad y criterio propio. Afortunadamente, en las recientes elecciones municipales parece que el sesgo antidemocrático se corrige por el buen juicio del pueblo que está sufriendo las consecuencias de una política errática de un gobernante que, aquí en casa, parece ser el ejemplo para un Vox crecido y, por ello, más peligroso de lo que ya era. Recuerdo las palabras de Albert Camus en La peste, cuando señalaba al estado latente de la enfermedad que reaparecía en el momento más insospechado, destruyendo la vida. La peste es el fascismo y la vida es la democracia.

Libertad

Frente a esta dura realidad, es cierto que aquellos países que cuentan con gobiernos que mantienen una ideología progresista deberían tener bien presentes estas advertencias y ofrecer respuestas positivas a sus administrados dentro de sus recursos, frente a aquellos marcados por postulados que oscilan entre el conservadurismo de la derecha y la intolerancia de la extrema derecha. Por eso resulta frustrante observar las tendencias autodestructivas que algunos practican, sin ser conscientes de que ese lastre contradictorio nos aproxima al abismo, una vez más.

Cuando la esperanza se cumple, el régimen cambia y la cortina se corre, entra el aire fresco de la libertad que, pese a los problemas, restituye la confianza y el valor del pueblo. Pasó en Argentina con el cambio de un horizonte gris con Macri, al ánimo y la fe por lo que pueda emprender Alberto Fernández. Ha ocurrido en Bolivia, que acaba de superar el golpe de Estado que supuso la autoproclamación de Jeanine Añez como presidenta interina de Bolivia, aprovechando la anulación de los resultados electorales auspiciada por Luis Almagro, Secretario General de la OEA, más sumiso al trumpismo que a la defensa de una América libre y democrática; y el tenebroso proceso penal, por razones políticas, contra Evo Morales, en un ejemplo de lawfare descarado.

Nuevamente ha sido la ciudadanía la que ha hecho oír su voz en las urnas dando la confianza al MAS y a Luis Alberto Arce para dar forma a un Gobierno progresista que restablezca la esperanza de una ciudadanía traicionada. Empieza a vislumbrarse en Chile que ha votado masivamente que la Constitución pinochetista desaparezca y que la nueva norma sea el resultado de la voluntad popular, porque quienes tenían que haber demostrado que defendían los intereses del pueblo no lo hicieron. Y, en Europa, tiene un paradigma claro en la voluntad esforzada de las mujeres de Polonia que han protagonizado multitudinarias manifestaciones contra el Gobierno y la Iglesia católica ante el último fallo del Tribunal Constitucional que restringe al máximo el derecho al aborto.

Impaciencia y revolución

Es esta la manera de lograr que la esperanza y la confianza conformen, junto a la tenacidad y la acción, herramientas poderosas que transformen la realidad. Me remito en este punto al premio Nobel José Saramago: “Pienso que, en la práctica, aconsejarle a alguien que tenga esperanza no es muy diferente de aconsejarle que tenga paciencia. Es bastante común oír decir a los políticos recién instalados que la impaciencia es contrarrevolucionaria. Tal vez lo sea, tal vez, pero yo me inclino a pensar que, al contrario, muchas revoluciones se perdieron por demasiada paciencia”.

La unión de esperanza e impaciencia define el camino para evitar la pasividad. El tercer factor en esta fórmula debe ser la estrategia que permita huir de las fantasías y controlar los impulsos desenfrenados. Un progresista tiene que contar con dosis bien ajustadas de estos elementos para llevar adelante sus ideas, incluso en momentos adversos y con todo en contra. Recuerdo una entrevista con Giorgio Agamben, en la que el filósofo italiano afirmaba: “El pensamiento, para mí, es esto: el coraje de la desesperanza. ¿No es eso el colmo del optimismo?”


Sin duda. Al fin y al cabo, nuestra vida es una cadena de eslabones que desembocan siempre en la esperanza de algo nuevo, de algo diferente; la esperanza nos impulsa para asumir retos y hacer la revolución… aunque fracasemos.

Autor: Baltasar Garzón
Baltasar Garzón es jurista y presidente de Fibgar.

Fuente: Infolibre.es

martes, 24 de noviembre de 2020

El Fondo Monetario Internacional propone impuestos progresivos para afrontar la desigualdad

 Tras la crisis socioeconómica que está generando la pandemia de coronavirus, es más necesaria que nunca una reforma de los sistemas tributarios y reducir la evasión y el fraude fiscal garantizando una recuperación económica en la que todas las personas paguen la parte que les corresponda, afirma el Fondo Monetario Internacional.

Los impuestos se usan para pagar muchas de las actividades en las que se basa el funcionamiento de las sociedades en todo el mundo, como las escuelas, la atención sanitaria y los servicios sociales.

El dinero recaudado a través de los impuestos es crucial para el mantenimiento de estos servicios durante la crisis del COVID-19.  Sin embargo, el cierre de empresas y la consiguiente pérdida de empleos provocados por la pandemia ha provocado un desplome en la recaudación de los ingresos públicos.

Como medida de emergencia a corto plazo, los Gobiernos han aplicado planes de estímulo y una amplia gama de medidas para ayudar a la recuperación de empresas y ciudadanos.

La institución financiera supervisa estos programas, que van desde un fondo de 540.000 millones de dólares de la Unión Europea, que incluye financiación para ayudar a los Estados más afectados, a un programa de "dinero a cambio de trabajo" en Camboya o la reducción de seis meses en las facturas de  servicios tales como el agua y electricidad en Samoa.



Sistemas tributarios más progresivos

La directora adjunta del Departamento de Asuntos Fiscales del Fondo y experta en tributación, Victoria Perry, dijo a Noticias ONU que, al planificar la recuperación tras la pandemia, los países deberían considerar la posibilidad de hacer frente a la desigualdad mediante la aplicación de sistemas tributarios más progresivos.

 "Esto significa que la tasa impositiva media aumenta, a la par que los ingresos. La cuantía de la carga fiscal para los más ricos es algo que debe decidir cada país, pero es ciertamente problemático cuando los tipos impositivos aplicados a las personas más acomodadas son más bajos que para las más pobres. También suele ocurrir que las personas en mejor situación económica, y que cuentan con acceso a asesoramiento fiscal y a cuestiones financieras más sofisticadas, se aprovechen mejor de las exenciones o los vacíos legales del sistema tributario que las personas que sólo dependen de los salarios. El cierre de esas opciones puede hacer que el sistema sea más equitativo y, según el país, puede resultar más eficaz que las reformas estructurales de los tipos impositivos", explicó.

La creciente brecha entre ricos y pobres ya era motivo de preocupación antes de la pandemia de COVID-19. Si bien la desigualdad ha disminuido entre los países, y en algunos como China se han hecho enormes progresos en el aumento de los niveles de ingresos durante las últimas décadas, la desigualdad dentro de los países parece aumentar.

Para Perry y el Fondo, los impuestos sobre la renta de las personas físicas desempeñan un papel fundamental a la hora de determinar la progresividad del sistema fiscal.

Perry añade que otra opción para algunos países en desarrollo con problemas para recaudar y aplicar un impuesto sobre la renta de las personas físicas, es considerar la posibilidad de gravar las propiedades: "si bien los ingresos son relativamente fáciles de ocultar, las casas de lujo son muy visibles, y delimitar un tope libre de impuestos significa que los propietarios de casas más baratas pueden quedar exentos o liberados de pagarla".

La desigualdad de ingresos difiere mucho entre países, pero los estudios demuestran que la creación de una sociedad más justa no consiste únicamente en redistribuir la riqueza, sino, como explica Perry, en aplicar medidas que ayuden a las personas a conseguir un trabajo sostenible y decente.

"La globalización ha afectado a todas las economías libres, pero los países que cuentan con sistemas eficaces de redistribución de impuestos y prestaciones sociales han podido evitar el aumento brusco de la desigualdad. Sin embargo, la redistribución por sí sola no es suficiente. Tiene que combinarse con un sinfín de otras medidas, como la recapacitación y los apoyos al empleo". Por lo tanto, al pensar en equidad, es importante considerar ambos lados de la ecuación, no sólo los impuestos, sino también la forma en que se gasta el dinero para mejorar la vida.

La evasión fiscal y las multinacionales

Algunos estudios estiman que en los países más ricos alrededor del 10% de los ingresos en concepto de impuestos de sociedades “se pierden” por la evasión fiscal de las multinacionales. Se calcula que en los países en desarrollo las pérdidas son aún mayores con relación a los ingresos nacionales.

"Otro problema es que el sistema tributario internacional puede desplazar la base impositiva del país de origen”, dice Perry.

"Por lo tanto, si una empresa minera tiene su sede (residencia fiscal) en un país más rico, pero explota minas en una economía menos desarrollada (la del país de origen), puede darse la circunstancia de que este país no obtenga la mayor parte de los ingresos fiscales. Al hablar de una ‘distribución justa y equitativa’, muchos observadores se refieren a que los países de origen obtengan un mayor beneficio.

El actual debate a nivel internacional sobre la tributación de las grandes empresas de tecnología digital, muchas de las cuales tienen su sede en los Estados Unidos, es similar, pero la economía "digital" es incluso más difícil de tratar.

Pese a que estas compañías hacen negocios y ganan dinero en todo el mundo, donde su presencia es más virtual que física, en el marco del sistema actual los países no están autorizados a recaudar impuestos sobre los beneficios.

"Nos encontramos en esta enorme crisis económica, y los países tienen que realizar grandes ajustes en sus economías. Pero la desigualdad en sí misma es también una especie de gran problema mundial. Por lo tanto, esta también es una oportunidad para cambiar los sistemas tributarios a mejor, que sean más justos y equitativos, y de promover actividades económicas menos contaminantes y más sostenibles".

Fuente: Noticias ONU

domingo, 22 de noviembre de 2020

“La Policía peruana sigue negando las violaciones de derechos humanos”

 Jan Jarab, el jefe de la misión especial de la ONU enviada a Lima tras la violencia policial califica el panorama de “represivo y preocupante”




Durante seis días, desde la noche del lunes, la Policía Nacional de Perú ha estado reprimiendo con dureza en el centro de Lima las protestas de miles de jóvenes contra el gobierno interino de Manuel Merino, acusado de nexos con sectores políticos ligados a la corrupción. La grave crisis política abierta en el país ha provocado de momento una sucesión de tres presidentes en 10 días. En la noche de mayor violencia contra los manifestantes desarmados, el sábado pasado, los agentes causaron dos muertos por perdigones, Inti Sotelo y Jack Bryan Pintado, y más de 200 heridos o asfixiados, de los cuales 63 requirieron hospitalización. Una misión ad hoc de Naciones Unidas lleva desde el martes evaluando el impacto de la crisis en los derechos humanos. Jan Jarab, cabeza visible de la misión y representante de ONU Derechos para América del Sur, señala en entrevista con El PAÍS que hallaron cinco patrones de violación de los derechos humanos en la actuación de la policía, desde el uso indebido de armas menos letales hasta la obstaculización del trabajo de defensores de derechos humano o las detenciones arbitrarias.

Jarab explica que el equipo pretende no solo describir lo que pasó, sino ver “qué razones estructurales además de la crisis política contribuyeron a esa situación”, para hacer recomendaciones a las autoridades y garantizar que no se repita. La misión se ha reunido con autoridades de los tres poderes del Estado, periodistas, manifestantes heridos y los familiares de los fallecidos, entre otros. También fue recibida por la cúpula de la policía que lideró las acciones de represión, y su actitud le ha generado una “fuerte preocupación”, indica Jarab. “En sus pronunciamientos públicos y en su presentación hacia nosotros la Policía Nacional sigue negando las violaciones de derechos humanos, sigue defendiendo su conducta. Desde nuestra perspectiva, para garantizar la no repetición se tiene que identificar lo que falló”, explica el representante de Naciones Unidas.

Luego de los primeros heridos graves que causaron los disparos de los agentes la noche del jueves 12, el ministro del Interior del anterior Gobierno transitorio, Gastón Rodríguez, dijo que el uso de los perdigones estaba restringido y que se había usado en forma mínima, contradiciendo lo que los reporteros de radio y televisión transmitían en directo y los vídeos en TikTok que los manifestantes registraron.

Al día siguiente, el primer ministro interino de Merino, Antero Flores Araoz, visitó un cuartel policial, acompañado también por Rodríguez, para felicitar la represión de las protestas. Jarab confirmó que de acuerdo a las primeras pericias fiscales, varios de los heridos recibieron el impacto de perdigones metálicos en la parte superior del cuerpo.

La indignación que causó la actuación policial y la consecuente muerte de los jóvenes Sotelo y Pintado, quienes protestaban contra el Congreso y el Gobierno interino -como decenas de miles bautizados como la ‘Generación del Bicentenario’- produjo la renuncia de algunos ministros de ese gabinete y el retiro del respaldo de varios de los congresistas aliados de Merino. Al mediodía del domingo, tuvo que renunciar.

El jefe de la misión ad hoc considera que la crisis de derechos humanos vivida en los últimos días en Lima no se supera solo a través de la justicia penal. “Es super importante la investigación de la Fiscalía para determinar las responsabilidades de los perpetradores inmediatos y de sus superiores jerárquicos, pero también es urgente la dimensión de la verdad, la reparación y la no repetición: y ésta no puede esperar hasta que se resuelvan los casos en la dimensión penal”, expresó.

Los enviados de la ONU han encontrado cinco patrones de violación de derechos humanos por parte de la policía peruana durante la represión de las manifestaciones de este mes: el uso indebido de armas menos letales, el uso de los policías de civil para infiltrarse en las marchas y hacer detenciones, la obstaculización del trabajo de defensores de derechos humanos, las detenciones arbitrarias y el hostigamiento y agresión contra periodistas. 35 hombres y mujeres de prensa fueron lesionados o agredidos durante la cobertura de las protestas, según la Asociación Nacional de Periodistas.

“Sabemos que las armas se pueden convertir en letales si se usan de manera incorrecta, y no es solo los perdigones, sino el uso excesivo y masivo de gases lacrimógenos”, explicó el representante de Naciones Unidas. Jarab destacó, además de las agresiones a los periodistas, una declaración de Flores Araoz, quien en una entrevista en la televisión estatal dijo que la prensa no debería transmitir las marchas porque exacerbaban la protesta.

“Esto es un panorama preocupante y represivo. Algo inaceptable es que continúe la persecución penal al abogado de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, Carlos Rodríguez (quien fue detenido en una comisaría cuando pedía leer el acta de ciudadanos detenidos arbitrariamente). Él estaba ejerciendo su rol, y al haber sido criminalizado, (la policía) afectó la posibilidad de la ONG de defender los derechos humanos de los detenidos”, dijo el jefe de la misión ad hoc.

El equipo retorna a Chile este domingo y tiene previsto emitir antes de fin de año su informe de conclusiones, recomendaciones y propuestas al Gobierno peruano.

Fuente: El País 

miércoles, 18 de noviembre de 2020

ASOCIACIÓN LATINOAMERICANA PARA LOS DERECHOS HUMANOS ALDHU

 


Quito, 16 de noviembre de 2020.




PERU MERECE UNA MEJOR DEMOCRACIA

La Asociación Latinoamericana para los Derechos Humanos (ALDHU) manifiesta su solidaridad con el pueblo del Perú y en especial con sus jóvenes, que en los últimos días han sido sometidos a una cruel represión por parte de quienes se han empeñado en socavar la democracia y atropellar las libertades en ese país.

Dos muertos, casi 100 heridos y medio centenar de desaparecidos son el saldo de la descontrolada represión policial con la que el fugaz gobierno de Manuel Merino pretendió acallar las protestas de la población en contra del golpe parlamentario que concluyó con el gobierno del Presidente Martin Vizcarra.

Las muertes de Inti Sotelo de 24 años y Jack Pintado de 22, producto de impactos de bala disparadas por a la Policía, agravaron la trágica situación derivada de la actuación criminal e indiscriminada de las Fuerzas represivas ordenada por el fugaz Presidente usurpador.

Una ciega minoría parlamentaria carente de representatividad ha hundido al Perú en una crisis que sacude los fundamentos mismos de su Democracia, en un país ya afectado por la pandemia del coronavirus y la recesión económica. Tres presidentes en menos de una semana, dan cuenta de la fragilidad de la institucionalidad.

Los altos mandos se las Fuerzas Armadas reafirmaron su compromiso con la defensa de la vida de los peruanos, arrojando una luz de serenidad en medio del caos. 

En esta hora dolorosa, es imprescindible los peruanos retomen el camino del diálogo democrático con ecuanimidad y amplitud de miras, para la generación de los consensos les permitan superar la crisis, mediante una transición pacífica que habilite la convocatoria a elecciones generales para el próximo mes de abril de 2021, garantizando efectivamente su máxima trasparencia y libertad.

El actual gobierno peruano, encabezado por Francisco Sagasti requerirá del apoyo generoso y republicano de todos quienes quieren evitar mayores dolores a la tan golpeada democracia peruana.

Un asunto crucial que debe ser dilucidado con urgencia, es la situación del casi medio centenar de detenidos por la Policía que permanecen desaparecidos. La anomía en que se encuentra el país no puede servir de excusa ni eximir a los mandos policiales de su obligación de responder por la libertad y la vida de estas víctimas de su actuación represiva ilegitima.

ALDHU reitera su apoyo a la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos del Perú y hace directamente responsable al Parlamento, a la Policía y a las demás autoridades del país por la seguridad de sus integrantes, así como de su obligación de otorgarles todas las garantías necesarias para el ejercicio de su alta misión.



lunes, 16 de noviembre de 2020

Al menos 44 desaparecidos tras las protestas en Perú, constató La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos de Perú

La ONG reclamó el acceso a cuarteles de la policía para verificar sí allí están detenidos los jóvenes que no volvieron a sus hogares tras la marcha del sábado. “Se han privilegiado las detenciones arbitrarias que no se han reportado”, denunciaron.


La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos de Perú ha constatado este domingo al menos 44 desaparecidos, tras la segunda gran marcha de protestas ocurrida el sábado por la noche contra el nuevo Gobierno del país, presidido por Manuel Merino, en la que murieron dos manifestantes y que provocó la renuncia del mandatario este domingo.

Además, la ONG, que aglutina a decenas de organizaciones humanitarias del país, ha estimado en 112 los heridos por los enfrentamientos con la Policía durante esta marcha -frente a los 94 heridos declarados por el Ministerio de Salud, 63 de ellos hospitalizados-, según informó la portavoz y abogada del organismo Mar Pérez al Canal N de noticias.

A juicio de la abogada, se ha tratado de “la noche más negra que ha tenido la democracia de los últimos 20 años”. Según su relato, entre los heridos de gravedad hay un chico que “probablemente no volverá a caminar”.


La abogada ha pedido a la Fiscalía que recoja todas las pruebas necesarias para garantizar que las víctimas de la represión puedan tener acceso a la Justicia. “No se debe entregar estas ‘municiones’ a los efectivos policiales, únicamente a la Fiscalía, estaremos vigilantes”, ha declarado Pérez.

Pérez, por último, ha denunciado un suceso en el que una presunta camioneta de la Policía Nacional Peruana, con las matrículas tapadas, se llevó a un joven detenido, lo que “ha sembrado las sospechas de que algunos jóvenes hayan sido conducidos a un centro de detención”, aunque esta información no se ha podido verificar de manera independiente.

“Estamos realmente sorprendidos por esta cifra (de desaparecidos). Sólo hemos contabilizado 5 detenidos (...) Nos parece que se han privilegiado las detenciones arbitrarias que no se han reportado”, indicó la abogada.

Además, se produjo un caso de abuso sexual sobre una detenida, a la que obligaron a desnudarse y fue sometida a un examen íntimo, un caso doblemente abusivo pues la mujer fue arrestada por imprimir folletos contra el presidente Merino, lo que “no tiene ninguna razón de ser”.

“También se detuvieron a personas por llevar carteles y gorras en protesta contra Merino cuando iban o volvían de las marchas y fueron conducidas a dependencias policiales, algo completamente antidemocrático”, añadió la abogada.

Al balance de heridos y desaparecidos hay que añadir los fallecimientos de dos jóvenes, identificados como Jack Brian Pintado Sanchez (de 22 años) y Jordan Inti Sotelo Camargo (24). Pintado murió por “múltiples orificios en rostro y cara por proyectil de arma de fuego”, según el parte médico publicado por la Policía Nacional de Perú durante la madrugada de este domingo. Sotelo Camargo murió a causa de “un proyectil de arma de fuego en el tórax, a la altura del corazón”.

La Fiscalía, en un comunicado publicado en su cuenta de Twitter, ha lamentado el fallecimiento de ambos y garantizado que el proceso se llevará “con la transparencia, objetividad y celeridad” que corresponde.

El experto en seguridad y exministro del Interior José Pérez dijo a la prensa que las carabinas para disparar perdigones de goma eran armas “menos letales” y su peligrosidad aumentaba dependiendo de la “cercanía con la que se dispara, a donde va el disparo y la cantidad de pólvora que tiene el cartucho”.

Mientras tanto, el Nobel peruano de Literatura Mario Vargas Llosa dijo en un mensaje que los fallecidos “habían sido sacrificados absurdamente, estúpidamente, injustamente” por la policía y pidió cesar la represión contra “todo Perú” que protesta de forma “tan masiva” en contra de la destitución de Vizcarra.

Ante la presión ciudadana y luego de que el Congreso lo exhortara a dimitir bajo amenaza de destituirlo de todos modos., Merino anunció este domingo su renuncia cinco días después de haber asumido.

“Quiero hacer reconocimiento a todo el país que presento mi renuncia”, declaró Merino en un mensaje al país por televisión, lo que desató una celebración en las calles de Lima.

El Congreso deberá ahora designar a un nuevo presidente que pacifique el país. El elegido será el tercer mandatario en menos de una semana, en una nación muy golpeada por la pandemia del coronavirus y la recesión económica, que se sumió en una crisis política cuando el Parlamento destituyó en un juicio relámpago al popular mandatario Martín Vizcarra el lunes.

Merino dijo que para que no haya “vacío de poder”, los 18 ministros que él juramentó el jueves seguirán en sus puestos temporalmente, aunque prácticamente todos habían renunciado luego de la represión a los manifestantes el sábado.

El fugaz gobernante anunció su dimisión poco después del mediodía (17h00 GMT), y el Congreso designará su sucesor -escogido entre los parlamentarios- en una sesión convocada para las 18h00 (23h00 GMT), lo que implica que durante unas seis horas Perú no tendrá presidente.

Apenas Merino hizo el anuncio, las calles de Lima se llenaron de manifestantes que golpearon cacerolas y gritaron consignas, en una bulliciosa celebración.

Fuente: Infobae.com (Con información de Europa Press, AFP, EFE y AP)



viernes, 13 de noviembre de 2020

Perú: La Oficina de Derechos Humanos llama a las autoridades a respetar el derecho a la reunión pacífica

El lunes pasado, el jefe de Estado de Perú, Martín Vizcarra, fue destituido por el Congreso Nacional por “incapacidad moral” para ejercer el cargo. Al día siguiente asumió el puesto vacante el presidente del Congreso, Manuel Merino.



Estos acontecimientos desencadenaron una serie de protestas en el país que se han topado con una actuación policial preocupante, según la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

El representante en América del Sur de esa dependencia regional  señaló que están recibiendo “información inquietante” y recordó que la policía “tiene la obligación de observar en todo momento las normas internacionales sobre el uso de la fuerza en la gestión de manifestaciones”.

Jan Jarab detalló que el apego a esos estándares implica no utilizar la fuerza de manera ilegal, excesiva o arbitraria. “Las escopetas con munición potencialmente letal pueden ser utilizadas sólo para hacer frente a una persona que represente una amenaza inminente de muerte o lesiones graves, no para dispersar manifestantes”, recalcó.

En un comunicado, Jarab instó a las autoridades peruanas a no restringir arbitrariamente el derecho de asamblea pacífica ni otras garantías fundamentales.

Por otra parte, exhortó a quienes deseen manifestarse a hacerlo pacíficamente y respetando las leyes.




Detenciones arbitrarias

Señaló que su Oficina ha podido constatar casos de detenciones realizadas por policías vestidos de civil sin identificarse como tales y llamó a poner fin a este tipo de procedimientos “incompatibles con las normas internacionales de derechos humanos”.

Además, destacó que las personas detenidas tienen derecho al debido proceso, que incluye la presencia de su representante legal desde el momento de la detención, así como la notificación a sus familiares.

El representante se refirió en particular a la detención arbitraria y criminalización de Carlos Rodríguez, integrante de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, a quien se privó de la libertad durante 17 horas.

Jarab afirmó que la labor de Rodríguez se centra en el derecho a la defensa legal de las personas detenidas. “Insto a las autoridades a que la investigación en su contra sea independiente, imparcial y teniendo en cuenta su rol como defensor de derechos humanos”, dijo.


Ataques a periodistas

Por otra parte, calificó de alarmantes las agresiones contra al menos 16 trabajadores de medios de comunicación que desempeñaban su tarea en medio de las protestas.

A este respecto, el representante recordó que el Estado tiene el deber de proteger la función de los defensores de derechos humanos y periodistas, particularmente en el marco de manifestaciones sociales. 

Denunció, asimismo, el uso de sanciones administrativas como multas contra manifestantes por infracciones de la norma sanitaria y sostuvo que no se puede suspender de forma permanente un derecho fundamental -como el de reunión- sin considerar medidas que permitan ejercerlo, como son cumplir con los requisitos sanitarios. 

Fuente: Noticias ONU