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viernes, 8 de julio de 2022

BRICS, G7 , OTAN y el futuro del siglo XXI

 por Daniel Barrios


Nunca en estos primeros 22 años del tercer milenio, el mundo fue testigo, en tan poco tiempo, de tres cumbres internacionales tan decisivas y determinantes para el destino del orden global que nos tocará transitar en las décadas por venir. 



Separados por un solo día se reunieron, por un lado,  los presidentes  de Brasil, China,India, Rusia y Sudáfrica y por otro, los líderes  de Estados unidos, Canadá, Alemania, Italia, Reino Unido, Francia y Japón. 

Los primeros,  convocados por el presidente Xi Jinping celebraron  - en forma virtual- la XIV cumbre de los países BRICS. Los segundos, invitados por el primer ministro alemán Olaf Scholz, se trasladaron a Schloss Elmau, en los Alpes bávaros, donde durante 3 días de sesiones se desarrolló la reunión anual del Grupo de los 7 (G7). 

Los países BRICS, acrónimo de las cinco economías emergentes que lo integran, representan aproximadamente una cuarta parte de la economía mundial , el 40% de la población mundial y el 16% del comercio global. por su parte el club  los siete países más industrializados del mundo suman 770  millones de habitantes y su producto interno bruto equivale al 40% del PIB global (solo un poco más del doble de China e India, la segunda y sexta economía del planeta, Y  con una población 4 veces mayor que, sin embargo, nunca han sido socios del Grupo).

La cumbre BRICS que fue inaugurada el 24 de junio por Xi en el Salón Este del Gran Palacio del Pueblo de Beijing - decorado con flores  y las banderas nacionales de los cinco países miembro -, significó la primera participación del presidente Putin en un foro internacional,  junto a otros jefes de Estado,  desde que lanzó su “operación militar  especial” en  Ucrania. 

Significativamente los líderes del BRICS - que a excepción de Brasil se abstuvieron   de condenar el ataque ruso en una resolución de la Asamblea General de la ONU - aprobaron una declaración final de la reunión donde apoyan las "negociaciones entre Rusia y Ucrania”, confirman su asistencia humanitaria en Ucrania y sus alrededores, y mantienen sus posturas expresadas en las Naciones Unidas (ONU) y el Consejo de Seguridad de la ONU.

Para el mandatario chino , "la crisis en Ucrania ha hecho sonar la alarma por la Humanidad" y, lamentó que "ciertos países" traten de expandir alianzas militares y "obliguen a otros a escoger bandos" y advirtió de la "mentalidad de Guerra Fría" en el mundo actual.


La OTAN que se viene

Aún  sin mencionarlo Xi  adelantaba su respuesta a lo que serían las decisiones del G7 y,  muy especialmente las discusiones y resoluciones de la reunión de la OTAN que se inaugura en Madrid mientras termino de escribir esta columna. 

Además de los 30 países miembros de la alianza militar   fueron invitados especialmente a la cumbre madrileña Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, en una inocultable demostración de las aspiraciones de ampliar el área de  influencia de esta organización, nacida en 1949 con un objetivo estrictamente regional y en defensa de Europa occidental ante la amenaza de la Unión Soviética.

Por su parte y según lo anunciara el actual secretario general de la OTAN y ex primer ministro de Noruega , Jens Stoltenberg,, en  Madrid, está previsto que se adopte el "nuevo concepto estratégico" de la Alianza Atlántica, piedra angular del propio Tratado del Atlántico Norte que rige la política de defensa de sus países miembros. Este nuevo concepto estratégico, que sustituirá al adoptado hace doce años en la cumbre de Lisboa, incluiría a la República Popular ,  por primera vez en la historia de alianza, como la principal amenaza a mediano y largo plazo al orden mundial caracterizado por la hegemonía global de Estados Unidos y de sus socios de la Alianza Atlántica y Asia.

Un adelanto de lo que será la posición de Estados Unidos la hizo pública el pasado 23 de junio , John Kirby,  coordinador para Situaciones Estratégicas del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. , en una conferencia de prensa en la Casa Blanca,

La cuestión de China,"es un reflejo de preocupaciones semejantes que tienen nuestros aliados sobre el efecto de las prácticas económicas chinas, del uso del trabajo forzado, del robo [de propiedad] intelectual y del comportamiento coercitivo y agresivo no solo en la región, sino en otras partes del mundo, y así ellos consideran también que es importante incluir a China en el nuevo concepto estratégico de la OTAN “ declaró el contralmirante retirado de la Marina de Estados Unidos .

La respuesta de Beijing llegó casi en tiempo real. Para el Ministerio de Relaciones Exteriores  es "altamente peligroso" que la Alianza Atlántica, "un instrumento de Estados Unidos para preservar su hegemonía y controlar la seguridad europea", pretenda ahora llegar hasta el Asia-Pacífico y "causar el caos en la región", como "ya ha hecho en Europa”.

Pedimos a la OTAN que deje de trazar líneas ideológicas que puedan llevar a la confrontación, que deje de difundir desinformación sobre China y que no busque comenzar una nueva Guerra Fría”. agregó el diplomático.

En caso que la cumbre madrileña apruebe el nuevo concepto estratégico, de ahora en más cualquier conflicto en la zona del Indo-Pacífico, ya sea Taiwan, Corea del Norte, disputas por islotes entre Tokio y Beijing en el Mar del Japón, o conflictos en el Mar del Sur de China , podrá desencadenar una intervención militar de la Alianza Atlántica.


BRICS, las crisis y la cooperación internacional

La crisis de la economía global y la imprescindible necesidad de la cooperación para superarla fue el común denominador de la cumbre BRICS .

"Hay motivos para preocuparse de que la economía mundial pueda entrar en crisis. En esta encrucijada crítica, la única manera de evitar una crisis económica es superar las dificultades juntos y buscar la cooperación”, enfatizó Xi en  su discurso en el Foro Empresarial BRICS, el día anterior al inicio de la cumbre. 

El líder  chino se refirió a la "imponente y compleja" situación a la que se enfrenta el mundo,y exhortó a una  "coordinación de las políticas macroeconómicas" y la "construcción de una economía global abierta" para alcanzar un "crecimiento económico más resistente", al tiempo que sentenciaba que "la globalización es una tendencia histórica irreversible".

"Politizar la economía global y convertirla en la herramienta o el arma de uno, e imponer sanciones deliberadamente utilizando la posición principal de uno en los sistemas financieros y monetarios internacionales solo terminará dañando los intereses propios y los de los demás, e infligiendo sufrimiento a todos", dijo el presidente de la segunda potencia mundial justificando su oposición a las sanciones económicas al Kremlin. 

Los países BRICS  se han negado a las sanciones impuestas por EEUU y Europa y según Putin las ventas rusas de petróleo a China e India crecieron notablemente en los últimos meses y el comercio ruso con los países del bloque aumentó un 38 % en los primeros tres meses del año y alcanzó los 45.000 millones de dólares. 


Cumbre G7, todos y todo contra China

Mientras los 5 presidentes  se comprometieron a bregar por una agrupación "abierta e inclusiva" y y "acelerar el proceso de expansión" de BRICS a otros países , mientras en las declaraciones aprobadas tanto en el Foro Empresarial como en la cumbre, no aparecen en ningún momento ni Estados Unidos ni la OTAN, sus siete homólogos,  reunidos en Alemania , aprobaron un comunicado final donde, - además de su compromiso de apoyar a Ucrania “todo el tiempo que sea necesario y proporcionar ayuda financiera, humanitaria, militar y diplomática”, además de aumentar las sanciones a Rusia (prohibición de la importación de oro ruso, techo al precio del petróleo, entre otras) -  China,  aparece mencionada 24 veces, y  es el centro de condenas y acusaciones sin precedentes tanto por su dureza como por la amplitud de los temas alcanzados.

Las siete potencias le  reclamaron a China que “se sume a las presiones para que Rusia retire sus tropas de inmediato y sin condiciones”, la recriminaron por sus “reivindicaciones  marítimas expansivas" en el Mar del Sur de China, cuestionaron sus "intervenciones no transparentes y que distorsionan el mercado" y se comprometieron a trabajar juntos para garantizar la igualdad de condiciones y exigieron  a Beijing que garantice los derechos, la libertad y un alto grado de autonomía en Hong Kong.

El G7 también se mostró "gravemente preocupado" por la situación de los derechos humanos en China, en particular por los casos de trabajo forzoso en el Tíbet y Xinjiang. y en un pronunciamiento inédito para esta clase de foro, se comprometió a excluir del comercio global aquellos productos fabricados en condiciones de explotación laboral

Para terminar y siempre en clave antichina, EEUU presentó a sus socios un plan de infraestructuras con el objetivo de contrarrestar el avance de la  Ruta de la Seda , el mega proyecto lanzado por Beijing  en 2013 para abrir nuevas rutas comerciales hacia Europa, África, América Latina y en Asia. 

El nuevo proyecto denominado Asociación para la Inversión y las Infraestructuras Globales,  sustituye al fracasado plan Reconstruyamos un Mundo Mejor (Build Back Better World) también propuesto por Biden en la cumbre del G7 del  año pasado  en Gran Bretaña.

El plan promete una inversión de 600.000 millones de dólares , de los cuales un tercio serán aportados  por EEUU a través de subvenciones, fondos federales e inversión privada,  y el resto por los otros 6 países.

Según el G7 los prestamos masivos chinos son  “injustos y opacos”, y han arrastrado a los países prestatarios  a la “trampa de la deuda”, que ante la imposibilidad de honrarla no les quedará otra alternativa que ceder a China los activos en infraestructura construidos o aceptar su concesión por décadas.  

El Gobierno de China ha criticado que el G7 difunda "una falsa narrativa” y recuerda que según las previsiones del Banco Mundial, si se llevan a cabo todos los proyectos de infraestructura de transporte para 2030, se generará el 1,3 por ciento en ingresos del PIB global. 

“La Ruta de la Seda  podría contribuir a sacar a 7,6 millones de personas de la pobreza extrema y a 32 millones de la pobreza moderada entre 2015 y 2030” agregó el comunicado de la cancillería del gigante asiático.  


“Truman esta de regreso”

El 27 de junio, , la revista Foreign Affaris, del  Council on Foreign Relations, - uno de los institutos de investigación y diseño de estrategias de politica exterior más influyentes de los EEUU- publicó una extensa columna de opinión  sobre la cumbre G7 con el titulo “La última oportunidad de Occidente para construir un orden mundial mejor”.

El artículo firmado  por Ivo H. Daalder  y James M. Lindsay sostiene que “la invasión rusa de Ucrania confirmó lo que ha sido evidente durante mucho tiempo: el orden basado en reglas creado después de la Segunda Guerra Mundial corre el riesgo de colapsar. y, sin eufemismos o giros literarios  acusa a China y Rusia de pretender” rehacer el orden para servir a sus intereses autocráticos”.

Para el  ex embajador de EEUU ante la OTAN y para el  presidente y director del Centro de Estudios del Council , como lo expresara Biden en un  discurso en Varsovia en marzo pasado, Occidente enfrenta ahora “una batalla entre la democracia y la autocracia, entre la libertad y la represión, entre un orden basado en reglas y uno gobernado por la fuerza bruta”.

en el último párrafo los autores sostienen que “el lado positivo del horror de la agresión contra Ucrania es que le da a Estados Unidos y sus aliados occidentales la oportunidad de hacer lo que no lograron después del final de la Guerra Fría: revitalizar las instituciones internacionales y profundizar la cooperación sobre las amenazas transnacionales.  “Las democracias occidentales no pueden permitirse desaprovechar esta segunda oportunidad de hacer las cosas bien” termina el artículo.

El mundo debe saber que el “EEUU esta de regreso” pregonado por  Biden se declina como “el regreso a la doctrina Truman”. La Guerra Fría versión siglo XXI esta


domingo, 5 de junio de 2022

Bachelet, Blinken, China y los derechos humanos

Washington, 26 de mayo 2022

Por Daniel Barrios


Mientras el Departamento de Estado cree que China representa una amenaza grave al orden pos-Segunda Guerra Mundial, Bachelet subrayaba el papel de Beijing en la construcción de un orden mundial multilateral y su protagonismo para superar las crisis globales

“Aunque continúa la guerra del presidente Putin, nos mantendremos enfocados en el desafío al orden internacional más grave a largo plazo: el presentado por la República Popular de China”, subrayó el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, en un discurso pronunciado la semana pasada en la Universidad George Washington, cuando presentó las líneas estratégicas de la Casa Blanca para competir con Beijing en la carrera para definir el equilibrio político, económico y militar del siglo XXI.

“China es el único país que tiene tanto la intención de reestructurar el orden internacional como la creciente capacidad económica, diplomática, militar y tecnológica para hacerlo”, agregó.

“Si bien Estados Unidos considera a Rusia la amenaza más aguda e inmediata a la estabilidad internacional, el gobierno cree que China significa un peligro mayor”, dijo Blinken y comprometió los esfuerzos de su gobierno para convertir el bloque internacional que hoy se opone al Kremlin por el conflicto bélico en Ucrania en una coalición más amplia para contrarrestar al gigante asiático. 

El discurso del jefe de la diplomacia norteamericana, hasta ahora el más explícito sobre la política del presidente Joe Biden respecto a China, exhuma la esencia de la “doctrina Truman”, el expresidente estadounidense de la Guerra Fría y el que lanzó la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki. Una política de contención en la que se establecía que Estados Unidos debe brindar apoyo económico y militar a los países del mundo para contener la expansión del comunismo (ahora “el socialismo con características chinas”) o las fuerzas soviéticas (ahora las fuerzas chinas). 

Beijing, 28 de mayo de 2022.



“Teniendo en cuenta el importante papel de China en el multilateralismo, la visita fue una oportunidad para mí para discutir también varios otros problemas regionales y globales, donde China puede usar su influencia para traer soluciones políticas”, destacaba Michelle Bachelet, 48 horas después, a los más de 200 periodistas de todo el mundo que se conectaron a distancia para conocer los resultados de su misión de seis días a la República Popular. 

Dadas las numerosas crisis globales que se entrecruzan a las que se enfrenta el mundo hoy en día, incluido el cambio climático, las amenazas a la paz y la seguridad y la inestabilidad en el sistema económico mundial, así como el impacto de la pandemia de covid-19, “China tiene un papel muy importante que desempeñar como país colaborador clave en foros multilaterales y regionales”, agregó la dos veces presidenta de Chile. 

Mientras el Departamento de Estado cree que China representa una amenaza grave al orden pos-Segunda Guerra Mundial, la alta comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas -según algunos candidata a suceder a António Guterres y convertirse en la primera mujer secretaria general de la ONU- subrayaba el papel de Beijing en la construcción de un orden mundial multilateral y su protagonismo para superar las crisis globales que atraviesa el mundo. 

La misión de Bachelet - la primera de un alto comisionado en 17 años- se estuvo preparando desde que en 2018, apenas asumido el cargo, la funcionaria internacional expresó su deseo de viajar a Xinjiang ante las “preocupantes” denuncias que llegaban sobre los campos de reeducación. Desde entonces China extendió reiteradas invitaciones con la única condición de que la misma se hiciera sin “prejuicios” ni “fines políticos”. 

EEUU, el primero en acusar a China de “genocidio” y “crímenes de lesa humanidad” contra la minoría turco musulmana uigur, fue también quién lideró las críticas a Bachelet que precedieron su misión.

 Estamos “profundamente preocupados por la próxima visita de la alta comisionada”, declaró el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Ned Price, apenas confirmada las fechas del viaje. 

"No esperamos que la República Popular China otorgue el acceso necesario para realizar una evaluación completa y sin manipulación del entorno de los derechos humanos en Xinjiang", dijo Price.

 La llegada de la exjefe de Estado fue precedida por un equipo de cinco funcionarios de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) con el objetivo de verificar si existían las condiciones para un "acceso sin vigilancia a un amplio número de actores de la sociedad civil y lugares, así como interacciones con funcionarios de alto nivel”. 

No obstante el dictamen favorable de la misión preparatoria, Human Rights Watch (HRW) se sumó a las críticas de Estados Unidos, y consideró "poco creíble" que el gobierno chino permita a Bachelet "ver todo lo que no quiere que vea, o que permita a los defensores de derechos humanos [...] hablarle sin vigilancia y sin temor a represalias”. 

"El legado de Bachelet se juzgará por su voluntad a la hora de hacer que un Estado poderoso responda por sus crímenes contra la humanidad", advirtió Sophie Richardson, directora de HRW para China 

“Un grupo de ONG lideradas por Human Rights Watch, en sintonía con el Departamento de Estado de Estados Unidos, ha dirigido una sucesión de ataques concertados en contra de la alta comisionada, intentando poner en duda su objetividad e imparcialidad”, denunció en un comunicado oficial la Asociación Latinoamericana para los derechos humanos Aldhu, con la firma de su secretario general, el chileno Juan de Dios Parra. 

“Aldhu respalda absoluta e irrestrictamente a la alta comisionada Michelle Bachelet. Repudiamos los ataques y presiones que la diplomacia norteamericana y sus aliados intenta hacer sobre ella, con el propósito de incidir en el informe que emitirá, una vez concluida su visita a la República popular China”, concluye la declaración de la institución con sede en Quito y que entre sus representantes cuenta con expresidentes, premios Nobel de la paz, legisladores y personalidades de todos los países de la región. 

El valor de mi misión, subrayó Bachelet, que aclaró que “no era una investigación”, ha estado en la posibilidad de abordar la situación de los derechos humanos en Xinjiang y el resto de China con las máximas autoridades del país. 

Durante su estadía, la jefa de los derechos humanos de la ONU, cuyo mandato vence el próximo mes de setiembre, mantuvo una videoconferencia con el presidente Xi Jinping y se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, en Guangzhou. 

Según informó a los periodistas, pudo entablar conversaciones con personas de diferentes sectores, incluidos altos funcionarios de Xinjiang, representantes de las minorías étnicas locales, académicos, líderes religiosos, y además visitó una prisión para hablar con los reclusos, así como antiguos centros de educación y formación profesional donde se entrevistó con exalumnos. 

Todas las reuniones con personas en la región de Xinjiang fueron "sin supervisión" a las fuentes con las que la ONU había previsto y “organizadas por nosotros”, acotó Bachelet. 

Ante la campaña considerada un instrumento para liquidar la identidad cultural de las minorías étnicas, China siempre ha sostenido que su programa de centros de reeducación y otras políticas hacia los uigures en Xinjiang es necesario para combatir el terrorismo y el extremismo, después de una serie de atentados en la primera mitad de la década pasada perpetrados por el Movimiento Islámico de Turkestán Oriental, el cual es sindicado por la ONU como un grupo terrorista. 

“He planteado preguntas y preocupaciones sobre la aplicación de medidas antiterroristas y de desradicalización” y “particularmente el impacto en los derechos de los uigures y otras minorías musulmanas”, agregó Bachelet, quien padeció cárcel y torturas durante la dictadura del general Pinochet. 

Al mismo tiempo se congratuló con la República Popular por haber erradicado la pobreza extrema 10 años antes de la fecha prevista, la protección del derecho a la salud y los derechos sociales y económicos más amplios, su legislación para proteger los derechos de la mujer y su apoyo de la Agenda Multilateral 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, tanto a nivel nacional como internacional.

Comentando los resultados de la misión de las Naciones Unidas, el viceministro de Relaciones Exteriores de China, Ma Zhaoxu, aseguró que la misma fue la oportunidad de observar y experimentar de primera mano el verdadero Xinjiang en medio de “muchas mentiras sensacionalistas contadas por ciertos países occidentales y elementos anti-China para cumplir con sus motivos de usar la región de Xinjiang para contener a China”. 

La evaluación de Washington -a una visita que exigió durante años a la Acnudh para que pudiera “ver con sus propios ojos” las violaciones a los derechos humanos en China- fue tan categórica como esperada. 

 “Nos preocupa que las condiciones que las autoridades impusieron en la visita no permitieron una evaluación completa e independiente del entorno de derechos humanos en la República Popular China, incluso en Xinjiang, donde continúan el genocidio y los crímenes contra la humanidad», consignó un comunicado del Departamento de Estado firmado por Blinken. 

Durante la videoconferencia Xi Jinping prometió a Bachelet que su país continuará "promoviendo la protección de los derechos humanos y el Estado de derecho, y mantendremos el orden y la justicia social. El pueblo chino disfruta hoy de más y más derechos democráticos, y los derechos humanos de los chinos tienen unas garantías sin precedentes”. 

"Pero lo que no es para nada necesario son los 'profesores' arrogantes con otros países, y mucho menos que se politicen estos asuntos", dijo el líder chino en velada referencia a Estados Unidos. 

Para Bachelet, que consideró que “las reuniones con el presidente Xi y altos funcionarios han sido valiosas para abordar directamente cuestiones sobre derechos humanos y preocupaciones en China y globales”, ese tipo de “profesores” tampoco sería necesario.


Fuente: Caras y caretas

martes, 24 de mayo de 2022

ALDHU repudia los ataques contra Michelle Bachelet

En las últimas semanas, hemos asistido a una campaña feroz por parte de la diplomacia de los Estados Unidos, y de algunas ONGs De Derechos Humanos de sede norteamericana, en contra de la alta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos Michelle Bachelet. Este hecho es a propósito de la visita que ésta realiza a la República popular China, en el marco del cumplimiento de una resolución del Consejo de derechos humanos de la ONU.



Esta visita largamente esperada se concentrará en la región de Xinjiang, que ha venido siendo objeto de denuncias y advertencias de que, en esa región, el gobierno chino estaría violando sistemáticamente los Derechos Humanos de la población musulmana, integrantes de la etnia Uigur.

La alta comisionada se encuentra en China, iniciando esta visita que ha sido previamente preparada por una misión de avanzada. Con esta misión se ha verificado la existencia de las condiciones de accesibilidad a las fuentes de información, qué tanto Michelle Bachelet, cuánto el secretario general de la ONU Antonio Guterres solicitaron a las autoridades de ese país.

El resultado de esta importante visita se conocerá, como es obvio, una vez que haya concluido y que la alta comisionada emita su informe al respecto. Lo insólito es que antes que se verifique la visita, y se emita su correspondiente informe, un grupo de ONGs lideradas por Human Rights Watch, en sintonía con el Departamento de Estado de los Estados Unidos, han dirigido una sucesión de ataques concertados en contra de la alta comisionada, intentando poner en duda su objetividad e imparcialidad.

Estos ataques contienen la intención de amedrentar, condicionar e influir sobre Michelle Bachelet, intentando que ella se subordine a las orientaciones de Washington. El gobierno norteamericano se ha empeñado en convencer al mundo de la existencia de un genocidio uigur, cuya ocurrencia fue creada por Mark Pompeo, una semana antes de dejar La Secretaría de Estado de Donald Trump.

Esta campaña sistemática, concertada y agresiva, violenta los más elementales principios que rigen el multilateralismo y que inspiran la acción de las Naciones Unidas. En efecto, todo el sistema multilateral de la ONU descansa en el principio de la buena fe que debe regir las relaciones entre los Estados, cuando éstos participan especialmente en esfuerzos colectivos, cuyos propósitos son nada menos que garantizar la paz y la civilizada convivencia entre las naciones. El principio de la buena fe exige a las partes conducirse con honestidad lealtad y razonabilidad, que en este caso supondría al menos respetar la investidura y la persona de la alta comisionada, absteniéndose de estos intentos por condicionar su trabajo y amedrentar su conducta.

la objetividad e imparcialidad con que Michelle Bachelet ha conducido el accionar de la oficina de alta comisionada para los derechos humanos, es reconocida por la mayoría de las naciones que integran La ONU. Quienes conocemos su trayectoria como presidenta de la República de Chile, como ministra de Estado y como líder por la lucha de la igualdad y no discriminación para las mujeres en el mundo, podemos asegurar que no habrá fuerza alguna que la haga titubear a la hora de cumplir su mandato.

la Asociación Latinoamericana para los derechos humanos ALDHU, respalda absoluta e irrestrictamente a la alta comisionada Michelle Bachelet. Repudiamos los ataques y presiones que la diplomacia norteamericana y sus aliados intenta hacer sobre ella, con el propósito de incidir en el informe que emitirá, una vez concluida su visita a la República popular China.

Declaración  ALDHU

miércoles, 6 de abril de 2022

La sinrazón (Art. Opinión Baltasar Garzón)

Vivimos en tiempos de sinrazón, de cosas ilógicas o irracionales. La sinrazón se ha introducido en nuestras vidas haciéndose fuerte, cotidiana, liando cada vez más la madeja de la política y la vida en sociedad hasta el punto de que deshacer el embrollo es difícil y, en ocasiones, acabamos aceptando que las cosas son así.

#Guerra #OTAN #CPI #Rusia

Baltasar Garzón

Ucrania recurre a la justicia internacional para tratar de detener la guerra. EFE

Pero ¿son de verdad así?, ¿no pueden ser de otra manera?, ¿no hay nada que podamos hacer? Ucrania es hoy el espejo en el que mejor se reflejan las actitudes engañosas de la realidad. Tan pronto se abre una puerta a la negociación y al diálogo, es decir a la finalización pacífica del conflicto, como se descubren fosas comunes y sótanos de tortura por parte de soldados y, es de suponer, de altos mandos de la misma nacionalidad. Mientras tanto, se producen aluviones de informaciones, cascadas de declaraciones de condena, estupor y vergüenza de todos, ante esos crímenes, o bien otras de la parte prorrusa, que acusan de montaje propagandístico al gobierno ucranio y sus aliados. En esta coyuntura, la fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) afirma su competencia a pesar de que el presidente Zelenski y el parlamento ucranio no ha emitido todavía, desde el 24 de febrero, una norma o declaración de aceptación de la jurisdicción para los crímenes cometidos por unos y otros que estén incluidos en el Estatuto de Roma (genocidio, crímenes de lesa humanidad o de guerra.)

Pero lo cierto es que las víctimas continúan cayendo asesinadas por bombas y balas que no tienen nacionalidad y que lo mismo han sido fabricadas en Rusia que en China, EEUU, Gran Bretaña, Francia o España. ¡Qué más da! Para las víctimas el resultado es el mismo: muerte, exilio y desesperación. Las fauces de la aniquilación están abiertas y van engullendo y alimentando al monstruo que cada vez crece más sin que nadie, parece ser, tenga intención de detenerlo. 

Cuesta trabajo entender que toda la estructura de la ONU se haya visto comprometida y que su Carta fundacional no previera una situación como esta en la que uno de los cinco países con derecho a veto (EEUU, Rusia, Francia, Gran Bretaña y China) se encuentra envuelto. Se comprueba la inutilidad actual de una norma que quedó obsoleta y que consagra la dominación de los cinco grandes sobre todos los demás países. Quizás ha llegado el momento de que esto cambie. Resulta paradójico que se pongan de acuerdo para el suministro de armas y material militar o para las sanciones económicas más graves de la historia, y ni siquiera intenten convocar una Asamblea General para promover la reforma de la Carta de San Francisco de 26 de junio de 1945. Está claro, de nuevo, que los intereses geoestratégicos se imponen sobre cualquier otra circunstancia. Ninguno de los cinco quiere perder su derecho de veto, cuando este carece de sentido en la actualidad y siempre es tomado como excusa por alguno de los interesados cuando les conviene y para evitar, precisamente, lo que ahora está aconteciendo.

La realidad

La guerra se ha vuelto cada vez más perversa. ¿O es que alguien creía que su evolución con el reforzamiento armamentístico de las fuerzas ucranias iba a ir a mejor? No, radicalmente no. Hoy nos escandalizamos y horrorizamos por los crímenes cometidos en Bucha, mañana lo haremos por los que acontezcan en otra ciudad; luego es posible que algunos grupos de mercenarios hagan lo propio con los contrarios. Y mientras esto ocurre, además de imponer sanciones y suministrar armamento, recibir a exiliados y proporcionar ayuda humanitaria, ¿por qué los líderes mundiales que se reúnen una y otra vez no van a la causa del problema y resuelven de una vez este conflicto? ¿Se puede? Sí, claro que sí. Pero pienso que los interlocutores no son Ucrania y Rusia. Ésta ha invadido a aquélla ante el supuesto riesgo de ingreso en la OTAN y que la organización llegara a sus fronteras. Si esto es así, la interlocución debería ser entre el alto mando de la OTAN, EEUU, su principal financiador y Rusia. ¿Por qué no se produce ese encuentro, si verdaderamente son estos los protagonistas principales? Ucrania pone el territorio y las víctimas, pero la guerra se decide fuera de sus fronteras. ¿O es que acaso no existe interés en que finalice la masacre? 

Son infinitas las declaraciones y las normas represivas que se están produciendo. Muchas de ellas exceden de lo que las garantías de los derechos individuales exigen en un Estado de derecho. Las garantías judiciales deberían reclamarse ahora más que nunca. En este sentido, antes de proceder arbitrariamente contra todo lo que huele a ruso, quizás habría que tomar las decisiones que prevengan el desconocimiento de los mismos derechos que decimos defender. Por supuesto que es preciso indagar la relación que tienen los bienes de los diferentes actores con la financiación de la guerra motivada por la invasión de Ucrania, pero no se tendría que obviar la participación que han tenido también otros oligarcas diferentes a los oligarcas rusos. Quizás no baste con blanquear los activos, desprenderse de ellos o separarse de quienes antes eran socios. El principio de igualdad ante la ley no debería desconocerse como hacen quienes están destruyendo un país y a sus habitantes.


Armas de paz

Si no hacemos ni queremos la guerra, lo que deberíamos poner en marcha son iniciativas de construcción de paz. Pertenezco al mundo de la justicia, y ésta, una vez más, se encuentra en estos momentos ausente del conflicto; ya sea porque no se puede administrar en el escenario de guerra, ya sea porque no se alcanza a los presuntos responsables al quedar fuera de la órbita de la CPI. Pero, precisamente para estos casos, en España contábamos con un arma legal que existe en otros países, que aquí se laminó en 2014 y cuya recuperación nunca se ha vuelto a plantear, más allá de una mera promesa electoral en el programa del PSOE o en los trabajos y propuesta de la entonces ministra de Justicia, Dolores Delgado. Me refiero a la Jurisdicción Universal. El principio que rige esta jurisdicción es el adecuado para dar respuesta desde la justicia a una situación como la que estamos viviendo. Si en nuestro país y en otros tantos que no lo poseen se reconociera este principio, tendríamos un arma legal insuperable, más potente que todas las sanciones económicas y financieras y con muchas más garantías para hacer frente a la locura en la que Putin nos ha metido. Esta sí es una posibilidad y debería ser una obligación. La pregunta, nuevamente, es ¿por qué no se hace? Quizás aparezcan de nuevo los intereses económicos, diplomáticos y políticos que lo impiden. Y, si esto es así, habría que calibrar hasta dónde llega la credibilidad de las iniciativas que se están implementando para frenar el conflicto.

No estoy de acuerdo con la guerra. Cito aquí la tan repetida frase de Erich Hartmann, piloto alemán durante la Segunda Guerra Mundial: “La guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí, por la decisión de viejos que se conocen y se odian, pero no se matan”. Mas allá del ‘no a la guerra’, tenemos obligación de hacer propuestas de paz, o aportar ideas para alcanzarla. Podemos seguir firmando todos los manifiestos, memorandos y declaraciones que, sucesivamente, se nos vayan ofreciendo. Quizás eso tranquilice nuestras conciencias, pero vale para muy poco. Si de verdad queremos aportar ideas para la paz, exijamos que se comprometan nuestros representantes legales con estas iniciativas, o cualesquiera otras similares que podamos definir. Esa sería nuestra verdadera contribución para que la guerra se detuviera o, al menos, para prevenir otras que puedan asolarnos en el futuro. Esa sería la verdadera razón para que la justicia ocupe el lugar que le corresponde, protegiendo a las víctimas con las armas del derecho y frente a la sinrazón de la barbarie y la impunidad. 

Fuente: infolibre.es