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viernes, 8 de julio de 2022

BRICS, G7 , OTAN y el futuro del siglo XXI

 por Daniel Barrios


Nunca en estos primeros 22 años del tercer milenio, el mundo fue testigo, en tan poco tiempo, de tres cumbres internacionales tan decisivas y determinantes para el destino del orden global que nos tocará transitar en las décadas por venir. 



Separados por un solo día se reunieron, por un lado,  los presidentes  de Brasil, China,India, Rusia y Sudáfrica y por otro, los líderes  de Estados unidos, Canadá, Alemania, Italia, Reino Unido, Francia y Japón. 

Los primeros,  convocados por el presidente Xi Jinping celebraron  - en forma virtual- la XIV cumbre de los países BRICS. Los segundos, invitados por el primer ministro alemán Olaf Scholz, se trasladaron a Schloss Elmau, en los Alpes bávaros, donde durante 3 días de sesiones se desarrolló la reunión anual del Grupo de los 7 (G7). 

Los países BRICS, acrónimo de las cinco economías emergentes que lo integran, representan aproximadamente una cuarta parte de la economía mundial , el 40% de la población mundial y el 16% del comercio global. por su parte el club  los siete países más industrializados del mundo suman 770  millones de habitantes y su producto interno bruto equivale al 40% del PIB global (solo un poco más del doble de China e India, la segunda y sexta economía del planeta, Y  con una población 4 veces mayor que, sin embargo, nunca han sido socios del Grupo).

La cumbre BRICS que fue inaugurada el 24 de junio por Xi en el Salón Este del Gran Palacio del Pueblo de Beijing - decorado con flores  y las banderas nacionales de los cinco países miembro -, significó la primera participación del presidente Putin en un foro internacional,  junto a otros jefes de Estado,  desde que lanzó su “operación militar  especial” en  Ucrania. 

Significativamente los líderes del BRICS - que a excepción de Brasil se abstuvieron   de condenar el ataque ruso en una resolución de la Asamblea General de la ONU - aprobaron una declaración final de la reunión donde apoyan las "negociaciones entre Rusia y Ucrania”, confirman su asistencia humanitaria en Ucrania y sus alrededores, y mantienen sus posturas expresadas en las Naciones Unidas (ONU) y el Consejo de Seguridad de la ONU.

Para el mandatario chino , "la crisis en Ucrania ha hecho sonar la alarma por la Humanidad" y, lamentó que "ciertos países" traten de expandir alianzas militares y "obliguen a otros a escoger bandos" y advirtió de la "mentalidad de Guerra Fría" en el mundo actual.


La OTAN que se viene

Aún  sin mencionarlo Xi  adelantaba su respuesta a lo que serían las decisiones del G7 y,  muy especialmente las discusiones y resoluciones de la reunión de la OTAN que se inaugura en Madrid mientras termino de escribir esta columna. 

Además de los 30 países miembros de la alianza militar   fueron invitados especialmente a la cumbre madrileña Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, en una inocultable demostración de las aspiraciones de ampliar el área de  influencia de esta organización, nacida en 1949 con un objetivo estrictamente regional y en defensa de Europa occidental ante la amenaza de la Unión Soviética.

Por su parte y según lo anunciara el actual secretario general de la OTAN y ex primer ministro de Noruega , Jens Stoltenberg,, en  Madrid, está previsto que se adopte el "nuevo concepto estratégico" de la Alianza Atlántica, piedra angular del propio Tratado del Atlántico Norte que rige la política de defensa de sus países miembros. Este nuevo concepto estratégico, que sustituirá al adoptado hace doce años en la cumbre de Lisboa, incluiría a la República Popular ,  por primera vez en la historia de alianza, como la principal amenaza a mediano y largo plazo al orden mundial caracterizado por la hegemonía global de Estados Unidos y de sus socios de la Alianza Atlántica y Asia.

Un adelanto de lo que será la posición de Estados Unidos la hizo pública el pasado 23 de junio , John Kirby,  coordinador para Situaciones Estratégicas del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. , en una conferencia de prensa en la Casa Blanca,

La cuestión de China,"es un reflejo de preocupaciones semejantes que tienen nuestros aliados sobre el efecto de las prácticas económicas chinas, del uso del trabajo forzado, del robo [de propiedad] intelectual y del comportamiento coercitivo y agresivo no solo en la región, sino en otras partes del mundo, y así ellos consideran también que es importante incluir a China en el nuevo concepto estratégico de la OTAN “ declaró el contralmirante retirado de la Marina de Estados Unidos .

La respuesta de Beijing llegó casi en tiempo real. Para el Ministerio de Relaciones Exteriores  es "altamente peligroso" que la Alianza Atlántica, "un instrumento de Estados Unidos para preservar su hegemonía y controlar la seguridad europea", pretenda ahora llegar hasta el Asia-Pacífico y "causar el caos en la región", como "ya ha hecho en Europa”.

Pedimos a la OTAN que deje de trazar líneas ideológicas que puedan llevar a la confrontación, que deje de difundir desinformación sobre China y que no busque comenzar una nueva Guerra Fría”. agregó el diplomático.

En caso que la cumbre madrileña apruebe el nuevo concepto estratégico, de ahora en más cualquier conflicto en la zona del Indo-Pacífico, ya sea Taiwan, Corea del Norte, disputas por islotes entre Tokio y Beijing en el Mar del Japón, o conflictos en el Mar del Sur de China , podrá desencadenar una intervención militar de la Alianza Atlántica.


BRICS, las crisis y la cooperación internacional

La crisis de la economía global y la imprescindible necesidad de la cooperación para superarla fue el común denominador de la cumbre BRICS .

"Hay motivos para preocuparse de que la economía mundial pueda entrar en crisis. En esta encrucijada crítica, la única manera de evitar una crisis económica es superar las dificultades juntos y buscar la cooperación”, enfatizó Xi en  su discurso en el Foro Empresarial BRICS, el día anterior al inicio de la cumbre. 

El líder  chino se refirió a la "imponente y compleja" situación a la que se enfrenta el mundo,y exhortó a una  "coordinación de las políticas macroeconómicas" y la "construcción de una economía global abierta" para alcanzar un "crecimiento económico más resistente", al tiempo que sentenciaba que "la globalización es una tendencia histórica irreversible".

"Politizar la economía global y convertirla en la herramienta o el arma de uno, e imponer sanciones deliberadamente utilizando la posición principal de uno en los sistemas financieros y monetarios internacionales solo terminará dañando los intereses propios y los de los demás, e infligiendo sufrimiento a todos", dijo el presidente de la segunda potencia mundial justificando su oposición a las sanciones económicas al Kremlin. 

Los países BRICS  se han negado a las sanciones impuestas por EEUU y Europa y según Putin las ventas rusas de petróleo a China e India crecieron notablemente en los últimos meses y el comercio ruso con los países del bloque aumentó un 38 % en los primeros tres meses del año y alcanzó los 45.000 millones de dólares. 


Cumbre G7, todos y todo contra China

Mientras los 5 presidentes  se comprometieron a bregar por una agrupación "abierta e inclusiva" y y "acelerar el proceso de expansión" de BRICS a otros países , mientras en las declaraciones aprobadas tanto en el Foro Empresarial como en la cumbre, no aparecen en ningún momento ni Estados Unidos ni la OTAN, sus siete homólogos,  reunidos en Alemania , aprobaron un comunicado final donde, - además de su compromiso de apoyar a Ucrania “todo el tiempo que sea necesario y proporcionar ayuda financiera, humanitaria, militar y diplomática”, además de aumentar las sanciones a Rusia (prohibición de la importación de oro ruso, techo al precio del petróleo, entre otras) -  China,  aparece mencionada 24 veces, y  es el centro de condenas y acusaciones sin precedentes tanto por su dureza como por la amplitud de los temas alcanzados.

Las siete potencias le  reclamaron a China que “se sume a las presiones para que Rusia retire sus tropas de inmediato y sin condiciones”, la recriminaron por sus “reivindicaciones  marítimas expansivas" en el Mar del Sur de China, cuestionaron sus "intervenciones no transparentes y que distorsionan el mercado" y se comprometieron a trabajar juntos para garantizar la igualdad de condiciones y exigieron  a Beijing que garantice los derechos, la libertad y un alto grado de autonomía en Hong Kong.

El G7 también se mostró "gravemente preocupado" por la situación de los derechos humanos en China, en particular por los casos de trabajo forzoso en el Tíbet y Xinjiang. y en un pronunciamiento inédito para esta clase de foro, se comprometió a excluir del comercio global aquellos productos fabricados en condiciones de explotación laboral

Para terminar y siempre en clave antichina, EEUU presentó a sus socios un plan de infraestructuras con el objetivo de contrarrestar el avance de la  Ruta de la Seda , el mega proyecto lanzado por Beijing  en 2013 para abrir nuevas rutas comerciales hacia Europa, África, América Latina y en Asia. 

El nuevo proyecto denominado Asociación para la Inversión y las Infraestructuras Globales,  sustituye al fracasado plan Reconstruyamos un Mundo Mejor (Build Back Better World) también propuesto por Biden en la cumbre del G7 del  año pasado  en Gran Bretaña.

El plan promete una inversión de 600.000 millones de dólares , de los cuales un tercio serán aportados  por EEUU a través de subvenciones, fondos federales e inversión privada,  y el resto por los otros 6 países.

Según el G7 los prestamos masivos chinos son  “injustos y opacos”, y han arrastrado a los países prestatarios  a la “trampa de la deuda”, que ante la imposibilidad de honrarla no les quedará otra alternativa que ceder a China los activos en infraestructura construidos o aceptar su concesión por décadas.  

El Gobierno de China ha criticado que el G7 difunda "una falsa narrativa” y recuerda que según las previsiones del Banco Mundial, si se llevan a cabo todos los proyectos de infraestructura de transporte para 2030, se generará el 1,3 por ciento en ingresos del PIB global. 

“La Ruta de la Seda  podría contribuir a sacar a 7,6 millones de personas de la pobreza extrema y a 32 millones de la pobreza moderada entre 2015 y 2030” agregó el comunicado de la cancillería del gigante asiático.  


“Truman esta de regreso”

El 27 de junio, , la revista Foreign Affaris, del  Council on Foreign Relations, - uno de los institutos de investigación y diseño de estrategias de politica exterior más influyentes de los EEUU- publicó una extensa columna de opinión  sobre la cumbre G7 con el titulo “La última oportunidad de Occidente para construir un orden mundial mejor”.

El artículo firmado  por Ivo H. Daalder  y James M. Lindsay sostiene que “la invasión rusa de Ucrania confirmó lo que ha sido evidente durante mucho tiempo: el orden basado en reglas creado después de la Segunda Guerra Mundial corre el riesgo de colapsar. y, sin eufemismos o giros literarios  acusa a China y Rusia de pretender” rehacer el orden para servir a sus intereses autocráticos”.

Para el  ex embajador de EEUU ante la OTAN y para el  presidente y director del Centro de Estudios del Council , como lo expresara Biden en un  discurso en Varsovia en marzo pasado, Occidente enfrenta ahora “una batalla entre la democracia y la autocracia, entre la libertad y la represión, entre un orden basado en reglas y uno gobernado por la fuerza bruta”.

en el último párrafo los autores sostienen que “el lado positivo del horror de la agresión contra Ucrania es que le da a Estados Unidos y sus aliados occidentales la oportunidad de hacer lo que no lograron después del final de la Guerra Fría: revitalizar las instituciones internacionales y profundizar la cooperación sobre las amenazas transnacionales.  “Las democracias occidentales no pueden permitirse desaprovechar esta segunda oportunidad de hacer las cosas bien” termina el artículo.

El mundo debe saber que el “EEUU esta de regreso” pregonado por  Biden se declina como “el regreso a la doctrina Truman”. La Guerra Fría versión siglo XXI esta


miércoles, 6 de abril de 2022

La sinrazón (Art. Opinión Baltasar Garzón)

Vivimos en tiempos de sinrazón, de cosas ilógicas o irracionales. La sinrazón se ha introducido en nuestras vidas haciéndose fuerte, cotidiana, liando cada vez más la madeja de la política y la vida en sociedad hasta el punto de que deshacer el embrollo es difícil y, en ocasiones, acabamos aceptando que las cosas son así.

#Guerra #OTAN #CPI #Rusia

Baltasar Garzón

Ucrania recurre a la justicia internacional para tratar de detener la guerra. EFE

Pero ¿son de verdad así?, ¿no pueden ser de otra manera?, ¿no hay nada que podamos hacer? Ucrania es hoy el espejo en el que mejor se reflejan las actitudes engañosas de la realidad. Tan pronto se abre una puerta a la negociación y al diálogo, es decir a la finalización pacífica del conflicto, como se descubren fosas comunes y sótanos de tortura por parte de soldados y, es de suponer, de altos mandos de la misma nacionalidad. Mientras tanto, se producen aluviones de informaciones, cascadas de declaraciones de condena, estupor y vergüenza de todos, ante esos crímenes, o bien otras de la parte prorrusa, que acusan de montaje propagandístico al gobierno ucranio y sus aliados. En esta coyuntura, la fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) afirma su competencia a pesar de que el presidente Zelenski y el parlamento ucranio no ha emitido todavía, desde el 24 de febrero, una norma o declaración de aceptación de la jurisdicción para los crímenes cometidos por unos y otros que estén incluidos en el Estatuto de Roma (genocidio, crímenes de lesa humanidad o de guerra.)

Pero lo cierto es que las víctimas continúan cayendo asesinadas por bombas y balas que no tienen nacionalidad y que lo mismo han sido fabricadas en Rusia que en China, EEUU, Gran Bretaña, Francia o España. ¡Qué más da! Para las víctimas el resultado es el mismo: muerte, exilio y desesperación. Las fauces de la aniquilación están abiertas y van engullendo y alimentando al monstruo que cada vez crece más sin que nadie, parece ser, tenga intención de detenerlo. 

Cuesta trabajo entender que toda la estructura de la ONU se haya visto comprometida y que su Carta fundacional no previera una situación como esta en la que uno de los cinco países con derecho a veto (EEUU, Rusia, Francia, Gran Bretaña y China) se encuentra envuelto. Se comprueba la inutilidad actual de una norma que quedó obsoleta y que consagra la dominación de los cinco grandes sobre todos los demás países. Quizás ha llegado el momento de que esto cambie. Resulta paradójico que se pongan de acuerdo para el suministro de armas y material militar o para las sanciones económicas más graves de la historia, y ni siquiera intenten convocar una Asamblea General para promover la reforma de la Carta de San Francisco de 26 de junio de 1945. Está claro, de nuevo, que los intereses geoestratégicos se imponen sobre cualquier otra circunstancia. Ninguno de los cinco quiere perder su derecho de veto, cuando este carece de sentido en la actualidad y siempre es tomado como excusa por alguno de los interesados cuando les conviene y para evitar, precisamente, lo que ahora está aconteciendo.

La realidad

La guerra se ha vuelto cada vez más perversa. ¿O es que alguien creía que su evolución con el reforzamiento armamentístico de las fuerzas ucranias iba a ir a mejor? No, radicalmente no. Hoy nos escandalizamos y horrorizamos por los crímenes cometidos en Bucha, mañana lo haremos por los que acontezcan en otra ciudad; luego es posible que algunos grupos de mercenarios hagan lo propio con los contrarios. Y mientras esto ocurre, además de imponer sanciones y suministrar armamento, recibir a exiliados y proporcionar ayuda humanitaria, ¿por qué los líderes mundiales que se reúnen una y otra vez no van a la causa del problema y resuelven de una vez este conflicto? ¿Se puede? Sí, claro que sí. Pero pienso que los interlocutores no son Ucrania y Rusia. Ésta ha invadido a aquélla ante el supuesto riesgo de ingreso en la OTAN y que la organización llegara a sus fronteras. Si esto es así, la interlocución debería ser entre el alto mando de la OTAN, EEUU, su principal financiador y Rusia. ¿Por qué no se produce ese encuentro, si verdaderamente son estos los protagonistas principales? Ucrania pone el territorio y las víctimas, pero la guerra se decide fuera de sus fronteras. ¿O es que acaso no existe interés en que finalice la masacre? 

Son infinitas las declaraciones y las normas represivas que se están produciendo. Muchas de ellas exceden de lo que las garantías de los derechos individuales exigen en un Estado de derecho. Las garantías judiciales deberían reclamarse ahora más que nunca. En este sentido, antes de proceder arbitrariamente contra todo lo que huele a ruso, quizás habría que tomar las decisiones que prevengan el desconocimiento de los mismos derechos que decimos defender. Por supuesto que es preciso indagar la relación que tienen los bienes de los diferentes actores con la financiación de la guerra motivada por la invasión de Ucrania, pero no se tendría que obviar la participación que han tenido también otros oligarcas diferentes a los oligarcas rusos. Quizás no baste con blanquear los activos, desprenderse de ellos o separarse de quienes antes eran socios. El principio de igualdad ante la ley no debería desconocerse como hacen quienes están destruyendo un país y a sus habitantes.


Armas de paz

Si no hacemos ni queremos la guerra, lo que deberíamos poner en marcha son iniciativas de construcción de paz. Pertenezco al mundo de la justicia, y ésta, una vez más, se encuentra en estos momentos ausente del conflicto; ya sea porque no se puede administrar en el escenario de guerra, ya sea porque no se alcanza a los presuntos responsables al quedar fuera de la órbita de la CPI. Pero, precisamente para estos casos, en España contábamos con un arma legal que existe en otros países, que aquí se laminó en 2014 y cuya recuperación nunca se ha vuelto a plantear, más allá de una mera promesa electoral en el programa del PSOE o en los trabajos y propuesta de la entonces ministra de Justicia, Dolores Delgado. Me refiero a la Jurisdicción Universal. El principio que rige esta jurisdicción es el adecuado para dar respuesta desde la justicia a una situación como la que estamos viviendo. Si en nuestro país y en otros tantos que no lo poseen se reconociera este principio, tendríamos un arma legal insuperable, más potente que todas las sanciones económicas y financieras y con muchas más garantías para hacer frente a la locura en la que Putin nos ha metido. Esta sí es una posibilidad y debería ser una obligación. La pregunta, nuevamente, es ¿por qué no se hace? Quizás aparezcan de nuevo los intereses económicos, diplomáticos y políticos que lo impiden. Y, si esto es así, habría que calibrar hasta dónde llega la credibilidad de las iniciativas que se están implementando para frenar el conflicto.

No estoy de acuerdo con la guerra. Cito aquí la tan repetida frase de Erich Hartmann, piloto alemán durante la Segunda Guerra Mundial: “La guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí, por la decisión de viejos que se conocen y se odian, pero no se matan”. Mas allá del ‘no a la guerra’, tenemos obligación de hacer propuestas de paz, o aportar ideas para alcanzarla. Podemos seguir firmando todos los manifiestos, memorandos y declaraciones que, sucesivamente, se nos vayan ofreciendo. Quizás eso tranquilice nuestras conciencias, pero vale para muy poco. Si de verdad queremos aportar ideas para la paz, exijamos que se comprometan nuestros representantes legales con estas iniciativas, o cualesquiera otras similares que podamos definir. Esa sería nuestra verdadera contribución para que la guerra se detuviera o, al menos, para prevenir otras que puedan asolarnos en el futuro. Esa sería la verdadera razón para que la justicia ocupe el lugar que le corresponde, protegiendo a las víctimas con las armas del derecho y frente a la sinrazón de la barbarie y la impunidad. 

Fuente: infolibre.es

lunes, 28 de febrero de 2022

El monstruo ya está aquí (Internacional)

 Solo le pido a Dios
Que la guerra no me sea indiferente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente





'Solo le pido a Dios, de Leon Gieco, cantautor argentino

Un buen amigo, especialista en seguridad, me comentaba que el conflicto que hoy vivimos, motivado por la invasión de Ucrania por parte de Rusia, está abocado tal y como se ven las cosas ahora mismo, a dos soluciones: que una parte gane, o que todos pierdan. Estas parecen, hoy por hoy, las salidas. Tal como están las cosas y quizás gracias al lado medio optimista que me caracteriza, que es la contracara de la mitad pesimista que compensa mi criterio, me siento más próximo a pensar en el “todos pierdan”.

De momento, la barbaridad perpetrada por el presidente ruso Vladimir Putin ya está provocando que se haya desmoronado el mundo hasta ahora normal en el que vivía la población ucraniana, más de 44 millones de personas, que hasta hace unos días se dedicaba al trabajo, las preocupaciones familiares, las alegrías cotidianas, las penurias y el interés por su futuro y el de los suyos. Ahora se ven sumidas, de forma brutal, en una incertidumbre absoluta. Una incertidumbre dramática traducida en tener que abandonar sus casas, buscar un refugio ante las alarmas antiaéreas; protagonizar un éxodo terrible —quienes pueden hacerlo— para cruzar la frontera y la angustia ante la llamada a la movilización de mayores y jóvenes, casi niños, para defender la libertad. Y las vidas segadas de una forma absurda, sin sentido humano, por mucha geoestrategia que exista de una parte o de otra.

Como juez, no puedo olvidar que la Corte Penal Internacional tiene competencia en Ucrania y, por tanto, la Fiscalía de esa instancia deberá abrir la investigación pertinente si considera que se están cometiendo crímenes que correspondan juzgar a la CPI, de acuerdo al Estatuto de Roma.  

Frente a sanciones y avisos, el presidente ruso daba un paso más este domingo al poner en alerta máxima sus fuerzas de disuasión, incluyendo fuerzas nucleares estratégicas, o más aún, “en servicio de combate” en base, dijo, a las declaraciones agresivas provenientes de la OTAN y por las sanciones económicas acordadas por la Unión Europea y Estados Unidos.  

En el marco de tan peligroso anuncio, autoridades rusas y ucranianas acordaban sentarse a negociar una salida. La reunión se fijaba en Bielorrusia, después del rechazo inicial a tal idea por parte de Ucrania. Zelenski, el presidente ucraniano, confirmó que el encuentro se celebraría "sin condiciones", expresándose de esta forma amarga, tras informar de que cerca de 200 personas habían perdido la vida, a la vez que continuaba un éxodo inagotable próximo ya a los 360.000 desplazados.  

¿Quién podía imaginar que llegaríamos a esto? Se diría que, pese a reiterados avisos, todo el mundo estaba como adormecido y de golpe llegó el despertar, pero aún en el limbo de la somnolencia. “En Europa siempre reaccionamos muy despacio”, me decía el mismo amigo, con tono amargo. “¿Y los informes de la CIA advirtiendo de la acción militar rusa?”, le pregunté.  Contestó: “¿Profecía autocumplida? ¿Quizás acabaron o pretendieron siempre provocarlo?”. Una cuestión difícil de responder, porque a fin de cuentas, ¿quién puede entender el mensaje críptico de las agencias de inteligencia? Quizás el propio Vladimir Putin, criado en el KGB durante más de un cuarto de siglo y del que los entendidos dicen que sigue aplicando el manual del buen espía. No lo sé, pero insisto en formularme la pregunta clave para mí: ¿quién sale beneficiado con todo esto?

La prudencia se esfumó

Lo que está ocurriendo supone la falta de cordura total. El fracaso de toda lógica. La prudencia se esfumó. Confieso que, como muchos de ustedes por no decir la mayoría, me siento destrozado por esta situación y el dolor que me produce es muy profundo. Me quita casi todas las esperanzas que tengo en que la humanidad avance. Pareciera que tras salir de la pandemia habríamos aprendido la lección, en la idea de hacer un mundo mejor, pero, por lo que estamos viendo, volvemos a caer en las mismas necedades que siempre nos han caracterizado.

En estos días aciagos trato de hacer un análisis lo más objetivo posible, y para ello hay que remontarse a años atrás, cuando la OTAN y Estados Unidos, sin demasiados disfraces, tomaron medidas claramente encaminadas a consolidar su poder militar y extender sus dominios en unos territorios “minados” que, desde luego, no iban a ser consentidos por la otra parte, Rusia, que, a su vez, hizo lo propio en territorio ucraniano. No intento justificar al presidente ruso porque su proceder es el de un líder autoritario que no vela por el principal interés de su pueblo, que debe ser garantizar su prosperidad en vez de enviar a las familias los féretros de jóvenes que ya no podrán ver un mañana desde cualquier lugar de su país en donde tenían un proyecto de vida.

En la dicotomía de quién gana y quién pierde, no hay que olvidar que las grandes empresas norteamericanas no son ajenas al beneficio. ¿Por qué no baja el precio del petróleo Estados Unidos? Mientras, en Europa, en efecto, estamos a por uvas.

Escribía este viernes el sociólogo y pensador Boaventura de Sousa Santos: “La soberanía de Ucrania no puede cuestionarse. La invasión de Ucrania es ilegal y debe ser condenada. La movilización de civiles decretada por el presidente de Ucrania puede considerarse un acto desesperado, pero presagia una futura guerra de guerrillas. Putin debería tener en cuenta la experiencia de Estados Unidos en Vietnam: el ejército regular de un invasor, por poderoso que sea, acabará siendo derrotado si el pueblo en armas se moviliza contra él. Todo esto augura pérdidas incalculables de vidas humanas inocentes. Apenas recuperada de la pandemia, Europa se prepara para un nuevo desafío de proporciones desconocidas. La perplejidad ante ello no podría ser mayor”.

Ese es sin duda el futuro inmediato, máxime cuando leo en el momento de escribir estas líneas que Rusia ha ordenado a su Ejército intensificar su ofensiva en Ucrania "desde todas las direcciones". Mientras tanto, Ucrania resiste. Boaventura analiza el porqué de esta ofensiva sobre la base de un error estratégico de Estados Unidos y la OTAN que radica en que no estaban solos y prepotentes en el mundo, como llegaron a creer. Cita la salida de Afganistán —caótica, dice— para seguir en su huida hacia adelante “y en esa estrategia pretender arrastrar a Europa que pagará una factura alta por lo que está pasando”. Para Boaventura de Sousa “la invasión de Ucrania es inaceptable. Lo que no se puede decir es que no fue provocada. Rusia, como gran potencia que es, no debió dejarse provocar…”

Ya dejé constancia de mi opinión en estas páginas, en referencia a tal afirmación. Los conflictos bélicos no son casuales ni inocentes. Siempre alguien busca obtener un beneficio, ya sea antes, durante o después de la colisión. Las sanciones económicas, las restricciones de transacciones bancarias, el corte de suministro de gas, el bloqueo de suministro de cereales, la posibilidad de sacar a Rusia del sistema swift, la subida del precio del petróleo, etc., perjudicarán, de nuevo, a los mismos: siempre el pueblo que, además de los muertos, pone el sufrimiento. Las élites políticas y económicas, no. Curiosamente las bolsas subieron el pasado viernes. ¿Alguien puede explicar esto racionalmente?

Sin piedad

Soy antibelicista, y por ello no puedo justificar la agresión de Putin, pero trato de entender lo que sucede. Es posible que en la decisión del líder ruso de ir a la guerra y masacrar al pueblo ucraniano haya pesado la consideración de que la OTAN le trata de asfixiar por el norte y por el oeste, con Turquía y China cubriendo el resto. Rusia parece necesitar, según los expertos, un puente terrestre hacia Crimea y un estatus más seguro para la región separatista de Donbás. Pero ¿es tan importante tal necesidad como para asumir las sanciones que tanto la Unión Europea como Estados Unidos puedan asestarle? El saldo de desolación y coste en vidas humanas, las propias de Rusia y las ucranianas, no parecen afectar al presidente Putin. La escena que ha dado la vuelta al mundo de un tanque en una calle de Kiev arrollando un vehículo particular, del que a duras penas pudieron sacar los vecinos a un señor de edad, no deja lugar a dudas de la falta de respeto a las personas que anima a las tropas invasoras, cuyas instrucciones parecen claras: sin piedad.

Da escalofríos la falta de empatía y el ánimo de hacer daño en una situación sobrevenida para el pueblo de Ucrania, que se ve en la tesitura de huir o autodefenderse. La imagen del presidente Volodímir Zelenski paseando por las calles de la capital para demostrar que sigue allí, animando a la ciudadanía a no dejarse intimidar, casi mostrándose como un cebo para que la barbarie apunte hacia él y obvie a los habitantes, ejemplifica la desesperación de quien sabe que la batalla está perdida, aunque quizás queden otras muchas y ello suponga pérdidas aún mayores.

Es preciso insistir en llamar al diálogo a Rusia, a la Unión Europea y a Estados Unidos. Aun puede ser tiempo de retroceder y resolver las cuestiones pendientes en una mesa de negociación, pero teniendo claro que las reclamaciones y cuitas pendientes, reales o imaginarias, no dan derecho a agredir y acabar con la vida de miles de inocentes ni a invadir una nación constituida en un Estado de Derecho.

Pido, como el compositor León Gieco, que nada de esto nos sea indiferente y que entre todos reclamemos la paz, que es la única medida eficaz para acabar con el monstruo. Una vez más hay que recuperar aquel grito que nos movilizó por millones en todo el mundo, ante una contienda tan ilegal como esta, entonces en Irak y ahora en Ucrania: ¡No a la guerra!

Fuente: Infolibre.es