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sábado, 13 de noviembre de 2021

Licencia para matar. Art Opinión: Susana Seleme Antelo

“No se trata apenas de una ley... es un problema mucho más grave que apunta a un gobierno autoritario, decidido a imponer su voluntad por encima del interés nacional y sin ninguna predisposición al diálogo. El gobierno de Luis Arce pretende el control de la sociedad, de la economía y de las fuerzas del orden.” Senador Rodrigo Paz Pereyra, en “Periodismo sin Photoshop. MT” 

#Bolivia #EvoMorales #ley1386 #LuisArce

El Día. Santa Cruz de la Sierra.13.XI.2021




Los mandamases del régimen boliviano, Luis Arce, Evo Morales, David Choquehuanca y compañía, creen que haber obtenido 55 % de votos en las elecciones de octubre 2020, les da licencia para matar a la democracia.  

El asambleísta de Tarija José Yucra, afirmó que “... si tenemos que matar, lo vamos a hacer” (Página Siete Digital12. X.2021).  O con despliegue de policías, fuerzas parapoliciales, militares en las calles, o campesinos movilizados por el régimen, con uso excesivo de la fuerza como en Santa Cruz de la Sierra, en Potosí, en Tarija, con gases, con carros Neptuno, pandilleros pagados, amenazando a mujeres, adolescentes y personas discapacitadas. Ya se ha cobrado la vida de un joven campesino, hay decenas de heridos y más de 120 detenidos.  

Es el “poder crudo”, diría Levi-Strauss, para reprimir bloqueos, marchas y paros multisectoriales de gremialistas, transportistas, cooperativistas mineros, sector salud, cívicos y plataformas democráticas contra leyes que solo buscan, como dice el senador opositor, el control total de la sociedad. Las protestas pacíficas son contra la Ley de Estrategia Nacional de Lucha contra la Legitimación de Ganancias Ilícitas y el Financiamiento al Terrorismo, más conocida como “ley madre” y otras, más sus abultados anexos que le permitirían al presidente gobernar por decreto. Ese ‘paquetazo’ allana el camino para la incautación de bienes y propiedades por parte del Estado/Gobierno, desecha normas de secreto profesional y financiero a simple denuncia sin orden fiscal, y pueden utilizarse en persecución de adversarios políticos.

Es la dominación para ‘igualar’ a la sociedad hacia abajo y así llevar a Bolivia al socialismo “como en Cuba,” Arce dixit:  https://fb.watch/9dLk7wvpeb/.

Nunca fueron demócratas, por eso Morales violó la Constitución al presentarse a una cuarta elección en 2019, cuando la Ley solo permite dos continuas, y por eso también desconoció el Referéndum de 2016 que le dijo NO. Se subieron al carro de la historia utilizando el método democrático, es decir, el voto, como tantos populistas, pero desecharon la condición social de la democracia, que es el pluralismo político para que ciudadanos y ciudadanas participen en la construcción del destino de su sociedad. 

El MAS y sus jerarcas han optado por la antipolítica desde el poder, no solo para desmantelar los cimientos plurales de la realidad como síntesis de múltiples determinaciones, sino en su forma más radical: la concentración total del poder, a la vieja usanza estalinista: “al   margen de la esfera política”, como escribió Hannah Arendt en los “Orígenes del Totalitarismo”.

En otras palabras, a través de la antipolítica que desemboca en la sinrazón de la violencia y la fuerza bruta.  Es decir, sin compromisos democráticos, sin diálogos, sin debates, sin búsqueda de consensos, sin respeto a la institucionalidad democrática, a la convivencia pacífica entre diferentes, a la independencia de poderes, con un Poder Judicial probo y justo, la transparencia y rendición de cuentas. 

El MAS de Luis Arce, del ex Morales y su jacobino ex vice, creen que ganar elecciones les da potestad para despreciar a los Indígenas del Oriente y para imponer decisiones que atentan contra la libertad personal, y contra identidades socioeconómicas de vida y sobrevivencia de cerca de 80% la población económicamente activa. Es la informalidad, la mayor parte sin recursos suficientes para reproducir su fuerza de trabajo y la de su familia. 

Los del MAS abusan de su mayoría y van contra los derechos políticos de minorías, convertidas en descartables, por eso prescinden de ellas en la conformación de directivas camarales. Están envenenando la democracia porque quieren partido y pensamiento único, al punto que fomentan a tránsfugas político que pasan de la oposición al oficialismo en el Parlamento sin respetar el reglamento ni a las minorías. 

Hay que “robarles el alma”, estará repitiendo el ex vice García Linera, vía la judicialización de la política, la criminalización de la oposición y la generación de una estructura de prensa y propaganda al estilo leninista. Echan mano del uso selectivo de la crueldad política que la aplican sin piedad a la expresidenta Jeanine Añez, con un inventando golpe de Estado. El régimen tiene 52 presos políticos, amén de perseguidos y más de 1200 exiliados de vieja data, más los nuevos. Es la "venganza” del populista cocalero Morales. 

Investigadores que estudian los tentáculos del Primer Comando Capital de San Pablo, Brasil, califican a Bolivia como un santuario del Narcosur, además, de ser país tránsito de cocaína desde Perú y Colombia hacia Brasil y Europa.  Una de las razones para esa connivencia ilegal, según las investigaciones, es que los narcotraficantes cuentan con protección de policías y militares, dados los altos índices de corrupción en Bolivia. De acuerdo al Índice de Percepción de Corrupción del año 2020, Bolivia obtiene apenas 31 puntos sobre 100, igual que México, superado por Venezuela (17), Haití (18) y Nicaragua (22). 

El MAS y sus hombres están robando el presente y el futuro de la sociedad boliviana, que la queremos siempre libre. Ni con 55% de votos tienen licencia para matar la democracia. 


Autora: Susana Seleme Antelo 


viernes, 1 de octubre de 2021

LO QUE SÍ QUEREMOS. Artículo opinión: Susana Seleme Antelo


Amo a Santa Cruz porque es una madre generosa que para albergar más hijos se llenó de anillos.


Alcides Parejas Moreno



Y a pesar de esa generosidad, ¡qué manera de maltratar a Santa Cruz porque desde el centralismo andino se reivindica ancestros indígenas distintos a los regionales, a los que califican con explosivos epítetos de confrontación y violencia: separatistas, racistas, oligarcas y el último: ‘golpistas’. No somos ni unos ni otros. Somos autonomistas, también federalistas, que es otra historia, no de ahorita, sino desde que tenemos memoria histórica.

Si esta ‘Nación de la Llanura’, como la llamó don Carlos Valverde Barbery en uno de sus libros, fuera como la pintan el centralismo y sus voceros, los de antaño y los actuales, ¿por qué gran parte de Bolivia se vuelca a Santa Cruz, buscando su lugar en el mundo? Por su tierra y territorios fértiles, por el éxito de su economía abierta, inclusiva y dinámica, por la hospitalidad del ‘alma cruceña’, por su amor de madre generosa, como dice el historiador, profesor, novelista y entrañable cruceño, Alcides Parejas M.

De las 36 naciones indígenas reconocidas por la Constitución Política del Estado, aprobada en referendo, en 2009 –hubo quienes la rechazamos porque ya existían pruebas de las pulsiones autócratas y dictatoriales de Evo Morales- el Estado y el gobierno se centra en una: la aymara. Y ¿qué pasa con las 34 que habitan las Tierras Bajas del Oriente, el Chaco y la Amazonía? Tienen nombre, identidad, lengua e historia: Ayoreodes, Araonas, Buares, Canichanas, Cavineños, Cayubabas, Chácobos, Chiquitanos, EseEjjas, Guaranies, Guarasuw’es, Guarayus, Itonamas, Joaquinianos, Lecos, Machineris, Maropas, Mojeño-Trinitarios, Mojeño-Ignacianos, Monkoxi, Morés, Mosetenes, Movimas, Pacawaras, Reyesanos, Sirionós, Tacanas, Tapietes, Toronomas, T’simanes, Weenhayek, Yaninahuas, Yukis, Yuracares.

Caminando sobre alturas y llanos, siempre pacíficamente, marchan a pie exigiendo el cumplimiento de los Derechos Indígenas que hasta hoy son letra muerta en la Constitución y otras leyes. La marcha actual, la decimoprimera, 11, después de 37 días bajo lluvia, frío, sol ardiente hasta de 40 grados, con los pies ampollados, durmiendo a la intemperie, gente mayor, jóvenes, niñas, niños, tiene final abierto, aunque ya llegó a destino: Santa Cruz de la Sierra.  No podrá el régimen reprimirla como hizo con la VIII, porque se lo impediremos no solo de viva voz, pero pueden ignorarla como siempre. Sus máximas autoridades están invitadas a asistir a las reuniones del recién creado Parlamento de Naciones Indígenas de la Amazonía, Oriente y Chaco de Bolivia. ¿Asistirán, o seguirán su malévola política de dividir para reinar?

Por eso, el primero de los SÍ que queremos es que, de una vez por todas, el Estado y el Gobierno reconozcan de buena fe la naturaleza y el carácter pluriétnico y multilingüe de Bolivia, porque el plurinacional se atora en una: la aymara, sin desmerecerla en absoluto.

SÍ queremos que la bandera wiphala, y también la de Patujú, flor nacional, como la khantuta, por Decreto Presidencial Nº 22482de 27 de abril de 1990, y bandera oficial de La Paz por Ley Departamental 167/2018, flameen por igual en reconocimiento a la diversidad que somos.  Por eso, SÍ queremos vivir en democracia, respetando las diferencias, porque la “otredad” existe, como síntesis de múltiples determinaciones.

SÍ queremos desterrar la manipulación en la administración de la justicia injusta y subsumida por el poder político desde el Ejecutivo, con un Fiscalato convertido en represor/opresor, en manos del partido de gobierno hace más de 14 años.

SÍ queremos que la administración de Justicia vaya de la mano de la ética y de los Derechos porque todos somos iguales ante la ley.

SÍ queremos independencia de poderes, para eliminar la criminalización de la política.

SÍ queremos que cese la mentira política, porque menoscaba la capacidad ciudadana para juzgar a quienes violaron reiteradamente Derechos Humanos.

SÍ queremos que se juzgue a los responsables de la muerte de Christian Urresti y las 13 de Porvenir; que se juzgue a los que dieron la orden de ejecución extrajudicial a tres extranjeros en Santa Cruz de la Sierra, a los que ordenaron la represión a la VIII Marcha Indígena, en Chaparina; a los que ordenaron las muertes en Caranavi, La Guardia, Cofadena-Montero, entre otras, todas en el gobierno del ex Evo Morales.

Y también queremos que se esclarezcan las muertes de Senkata y Sacaba, porque, sin juicio justo ya han condenado a la ex presidenta Jeanine Añez, víctima del abuso de la detención preventiva sin guardar el debido proceso, ni la presunción de inocencia, ni sus derechos humanos más fundamentales: el derecho a la vida, a la salud y a su defensa en libertad.

SÍ queremos que el actual presidente, ex superministro de economía durante 13 años del régimen de Morales, explique a Bolivia en qué consistió su “milagro económico” para habernos dejado sin gas, sin soga ni cabra.

SÍ queremos, como pensaba Hannah Arendt, un ámbito público políticamente garantizado, porque sin ese espacio político entre diferentes, “la libertad pierde el espacio para hacer su aparición.”  Por eso, también queremos que, en nombre de Bolivia, dejen de legitimar regímenes dictatoriales en los que la libertada está proscrita.

Eso queremos:  libertad y justicia para seguir siendo la Santa Cruz generosa que siempre fuimos.

Artículo opinión: Susana Seleme Antelo

miércoles, 4 de agosto de 2021

No convencerán. Art. Opinión Susana Seleme Antelo

 “Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha”. Miguel de Unamuno.



A raíz de un sospechoso peritaje efectuado por la Universidad de Salamanca sobre las elecciones de 2019, recordé esa añeja casa de estudios y a Don Miguel de Unamuno. Afloró el recuerdo ante las manipulaciones del centralismo, consumadas por Luis Arce, presidente formal, y el ex Evo Morales, quien de verdad conduce, manda, ejecuta, y des-gobierna Bolivia.

El fiscal General del Estado presentó el pasado 27 de julio el trabajo de un profesor y dos alumnos de esa Universidad, pagados por el régimen boliviano –$us 30.000- sobre la base de investigaciones de la propia Fiscalía, cooptada por el oficialismo, como toda la administración de Justicia en Bolivia durante los casi 14 de Morales presidente, hoy vigente otra vez.

Dicho peritaje, según el fiscal, cierra el “caso fraude” porque no habría habido tal irregularidad en las elecciones de octubre 18 de 2019, como sí atestigua la auditoría de Análisis de Integridad Electoral, realizada por la OEA: hubo «Manipulación dolosa» y «parcialidad de la autoridad electoral» que alteraron «la voluntad expresada en las urnas».  La auditoría se hizo por “invitación” del entonces régimen de Morales.

Unamuno fue catedrático y rector de la Universidad de Salamanca fundada en 1218, la más antigua de España, y de todas las de habla hispana. Asumo que Morales, máximo dirigente vitalicio de los campesinos ‘cocaleros’ que cultivan la materia prima de la cocaína, no sabe del prestigio de esa Universidad, ni dónde queda, ni quién fue Miguel de Unamuno. Sin embargo, sus consejeros externos en el Caribe y algunos más allá del Atlántico, hasta Eurasia, sí lo saben y utilizan el nombre al margen de toda ética. Todo sea por borrar de la memoria histórica y política el fraude y sustituirlo por un golpe de Estado. Antes utilizaron el nombre de la Universidad de Harvard y del periódico New York Times.

Desenmascarar las maniobras político-mediáticas que involucran el prestigio de instituciones académicas no es difícil, aunque la cofradía del Socialismo del Siglo 21: grupo de Puebla/San Pablo, Cuba, México, Venezuela, Nicaragua, Argentina y sus afines allende los mares tienen sobrado poder político, ideológico, mediático y económico. Lo vienen ejerciendo con éxito, hace más de un siglo, desde el triunfo de la Revolución de 1917 en Rusia para imponer su doctrina.

Lo difícil es hacerles comprender que en Bolivia y en los otros países que los sufren, no somos idiotas. Somos demócratas, mientras ellos pertenecen a los dictadores centralistas, despóticos, concentradores de poder aun cuando ese poder provenga de representantes políticos electos por voto popular.

La frase de Unamuno: “Tenéis que tener en cuenta que vencer no es convencer y conquistar no es convertir”, fue la repuesta al improperio lanzado por el general José Millán Astray: “muera la inteligencia”, una vez consumado el golpe militar contra la República. Corría el 12 de octubre de 1936, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, cuando Unamuno dio la cara por el valor que nace del intelecto, opuesto al que nace de la histeria exterminadora, como fue el franquismo y como han sido y son todas la doctrinas totalitarias, caudillistas, demagogas y populistas.

El centralismo en Bolivia con Morales/Arce está desechando la posibilidad de una convivencia entre diferentes, por su impotencia de contener a toda la nación diversa, heterogénea, pluri y multi que le da vida, color y amor. Los ejemplos sobran: el censo de población y vivienda, el pacto fiscal, el tema tierra a costa de los propios indígenas de las zonas donde se asientan los llamados ‘interculturales’, invento político-étnico de la mano de la toma del territorio y control de la población, como en Santa Cruz, para consolidar su poder.

El docente de la «U» de Salamanca admitió que su informe, en colaboración con 2 estudiantes se basó en datos proporcionados por la Fiscalía boliviana. Su misión, añade, no era verificar si hubo fraude, sino un trabajo para uso interno del régimen.(Página7.2.VIII. 21). El equipo de la OEA que hizo el análisis integral de las elecciones de 2019 estuvo integrado por 36 especialistas:  auditores internacionales, abogados electorales, estadígrafos, peritos informáticos, especialistas en documentos, caligrafía, cadena de custodia y organización electoral. El informe preliminar fue difundido el 10 de noviembre de 2019. Antes, Morales le pidió a Luis Almagro, secretario general de la OEA, que no lo hiciera público. Luego, renunció ese mismo día, aunque había decidido hacerlo un día antes, según datos de prensa y testigos de esos días. Hubo fraude no golpe de Estado.

El dirigente cocalero Morales juega el juego de las dictaduras y autocracias en boga, que han eliminado el debate político y sustituido el argumento por el estigma, como bien resume Fernando Mires. Es decir, la satanización del adversario político, a quien consideran el enemigo a destruir, mandarlo a la cárcel, hasta matarlo con histeria exterminadora, de la mano de un poder judicial que perdió su independencia y decencia a favor del poder político, hasta hoy impune.

Art. Opinión Susana Seleme Antelo

sábado, 17 de julio de 2021

¡Dejen de mentir! Art Opinión Susana Seleme Antelo

“La mentira política tiene el efecto de desestabilizar las instituciones al destruir la capacidad de los ciudadanos de confiar en los políticos y hacerlos responsables. Hannah Arendt




Aplicada esa sentencia a la Bolivia de Morales/Arce, y a otros países,  Hannah Arendt tenía y tiene razón, como siempre. Y es que la ausencia de la verdad en política, es decir la mentira, corrompe la práctica política desde adentro y termina convirtiendo al Estado en una maquinaria que destruye la democracia, sus instituciones, la libertad jurídica y al Derecho como estructura básica de armonización del mundo. Así opinan los expertos antiguos y modernos.

La propaganda política, que encuentra en Lenin el primigenio “padrino de la posverdad” según Víctor Sebestyen, siempre sacrificará la realidad de los hechos y los datos por el beneficio político propio de los autócratas, como el expresidente Evo Morales, sin importar las consecuencias. Esa es la realidad que vive la sociedad boliviana, rehén de la mentira y de la propaganda implacables que el gobierno de Luis Arce, aupado por el expresidente, pretende imponer sobre lo que sucedió en octubre/noviembre de 2019.  Aquí no hubo el golpe de Estado que ahora inventan. ¡Sí hubo fraude en las elecciones del 18 de octubre del mismo año!

El 10 de noviembre de ese año, Morales supo que el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, daría a conocer los resultados de la auditoría, solicitada por su propio gobierno. Morales le pidió que no lo hiciera, porque él sabía la chapucería que habían cometido sus adeptos, bajo sus órdenes y la de sus mentores.  Hoy pocos recuerdan que existe el informe final de la OEA donde se constata que hubo “Manipulación dolosa» y «parcialidad de la autoridad electoral» que alteraron «la voluntad expresada en las urnas”. Puntualiza  que “Las manipulaciones al sistema informático son de tal magnitud que deben ser profundamente investigadas por parte del Estado boliviano para llegar al fondo y deslindar las responsabilidades de este caso grave…La existencia de actas físicas con alteraciones y firmas falsificadas también impacta la integridad del cómputo oficial… Teniendo en cuenta las proyecciones estadísticas, resulta posible que el candidato Morales haya quedado en primer lugar y el candidato Mesa en segundo. Sin embargo, resulta improbable estadísticamente que Morales haya obtenido el 10% de diferencia para evitar una segunda vuelta.”  Nunca se investigó nada y los responsables del fraude andan impunes, como Morales, hoy reinando y mandando desde su suntuario cocalero, en Chapare.

Después de conocido aquel informe, Morales y su jacobino Vice presentaron su renuncia y luego lo hicieron quienes estaban en la línea de sucesión constitucional, para crear caos social y político por un eventual vacío de poder. Creyó Morales que esas renuncias dejaba al país sin orden ni concierto y que, como en la Venezuela de Hugo Chávez (+) en 2002, se le rogaría que volviera. Pero Bolivia no era Venezuela. Aquí hubo sucesión constitucional.

Ya lo dijimos: la mentira tiene patas cortas y cada vez salen más a la luz los entresijos de la monumental mentira que siguen montando Morales y su partido, el MAS. También algunos vecinos externos, que hacen papelones políticos y diplomáticos, con flagrante deshonestidad. Hoy sabemos que Argentina no envió material bélico a Bolivia, sino un grupo de 12 agentes del grupo “Alacrán”, expertos en operaciones especiales para proteger la Embajada y la residencia del embajador de su país en La Paz, cuando Morales quería incendiarla.  En esas instalaciones se refugiaron miembros del gobierno de Evo Morales, ya renunciado, entre ellos, varios exministros.

La sociedad boliviana sospechó el fraude desde el primer momento, no en vano fueron los 21 días de paro. Sabemos que la crisis política y democrática actual tiene su origen en el desconocimiento del Referéndum de 21 de febrero de 2016, cuando Bolivia dijo NO a una cuarta elección de Morales.  Lo repetiremos sin cansarnos nunca ante los impulsos de Morales y los suyos, no solo de quedarse en el poder para toda la vida, sino de someter a la sociedad a convivir con la mentira, como parte de la estrategia de la propaganda del régimen, con la arrogancia del poder total. Pretenden obligarnos entre el engaño y el propio autoengaño, sin el menor escrúpulo, aparentando ser víctimas, siendo los verdugos de la democracia, mientras mandan a prisión preventiva a la expresidenta Jeanine Añez, y a más de 20 exfuncionarios de su gobierno violando el debido proceso, sin pruebas, solo por sed de venganza, sin atisbos de humanidad.

A Morales y los suyos los mueve el poder de dominación sobre el territorio, la población y, desde luego, sobre el prójimo que le impide lograr su objetivo. La sociedad se lo impidió en 2019 desde la calle y en la calle en paro movilizado 21 días. Entre otros factores, lo hizo huir esa calle llena de ciudadanía consciente y democrática al grito de “nadie se cansa, nadie se rinde, Evo de nuevo, huevo carajo”.  A la calle es adonde tenemos que volver.

Hannah Arendt sabía que la verdad y la política pocas veces han sido buenas compañeras, pero también sabía que la solo verdad de los hechos podía salvar la política. Salvemos la política en Bolivia con la verdad. ¡Basta de mentiras!

Art. Opinión Susana Seleme Antelo