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sábado, 17 de julio de 2021

¡Dejen de mentir! Art Opinión Susana Seleme Antelo

“La mentira política tiene el efecto de desestabilizar las instituciones al destruir la capacidad de los ciudadanos de confiar en los políticos y hacerlos responsables.” Hannah Arendt




Aplicada esa sentencia a la Bolivia de Morales/Arce, y a otros países,  Hannah Arendt tenía y tiene razón, como siempre. Y es que la ausencia de la verdad en política, es decir la mentira, corrompe la práctica política desde adentro y termina convirtiendo al Estado en una maquinaria que destruye la democracia, sus instituciones, la libertad jurídica y al Derecho como estructura básica de armonización del mundo. Así opinan los expertos antiguos y modernos.

La propaganda política, que encuentra en Lenin el primigenio “padrino de la posverdad” según Víctor Sebestyen, siempre sacrificará la realidad de los hechos y los datos por el beneficio político propio de los autócratas, como el expresidente Evo Morales, sin importar las consecuencias. Esa es la realidad que vive la sociedad boliviana, rehén de la mentira y de la propaganda implacables que el gobierno de Luis Arce, aupado por el expresidente, pretende imponer sobre lo que sucedió en octubre/noviembre de 2019.  Aquí no hubo el golpe de Estado que ahora inventan. ¡Sí hubo fraude en las elecciones del 18 de octubre del mismo año!

El 10 de noviembre de ese año, Morales supo que el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, daría a conocer los resultados de la auditoría, solicitada por su propio gobierno. Morales le pidió que no lo hiciera, porque él sabía la chapucería que habían cometido sus adeptos, bajo sus órdenes y la de sus mentores.  Hoy pocos recuerdan que existe el informe final de la OEA donde se constata que hubo “Manipulación dolosa» y «parcialidad de la autoridad electoral» que alteraron «la voluntad expresada en las urnas”. Puntualiza  que “Las manipulaciones al sistema informático son de tal magnitud que deben ser profundamente investigadas por parte del Estado boliviano para llegar al fondo y deslindar las responsabilidades de este caso grave…La existencia de actas físicas con alteraciones y firmas falsificadas también impacta la integridad del cómputo oficial… Teniendo en cuenta las proyecciones estadísticas, resulta posible que el candidato Morales haya quedado en primer lugar y el candidato Mesa en segundo. Sin embargo, resulta improbable estadísticamente que Morales haya obtenido el 10% de diferencia para evitar una segunda vuelta.”  Nunca se investigó nada y los responsables del fraude andan impunes, como Morales, hoy reinando y mandando desde su suntuario cocalero, en Chapare.

Después de conocido aquel informe, Morales y su jacobino Vice presentaron su renuncia y luego lo hicieron quienes estaban en la línea de sucesión constitucional, para crear caos social y político por un eventual vacío de poder. Creyó Morales que esas renuncias dejaba al país sin orden ni concierto y que, como en la Venezuela de Hugo Chávez (+) en 2002, se le rogaría que volviera. Pero Bolivia no era Venezuela. Aquí hubo sucesión constitucional.

Ya lo dijimos: la mentira tiene patas cortas y cada vez salen más a la luz los entresijos de la monumental mentira que siguen montando Morales y su partido, el MAS. También algunos vecinos externos, que hacen papelones políticos y diplomáticos, con flagrante deshonestidad. Hoy sabemos que Argentina no envió material bélico a Bolivia, sino un grupo de 12 agentes del grupo “Alacrán”, expertos en operaciones especiales para proteger la Embajada y la residencia del embajador de su país en La Paz, cuando Morales quería incendiarla.  En esas instalaciones se refugiaron miembros del gobierno de Evo Morales, ya renunciado, entre ellos, varios exministros.

La sociedad boliviana sospechó el fraude desde el primer momento, no en vano fueron los 21 días de paro. Sabemos que la crisis política y democrática actual tiene su origen en el desconocimiento del Referéndum de 21 de febrero de 2016, cuando Bolivia dijo NO a una cuarta elección de Morales.  Lo repetiremos sin cansarnos nunca ante los impulsos de Morales y los suyos, no solo de quedarse en el poder para toda la vida, sino de someter a la sociedad a convivir con la mentira, como parte de la estrategia de la propaganda del régimen, con la arrogancia del poder total. Pretenden obligarnos entre el engaño y el propio autoengaño, sin el menor escrúpulo, aparentando ser víctimas, siendo los verdugos de la democracia, mientras mandan a prisión preventiva a la expresidenta Jeanine Añez, y a más de 20 exfuncionarios de su gobierno violando el debido proceso, sin pruebas, solo por sed de venganza, sin atisbos de humanidad.

A Morales y los suyos los mueve el poder de dominación sobre el territorio, la población y, desde luego, sobre el prójimo que le impide lograr su objetivo. La sociedad se lo impidió en 2019 desde la calle y en la calle en paro movilizado 21 días. Entre otros factores, lo hizo huir esa calle llena de ciudadanía consciente y democrática al grito de “nadie se cansa, nadie se rinde, Evo de nuevo, huevo carajo”.  A la calle es adonde tenemos que volver.

Hannah Arendt sabía que la verdad y la política pocas veces han sido buenas compañeras, pero también sabía que la solo verdad de los hechos podía salvar la política. Salvemos la política en Bolivia con la verdad. ¡Basta de mentiras!

Art. Opinión Susana Seleme Antelo

 

domingo, 16 de mayo de 2021

¿Justifica el fin los medios?. Artículo Opinión

 


El Día. Santa Cruz de la Sierra 15.V.2021

 

 

La frase ‘el fin justifica los medios’ apunta a que, aunque sea por medios poco éticos, en política cualquiera vale la pena para lograr el fin. Lo importante es el resultado. Pragmatismo político rudo.




¿A ese pragmatismo responde la visita que un grupo de empresarios cruceños agroindustriales y ganaderos exportadores de carne hicieron al expresidente Evo Morales? Nada tendría de raro, si están buscando cómo aliviar su crisis en medio de la tercera ola de la pandemia. De suyo, aliviar toda la cadena productiva alimentaria, incluido el empleo, pues el gobierno actual ha dictado dos leyes que les afectan: suprimió el uso experimental de biotecnología en los cultivos de soya y la exportación de carne vacuna a China.

Sin embargo, esa visita provoca algunas consideraciones. Primero, la reunión se llevó a cabo en la sede de las 6 Federaciones del Trópico de Cochabamba, en Chapare, ahí mismo, donde se cultiva la hoja de coca, materia prima de la mercancía cocaína y nace la cadena capitalista coca-cocaína, vinculada a las mafias. La hoja de Chapare no es apta para masticar por dura, enervada y amarga. La de Yungas, sí, con sus 14.330Ha. Las 7.700 de Chapare, no, pero están legalizadas por la Ley general de la coca, de 2017, en el tercer mandato de Morales. Hasta entonces eran ‘excedentarias’, eufemismo para no llamarlas ilegales, que eso eran.

Al parecer, a los visitantes no les llamó la atención que Morales, siendo presidente vitalicio de los cocaleros de Chapare, los convocara a ese lugar, su santuario desde hace casi 30 años, una especie de Estado sobre el otro Estado, cuyo gobierno actual dirige Luis Arce Catacora.

Con Arce presidente, surge otra consideración. ¿Por qué los empresarios acudieron a Morales y no al presidente Arce? Podría explicarse porque fue Morales quien autorizó el uso de transgénicos en abril 2011, y la exportación de carne a China en junio 2019. Desde luego, antes de su renuncia y huida, entre el 10 y 11 de noviembre de ese mismo año. ¿Pensarían que está más interiorizado en esos temas? Le han pedido que “interceda” ante Arce para que autorice nuevamente la libre exportación de carne de res a China, sin estar condicionada al abastecimiento del mercado interno.  Señalan que la nueva decisión gubernamental echa por tierra la inversión y el trabajo de 14 años, que provocará pérdidas y despido de trabajadores.

Hace rato se escucha decir que quien manda en Bolivia es Morales. El mismo se encarga de que así se perciba, desde la sombra o a plena luz del día. Hasta podría pensarse que Arce es un ‘presidente aparente’. Es decir, pareciera, pero no es.  Y no sería porque sabe que ese papel, el ‘aparente’, es el que le toca desempeñar, según la voluntad del cocalero, quien quiere volver a ser presidente a toda costa.

¿Obtendrán los empresarios cruceños algún resultado de su visita al cocalero en su Santuario? ¿Habrá valido que el fin justifique los medios? Hasta el momento no hay señales ni del ‘aparente’ ni desde las sombras o la luz. Sí se sabe que los cocaleros apoyaron al partido de Morales y Arce, MAS, con tiempo y dinero en la segunda vuelta para las elecciones de gobernadores y alcaldes (11 de abril pasado) según el dirigente Vicente Choque, ejecutivo de la Federación Única de Centrales Unidas del Trópico. Perdieron las 4 plazas en disputa(eju.tv). De ahí las pugnas internas en el partido.

Empero, pensar que en Bolivia existe un poder dual entre Morales y Arce, no parece ser real. Tampoco conceptualmente. La idea de poder dual se aplica si coexisten al mismo tiempo un poder oficial y un contrapoder, si nos atenemos a la primera etapa leninista: el poder de los soviets contra el gobierno provisional, tras la caída del último zar. Igual que el uso dado por René Zavaleta Mercado al tiempo de la Asamblea Popular, ella sí, contrapoder al gobierno del General Juan José Torres, en 1971. 

El poder que ejerce Morales no es contrapoder al gobierno de Arce. No hay dualidad entre el Poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial, militar, policial y de los movimientos sociales que controlan Morales y su partido frente al poder, aparente o no, de Arce. Todos han unificado sus voces y acciones para afirmar, mintiendo sin rubor, que en 2019 hubo golpe de Estado. Olvidan de que hay constancia del fraude y filmación de la renuncia de Morales desde el Chapare cocalero, junto a su ‘vice’. Hay constancias de las renuncias en cadena en la lista de sucesión constitucional y otras evidencias como el pedido de “guerra civil”, incendio de buses y hogares, y paramilitares metiendo bala. Todos absueltos por “la justicia servil”, así catalogada por el Arzobispo de Santa Cruz, Monseñor Gualberti.

Y echan fango a la Unión Europea, a la Iglesia Católica, a la OEA, encarcelan a la expresidenta Jeanine Añez y a muchas personas más. Despilfarran horas/trabajo para “armar casos”, y se han convertido en ‘negacionistas’ de la verdad histórica: aquí hubo fraude no golpe.  Los hombres del Morales y el MAS están encadenados a la sed de venganza y a la judicialización de la política. Pretenden borrar las evidencias a través del medio más abyecto: la mentira política.