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lunes, 5 de julio de 2021

Nuestro Juego de Tronos. Art. Opinión.: Susana Seleme Antelo (Bolivia)

 La serie “Juego de tronos” es una descarnada y deshumanizada lucha por el poder. Nuestro juego a la boliviana, no está a la altura de la famosa serie porque aquel era ficción. En el nuestro, apenas empezado el siglo XXI con nuevas figuras políticas, todo es real. 



Y abunda la violencia, que no es solo cortar cuerpos y cabezas, que la hemos tenido. Hay violencia verbal que envenena el ambiente, denigra, hostiga y miente; amenaza con castigos, acomete crímenes contra la democracia porque hace fraudes electorales, desmantela la institucionalidad democrática, politiza la justicia, judicializa la política, agrede la libertad de prensa, comete burradas económicas y menoscaba Derechos Humanos.

Nuestro “juego de tronos” es para que quienes detentan el poder definan qué hacer con las vidas ajenas. Es decir, ejercer poder sobre vidas y haciendas para imponerle a la sociedad un partido único, el partido de gobierno -el Movimiento al Socialismo, MAS- como obstinadamente quiere su ‘jefazo’ ex presidente Evo Morales. Convertido en ‘señor de la guerra’, manda, ordena y decide sobre el destino de Bolivia. Por ejemplo, quiénes van presos preventivamente, a quiénes se imputa, se les sigue juicio y luego se condena. Tiene a su disposición un ejército de matones jurídicos que “arman casos” para que él ejerza la dominación total, para “toda la vida”. Se creen inmortales.

No obstante, la mentira tiene patas cortas, aunque los hombre y mujeres del MAS se desgañiten mintiendo, con cara de “yo no fui”, para imponer la tesis de que no hubo fraude en las elecciones de octubre de 2019, sino un golpe de Estado. Empero, sabemos que sí hubo fraude, corroborado por el lapidario Informe de la OEA y por la Unión Europea. De pronto olvidan que Morales renunció porque vio disminuido su poder militar, policial, político y social tras 21 días de paro pacífico contra el fraude, en todo el país. No recuerdan que él y su Vice huyeron en un avión expreso enviado por su afín ideológico mexicano. Olvidaron que también renunciaron en cadena todos los mandos sucesorios porque querían incendiar Bolivia, sin dragones como los de la serie, sino con masas movilizadas al grito de “ahora sí guerra civil”, con odio, dinamita, fuego y bala

De todos los testimonios conocidos desde entonces a hoy, julio 2021, incluido el Informe/Memoria de la Iglesia Católica de Bolivia, la verdad ya habría absuelto a la expresidenta Jeanine Añez Chávez (54) de los cargos que se le imputaron: terrorismo, sedición y conspiración para detenerla en su Beni natal, trasladarla a prisión en la sede del centralismo y mantenerla incomunicada desde la madrugada del 13 de marzo de 2021. Fue un acto a contrapelo del Derecho, pues como expresidenta Constitucional Interina, le corresponde Juicio de Responsabilidades. En su condición de ciudadana y exsenadora, sus derechos constitucionales también han sido conculcados. Lo mismo que a dos de sus exministros y más de 20 funcionarios de su gobierno por supuestos delitos de “incumplimiento de deberes, conducta antieconómica, contratos lesivos al Estado y resoluciones contrarias a la Constitución”.

¡Hipócritas! ¿Y qué de las corrupciones cometidas y probadas durante los 14 años de Morales? ¿Y qué de las violaciones contra la Constitución Política del Estado perpetradas por Morales, sus amnésicos ministros y funcionarios viejos y nuevos, como frente al Art. 168 que prohíbe la reelección continua por más de 2 períodos? Los magistrados que aprobaron su “reelección indefinida” en 2017 y mandaron al infierno el voto soberano que en 2016 dijo NO, en un Referéndum, hoy están absueltos: inmunes, impunes y libres como Morales. 

La lucha por el poder en la serie era para ocupar el Trono de Hierro de los Siete Reinos. Aquí, sin ficción, era y es para sentar reales en los símbolos del poder político, el Palacio Quemado o la casa del Pueblo: son contiguos. Al frente, al este o al poniente, desde donde se los mire, está otro símbolo de poder, el Legislativo, ostensiblemente disminuido porque anduvo 14 años subordinado al poder político. Hoy con Luis Arce en el Ejecutivo, ambos siguen las imposiciones de Morales. Si el Legislativo fuese independiente, como manda la norma de garantía democrática, equivaldría a la separación de poderes, con lo cual, el otro Poder, el Judicial, sería también independiente para evitar los abusos de poder.  

El “Juego de tronos” boliviano juega con todos los poderes y hace uso de violencia jurídica a modo de guillotinas judiciales, de la mano del cinismo y una retahíla que impiden que la ética vaya de la mano de la ley. ¡Cuán lejos estamos de la doctrina del Derecho como civilización jurídica que pretende la armonización de la sociedad, diría Umberto Cerroni! La libertad de los modernos, insistiría, como estructura básica de la libertad jurídica, se fue a pique, entre otras razones, por la antipolítica concebida como la dicotomía ‘amigo-enemigo’, contra la razón política de los acuerdos y los pactos por la democracia como convivencia entre diferentes. Amén de los populismos de izquierda, Ernesto Laclau mediante, para granjearse adhesiones acríticas y el voto de sectores sociales, aun a costa de tomar medidas contra el Estado de Derecho. 

En nuestro juego de tronos, la sociedad civil y la sociedad política de oposición están en total indefensión. Sobran represión, violencia e impostura. Faltan vacunas para frenar la pandemia, la sanitaria, porque la pandemia del juego por el poder rudo y duro solo se inmunizará con más y mejor democracia. 

domingo, 16 de mayo de 2021

¿Justifica el fin los medios?. Artículo Opinión

 


El Día. Santa Cruz de la Sierra 15.V.2021

 

 

La frase el fin justifica los medios’ apunta a que, aunque sea por medios poco éticos, en política cualquiera vale la pena para lograr el fin. Lo importante es el resultado. Pragmatismo político rudo.




¿A ese pragmatismo responde la visita que un grupo de empresarios cruceños agroindustriales y ganaderos exportadores de carne hicieron al expresidente Evo Morales? Nada tendría de raro, si están buscando cómo aliviar su crisis en medio de la tercera ola de la pandemia. De suyo, aliviar toda la cadena productiva alimentaria, incluido el empleo, pues el gobierno actual ha dictado dos leyes que les afectan: suprimió el uso experimental de biotecnología en los cultivos de soya y la exportación de carne vacuna a China.

Sin embargo, esa visita provoca algunas consideraciones. Primero, la reunión se llevó a cabo en la sede de las 6 Federaciones del Trópico de Cochabamba, en Chapare, ahí mismo, donde se cultiva la hoja de coca, materia prima de la mercancía cocaína y nace la cadena capitalista coca-cocaína, vinculada a las mafias. La hoja de Chapare no es apta para masticar por dura, enervada y amarga. La de Yungas, sí, con sus 14.330Ha. Las 7.700 de Chapare, no, pero están legalizadas por la Ley general de la coca, de 2017, en el tercer mandato de Morales. Hasta entonces eran ‘excedentarias’, eufemismo para no llamarlas ilegales, que eso eran.

Al parecer, a los visitantes no les llamó la atención que Morales, siendo presidente vitalicio de los cocaleros de Chapare, los convocara a ese lugar, su santuario desde hace casi 30 años, una especie de Estado sobre el otro Estado, cuyo gobierno actual dirige Luis Arce Catacora.

Con Arce presidente, surge otra consideración. ¿Por qué los empresarios acudieron a Morales y no al presidente Arce? Podría explicarse porque fue Morales quien autorizó el uso de transgénicos en abril 2011, y la exportación de carne a China en junio 2019. Desde luego, antes de su renuncia y huida, entre el 10 y 11 de noviembre de ese mismo año. ¿Pensarían que está más interiorizado en esos temas? Le han pedido que “interceda” ante Arce para que autorice nuevamente la libre exportación de carne de res a China, sin estar condicionada al abastecimiento del mercado interno.  Señalan que la nueva decisión gubernamental echa por tierra la inversión y el trabajo de 14 años, que provocará pérdidas y despido de trabajadores.

Hace rato se escucha decir que quien manda en Bolivia es Morales. El mismo se encarga de que así se perciba, desde la sombra o a plena luz del día. Hasta podría pensarse que Arce es un ‘presidente aparente’. Es decir, pareciera, pero no es.  Y no sería porque sabe que ese papel, el ‘aparente’, es el que le toca desempeñar, según la voluntad del cocalero, quien quiere volver a ser presidente a toda costa.

¿Obtendrán los empresarios cruceños algún resultado de su visita al cocalero en su Santuario? ¿Habrá valido que el fin justifique los medios? Hasta el momento no hay señales ni del ‘aparente’ ni desde las sombras o la luz. Sí se sabe que los cocaleros apoyaron al partido de Morales y Arce, MAS, con tiempo y dinero en la segunda vuelta para las elecciones de gobernadores y alcaldes (11 de abril pasado) según el dirigente Vicente Choque, ejecutivo de la Federación Única de Centrales Unidas del Trópico. Perdieron las 4 plazas en disputa(eju.tv). De ahí las pugnas internas en el partido.

Empero, pensar que en Bolivia existe un poder dual entre Morales y Arce, no parece ser real. Tampoco conceptualmente. La idea de poder dual se aplica si coexisten al mismo tiempo un poder oficial y un contrapoder, si nos atenemos a la primera etapa leninista: el poder de los soviets contra el gobierno provisional, tras la caída del último zar. Igual que el uso dado por René Zavaleta Mercado al tiempo de la Asamblea Popular, ella sí, contrapoder al gobierno del General Juan José Torres, en 1971. 

El poder que ejerce Morales no es contrapoder al gobierno de Arce. No hay dualidad entre el Poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial, militar, policial y de los movimientos sociales que controlan Morales y su partido frente al poder, aparente o no, de Arce. Todos han unificado sus voces y acciones para afirmar, mintiendo sin rubor, que en 2019 hubo golpe de Estado. Olvidan de que hay constancia del fraude y filmación de la renuncia de Morales desde el Chapare cocalero, junto a su ‘vice’. Hay constancias de las renuncias en cadena en la lista de sucesión constitucional y otras evidencias como el pedido de “guerra civil”, incendio de buses y hogares, y paramilitares metiendo bala. Todos absueltos por “la justicia servil”, así catalogada por el Arzobispo de Santa Cruz, Monseñor Gualberti.

Y echan fango a la Unión Europea, a la Iglesia Católica, a la OEA, encarcelan a la expresidenta Jeanine Añez y a muchas personas más. Despilfarran horas/trabajo para “armar casos”, y se han convertido en ‘negacionistas’ de la verdad histórica: aquí hubo fraude no golpe.  Los hombres del Morales y el MAS están encadenados a la sed de venganza y a la judicialización de la política. Pretenden borrar las evidencias a través del medio más abyecto: la mentira política.