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miércoles, 23 de octubre de 2019

¿Qué está pasando en Chile?



Baltasar Garzón@fibgar_

Carta abierta al presidente de Chile, Sebastián Piñera

Señor Presidente:

Soy Baltasar Garzón, el juez español que ordenó la detención de Augusto Pinochet en Londres el 16 de octubre de 1998. No le conozco, ni he mostrado interés en hacerlo. Sí lo he hecho con todos los demás presidentes democráticos de su país, al que tanto quiero. Quizás por el cariño hacia el pueblo chileno y por la defensa que siempre he hecho de las víctimas, mi defensa de los pueblos originarios y de los más vulnerables, he decidido dirigirle esta misiva con profundo dolor e indignación por lo que está ocurriendo en Chile.


Señor Presidente, tal parece que chilenas y chilenos han dicho basta. Y lo están diciendo fuerte y claro. Se trata de un estallido social espontáneo que no está dirigido por partido político alguno. Una simple protesta estudiantil por el alza en el billete de metro, severamente reprimida por la policía, Carabineros de Chile, fue la mecha que encendió la rabia y la ira acumulada durante casi treinta años. Ellos han sido los ejecutores de una medida política ordenada por su gobierno.
Señor Presidente, convendrá conmigo que, debajo del pretendido milagro económico que muchos atribuyen a Pinochet, un modelo de desarrollo mantenido por la transición chilena y la posterior democracia, se esconde el triste récord de ser uno de los diez países más desiguales del mundo, al mismo nivel de Ruanda, según el índice Gini aplicado por el Banco Mundial. Es cierto que en el país existe desarrollo y mucha riqueza, pero sólo para una reducida élite política y empresarial. Así mismo, Chile posee también unas cifras macroeconómicas inmejorables, con un sostenido crecimiento durante décadas, pero con un paulatino y constante empobrecimiento y endeudamiento de la inmensa mayoría de la ciudadanía, que este año alcanzó su máximo histórico, según la prensa y el propio Banco Central. Su país, señor Presidente, también ingresó hace años en el selecto club de las naciones ricas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), como flamante país desarrollado, con altos niveles de productividad y competitividad, pero, nuevamente, a costa de bajos salarios de los trabajadores y de una casi total desprotección social.

Como la máxima autoridad política, usted debe saber que la Constitución que rige actualmente en Chile fue adoptada en plena dictadura militar, mediante la celebración de un referéndum que tuvo lugar mientras los testaferros de Pinochet torturaban, asesinaban y desaparecían a los opositores políticos. Esa Constitución experimentó varias modificaciones para hacer posible la transición y luego la entrada en democracia, y ha sido reformada después en innumerables ocasiones, pero su espíritu y su orientación sigue siendo la misma. No hay un Estado “social” y democrático de Derecho, sino un Estado “liberal” o “neoliberal” o “subsidiario” de Derecho. Ello implica que, salvo excepciones, los servicios públicos del Estado son de mala calidad, pensados para personas de muy escasos recursos o indigentes, por lo que quien quiera acceder a ellos en condiciones adecuadas, debe contratarlos en el mercado. Así ocurre con la educación, con la sanidad, con las pensiones, con el transporte y con un largo etcétera. Realmente, pese a los esfuerzos de algunos gobiernos progresistas, no existe Estado de Bienestar. En la lógica neoliberal el Estado debe ser pequeño, lo más pequeño posible, por lo que si alguien quiere acceder a servicios de calidad, debe pagarlos con sus propios recursos, convirtiendo así a ciudadanas y ciudadanos en meros consumidores de servicios privados.
Es por ello, señor Presidente, que en los últimos años se han dejado ver las protestas de estudiantes secundarios y universitarios, de pensionistas, de trabajadores que reclaman un sueldo digno, sin que sus demandas hayan sido debidamente atendidas. Se ha hecho patente el descontento, la falta de expectativas, la indiferencia de las autoridades y sus promesas incumplidas, sumado a millonarios escándalos de corrupción de grandes empresas, de políticos, incluso del Ejército, del propio cuerpo de Carabineros de Chile y, cómo no, de usted mismo. Usted está acusado de enriquecerse presuntamente en forma ilícita en la dictadura y de evadir impuestos de bienes inmuebles durante treinta años. Todo ello hizo que una leve alza en el precio del metro fuera la gota que rebosó el vaso, unida a una descontrolada y brutal represión policial sobre estudiantes secundarios.
 
La violencia engendra violencia

Quizás no le guste oír esto, pero usted, como presidente, frente a una protesta social sin precedentes en democracia, y con los neoliberales herederos de Pinochet que gobiernan actualmente el país, no han encontrado mejor salida que implementar una estrategia que conocen muy bien: acudir al Ejército para que los militares nuevamente salgan a la calle a reprimir a la gente.

De más está decir que la violencia engendra más violencia, que no se puede combatir el fuego con gasolina, que con los militares en la calle tarde o temprano habrá heridos graves y más muertos. El ejército no está preparado para controlar el orden público, sino para hacer la guerra, para doblegar al enemigo o destruirlo. Siempre que los militares salen a la calle, incluso si es para “combatir” o “luchar” en una supuesta guerra a la delincuencia, las cosas no han hecho más que empeorar. La delincuencia, los saqueos y desmanes no cesan, sino que a ellos se suma la violencia estatal, que se ejerce de manera indiscriminada y que luego se oculta de la peor manera para garantizar su impunidad. Pero, señor Presidente, usted y el gobierno que dirige se equivocan de objetivo: El pueblo no es el enemigo sino la víctima, y al pueblo hay que protegerlo y no castigarlo con medidas de excepción.

“¡Hemos perdido el miedo!”, dicen chilenas y chilenos en redes sociales, “¡Chile despertó!”, es uno de los lemas de este movimiento social espontáneo que ya comienza a organizarse. “¡Esto no ha hecho más que empezar!”, aseguran otros. “¡Tenemos que seguir!”, afirma un campesino al ver cómo ante las protestas, aquel río seco ayer fluye hoy a caudales después de que una importante empresa liberase el agua injustamente arrebatada a quienes subsisten de la agricultura.

Por nuestra parte, seguimos y seguiremos muy atentos a lo que ocurre en Chile. Sepan que las violaciones de los derechos humanos que se están cometiendo y los crímenes perpetrados en contra de la población civil, esta vez no quedarán en la impunidad porque, además de la Fiscalía de Chile y del Instituto Nacional de Derechos Humanos, existe la Jurisdicción Universal, existe la Corte Penal Internacional, el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y una comunidad internacional atenta y vigilante, que no permitirá que en Chile se vuelvan a repetir los horrores del pasado.

No le quepa duda, señor Presidente, que no somos de la opinión del secretario general de la OEA, que echa la culpa de todo lo que ocurre en Latinoamérica a Cuba, Venezuela, Rafael Correa, Lula da Silva, Cristina Fernández de Kirchner o Alberto Fernández y de quienes discrepan de la ola neoliberal que nuevamente con el patrocinio del norte, como aconteciera en los años 70, asola el continente. Esta vez no nos vamos a dejar engañar ni humillar por aquellos que de nuevo quieren avasallar y acabar con la resistencia y expresión democráticas del pueblo.

Baltasar Garzón es jurista y miembro del Consejo latinoamericano de Justicia y Democracia.

viernes, 18 de octubre de 2019

Sindicatos colombianos marchan contra reformas de Iván Duque

La movilización inició entre las 09H00 y 10H00 (hora local) y se han registrado actos en ciudades como Cartagena, Cali, Bucaramanga y Medellín. | Foto: El Tiempo

Los gremios movilizados hicieron un llamado a participar el próximo 21 de noviembre en un paro nacional contra el "paquetazo de Duque".

La movilización convocada por la Central de Unitaria de Trabajadores (CUT) contra la reforma laboral y pensional del Gobierno colombiano de Iván Duque arribó este jueves a la Plazoleta San Francisco, en Bogotá (capital).


El representante nacional de la CUT, Pedro Arango, expresó que la situación que atraviesa el país es bastante compleja tras la decisión de afiliar a Colombia a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). “Es importante que toda la población entienda que las políticas del Gobierno estimulan la violencia", dijo 

Además, exigió el cese de los asesinatos sistemáticos y de la persecución a los líderes sociales y los firmantes del Acuerdo de Paz alcanzado en La Habana (Cuba) en 2016.

Arango rechazó las políticas neoliberales que promueve el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Colombia y convocó a todos a participar en el paro nacional del próximo 21 de noviembre contra el “Paquetazo de Duque”, denunciar la ola de asesinatos y la criminalización de los activistas.

En la movilización, que inició entre las 09H00 y 10H00 (hora local), también participan la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode), la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), así como grupos estudiantiles y sindicatos de diferentes gremios, en ciudades como Cartagena, Cali, Bucaramanga y Medellín.

Durante la marcha, los docentes protestaron por el incumplimiento de los acuerdos por el Gobierno, mientras que la Fecode afirma que continúa el mal servicio de salud para los maestros y no se muestran avances significativos en la reforma constitucional al Régimen General de Participaciones.

Asimismo, afirman que Duque busca transferir el dinero administrado por el Estado al sector financiero privado para negocios de especulación, lo que perjudica directamente el Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio.

Ecuador: ¿volvieron las aguas a su nivel?

Las protestas suponen un gran reto para la sociedad ecuatoriana para que un sector tan importante como la población indígena lo sea también del sistema institucional

Con casi dos semanas de tensión y confrontación violenta, finalmente, se impuso el camino del diálogo y se recobró la paz en Ecuador. Ocho muertes, más de 1.300 heridos e inmensos daños materiales, fue una quincena de pesadilla para muchos de la que se desprenden al menos tres conclusiones.
Primero, una delicada situación fiscal, heredada por el Gobierno de Lenín Moreno, resuelta de manera un tanto simplista: cortando de la noche a la mañana —sin anestesia— subsidios de más de 1.400 millones de dólares anuales; subsidios fiscalmente insostenibles que ahora tendrán que ser redefinidos con gradualismo y selectividad.

El estallido luego del Decreto 883 del pasado 3 de octubre puso de manifiesto la urgencia de que países que, como Ecuador, focalizan sus exportaciones en un producto (petróleo, en este caso), construyan un fondo de previsión y ahorro en los tiempos de vacas gordas para cuando estas estén flacas. Precios de petróleo que en los años de Rafael Correa sustentaron, cierto, una obra pública importante, pero también gastos corrientes y un inmenso paquete de subsidios insostenibles.

Segundo, la extensión y, particularmente, la violencia producida durante esas dos semanas; proveniente de las dos partes. Explosiones sociales semejantes ya derrocaron en un pasado no lejano a tres presidentes (Abdalá Bucaram en 1997; Jamil Mahuad en el 2000, y Lucio Gutiérrez en el 2005). Acaso no se ha llegado hoy a ese nivel de protesta social (concentrada mucho en Quito) pero los niveles de violencia no tienen precedentes.

Desde el Gobierno se ha insistido en explicar la violencia de quienes protestaban por supuestos designios golpistas —no demostrados— de Rafael Correa y del venezolano Nicolás Maduro. Este es un tema sensible y complejo. Lanzacohetes artesanales utilizados en la violencia serían, para algunos, señal de esto. Dirigentes de la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador), como Lourdes Tibán, la organización indígena que impulsó las protestas, acusan a una facción indígena de haber articulado con Correa para tumbar a Maduro. Temas, pues, que seguirán dando que hablar.

Tercero, si bien no se puede descartar que elementos externos puedan haber tenido alguna injerencia en las protestas, no es sostenible reducir a ello el origen y conducción de las mismas. No se puede olvidar, dicho sea de paso, que el Gobierno de Correa rompió con los dirigentes indígenas en 2015.

El movimiento indígena, en esencia, expresó problemas existentes y que fueron manejados simplistamente con el Decreto 883, primero, y con la represión, después. Felizmente los buenos oficios de la ONU y de la conferencia episcopal funcionaron y permitieron que las aguas volvieran a su cauce. Más allá del problema de los precios —que gatilló el estallido social— esta crisis puso de manifiesto la voz silenciada de un sector de la población que reclama por algo más que por los precios. Por ello, más allá del diálogo puntual que permitió encontrar una salida a estas protestas, se plantea como un gran reto para la sociedad ecuatoriana la construcción de canales permanentes de participación y diálogo de la población indígena de manera que este sector tan importante de la población lo sea del sistema institucional.

Fuente: El Pais

https://elpais.com/elpais/2019/10/17/opinion/1571348027_114796.html?prod=REGCRART&o=cerrado&event=okregistro&event_log=oklogin

La Defensoría del Pueblo confirma que hubo detenciones arbitrarias y uso excesivo de la fuerza policial durante el paro

El Defensor del Pueblo, Freddy Carrión Intriago, presentó en la rueda de prensa las cifras oficiales de los muertos, heridos y detenidos durante las protestas del paro nacional de octubre 2019.

Carrión dijo que del 3 al 13 de octubre 1192 personas fueron aprehendidas. De ellas, el 76% no fueron procesadas y recuperaron su libertad de forma inmediata. “Esas aprehensiones fueron arbitrarias e ilegales a tal punto que  la fiscalía no formuló cargos y recuperaron su libertad” dijo. Un cuarto de los detenidos tiene entre 15 y 24 años. 


Según el séptimo informe de la Defensora del Pueblo sobre el paro nacional, hubo 1340 heridos. Esta cifra incluye a los atendidos por el Ministerio de Salud Pública, el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y la Cruz Roja. Sin embargo, todavía no se ha incluido los heridos reportados por las universidades que se convirtieron en centros de atención médica, como la Católica, la Salesiana y la Central. Tampoco se incluyó en el reporte de la Defensoría al personal policial ni militar herido. De los heridos, ocho tienen lesiones permanentes. 

La Defensoría del Pueblo confirmó que las protestas dejaron 8 muertos. Raúl Chilpe, Marco Oto, José Daniel Chaluisa Cuzco, Inocencio Tucumbi, José Rodrigo Chaluisa, Abelardo Vega Caisaguano, Silvia Mera Navarrete y Édison Mosquera Amagua. Carrión dijo que la Defensoría del Pueblo levanta la información pero no pueden establecer la causa de las muertes. 

Durante la rueda de prensa, el Defensor del Pueblo dijo que se creará la Comisión de Justicia y Reparación Integra para investigar lo que sucedió en el paro. El órgano empezará a investigar desde el 17 de octubre de 2019 las violaciones a los derechos humanos cometidas durante las protestas. 

Esta comisión estará conformada por un equipo multidisciplinario y tendrá noventa días para documentar todas las violaciones a los Derechos humanos de la fuerza pública y de los actos de violencia. También analizará los actos delictivos y vandálicos que se cometieron desde el 3 de octubre de 2019. 

El objetivo de la comisión es que se “derive las investigaciones a las instituciones judiciales para que empezar el proceso de juzgamiento y sanción” dijo el Defensor del Pueblo. Además, analizará a profundidad los casos de los heridos, aprehendidos y fallecidos, para establecer sus causas. 

La ministra de Gobierno, María Paula Romo, en una rueda de prensa el 15 de octubre, dijo que los fallecidos eran 6. El Defensor del Pueblo explicó que se reunieron con la Secretaría Nacional de Derechos Humanos ese mismo día para coordinar y contrastar los datos que presentan la Defensoría y el Ministerio de Gobierno. 

Sin embargo, ya que la Defensoría no puede establecer si la muerte fue accidental o directamente provocada por la fuerza policial, dijo que es necesario establecer la comisión especial para averiguar la verdad y establecer la responsabilidad para la reparaciones que correspondan. Carrión insistió en la veracidad de los datos presentados en su informe después de que la ministra Romo dijese que había una posible repetición de la identidad de uno de los nombres de los fallecidos José Daniel Chaluisa Cuzco y José Rodrigo Chaluisa, que comparten el primer nombre y apellido. 

Carrión dijo que no hay ninguna confusión: las circunstancias en que murieron ambos son muy distintas. El Defensor del Pueblo dijo que hay evidencia aportada por los medios de comunicación y otra que circuló en redes sociales que muestran el “uso excesivo de la fuerza” por parte de la Policía Nacional. “Elaboraremos un informe defensorial en busca de la verdad, la justicia y la reparación integral de las víctimas ante las vulneraciones de los derechos humanos en los últimos hechos vividos en el país”, dijo Carrión. 

lunes, 7 de octubre de 2019

Grupos de derechos humanos elevaron a 651 los muertos por la brutal represión del régimen de Daniel Ortega


La Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos informó la cifra total de víctimas desde el 19 de abril del 2018 y hasta el 30 de septiembre de 2019. Además, reveló que 4.922 personas resultaron heridas, 516 fueron secuestrados y 853 nicaragüenses están desaparecidos.
La Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) informó este viernes que desde el 19 de abril del 2018 y hasta el 30 de septiembre de 2019 han muerto 651 personas en el marco de las protestas contra el Gobierno del presidente Daniel Ortega.



El presidente de la ANPDH, Álvaro Leiva, quien se encuentra en Costa Rica como asilado político, indicó en conferencia de prensa que debido a la crisis sociopolítica han muerto 651 ciudadanos (613 hombres y 27 mujeres), 4.922 personas han resultado heridas, 516 han sido secuestrados y 853 nicaragüenses están desaparecidos.

“Estas cantidades de ejecuciones que hemos dado a conocer en este informe preliminar son preocupantes considerando que han pasado 530 días, eso es alarmante en cualquier país del mundo y es motivo de que hay que poner atención sobre la crisis profunda de violaciones a los derechos humanos que existe en Nicaragua”, afirmó Leiva a EFE.

De las muertes 522 fueron por arma de fuego, 49 por torturas, golpes, ahorcamientos o pedradas, 10 por armas blancas, 31 se encuentran bajo investigación y de 39 de ellas fueron catalogadas como otras circunstancias, según el informe.

La Asociación explicó que 293 homicidios sucedieron en el contexto de ejecuciones en ataques a protestas pacíficas, principalmente barricadas y marchas.
Además, un total de 263 fueron “asesinatos premeditados” dentro de las campañas “Vamos con todo”, “Cortina de Humo” y “Plomo”, mientras que 56 aparentan estar relacionados con paramilitares y militantes de la Juventud Sandinista armados por el gobierno. El resto fueron catalogados como otros.

"Queremos ejercitar el derecho internacional en materia penal, vamos a seguir trabajando y vamos a seguir ejerciendo, que el dictador y el régimen puedan ser acusados penalmente en una jurisdicción que nos permita juzgar estos crímenes crueles que han cometido en contra del pueblo de Nicaragua", destacó Leiva.

Los departamentos donde se han registrado la mayor cantidad de muertes son Managua (215), Jinotega (78), Atlántico norte (54), Masaya (44), Matagalpa (44), Carazo (35), León (32) y Río San Juan (58), entre otros, indica el informe.

La Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos también reveló que en una proyección aproximada estiman que han emigrado 55.946 nicaragüenses en busca de protección humanitaria.

Datos de la ANPDH, según información recabada de la Dirección de Migración y Extranjería costarricense un total de 33.696 nicaragüenses han solicitado refugio en el país al mes de mayo de 2019 y se han entregado 8.262 permisos laborales.

La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han responsabilizado al Gobierno de "más de 300 muertos", así como de ejecuciones extrajudiciales, torturas y otros abusos contra los manifestantes y opositores.

Leiva afirmó a Efe que han facilitado la información recabada a la CIDH para que realicen una evaluación técnica y puedan "armonizar" las estadísticas y tener una "uniformidad" en los datos.
Desde el pasado 18 de abril, Nicaragua vive una crisis sociopolítica. El presidente Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, reconocen 199 muertos y 340 reos, que llaman “terroristas”, “golpistas” y “delincuentes comunes”. Ortega, próximo a cumplir doce años en el poder de manera continua, no acepta responsabilidad en la crisis ni tampoco los señalamientos generalizados sobre graves abusos de las autoridades contra los manifestantes antigubernamentales, y denuncia ser víctima de intento de “golpe de Estado” que, asegura, ya ha sido aplacado.
Fuente: Infobae

viernes, 4 de octubre de 2019

Corte Interamericana de DD.HH. fija como prioridad el Acuerdo de Escazú en informe sobre persecución de defensores ambientales



En la misma semana en que el Presidente Sebastián Piñera estuvo en Nueva York, en Washington se llevó a cabo, en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), un encuentro con representantes de Chile, México y Perú. En la cita se presentó el informe sobre el "uso indebido de sistemas de justicia penal para tomar represalias contra las defensoras y los defensores del ambiente", en el que se remarcó la importancia del Acuerdo de Escazú en la protección de las garantías fundamentales de los defensores del medio ambiente, cuya negación –se denunció– va en aumento en América Latina. De Chile se presentó el caso del encarcelamiento de Alberto Curamil y los hallazgos sin vida de los activistas ambientales Alejandro Castro y Macarena Valdés. La ONG Front Line Defenders informó que 212 defensores de DDHH han sido asesinados en América Latina y cerca de un 70% de ellos corresponde a activistas ligados al mundo medioambiental. “Los estados tienen que hacerse cargo de proteger a los defensores”, sostiene el director ejecutivo de la ONG Fima, Ezio Costa, uno de los asistentes a la reunión en la capital estadounidense.



En la semana en que se llevó a cabo la Cumbre de Acción Climática y 74 Asamblea de Naciones Unidas, la sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en Washington, fue escenario de una reunión clave, cuyos temas principales fueron la persecución de defensores ambientales en América Latina, la región con el mayor número de ataques a personas que defienden el medio ambiente, y la consiguiente importancia de firmar y ratificar el Acuerdo de Escazú. El tratado –que el Gobierno de Sebastián Piñera se resiste a suscribir– establece específicamente en uno de sus artículos una protección para defensores ambientales.
“Este efectivamente es un problema que está aumentando no solamente en la variable de la criminalización, sino también en la variable de las amenazas y de los atentados contra defensores ambientales. Estas cosas tienen que, de alguna manera, ponerse sobre la mesa, y los estados tienen que hacerse cargo de proteger a los defensores", enfatiza a El Mostrador el director ejecutivo de la ONG FIMA, Ezio Costa, uno de los asistentes a la cita de Washington, junto a representantes de México y Perú.
En esa línea, se abordó la importancia que tiene el Acuerdo de Escazú para precisamente garantizar los derechos de los defensores medioambientales. “Los países deben firmar y ratificar Escazú y, por lo tanto, poner en sus legislaciones una protección específica para los defensores ambientales, de manera de evitar tanto las amenazas como la criminalización", insiste Costa.
El Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, más conocido como Acuerdo de Escazú, es un tratado impulsado por 17 países de Latinoamérica y el Caribe. El protocolo fue firmado en principio por 14 países el 27 de septiembre de 2018. Un año más tarde, el tratado cuenta con un total de 19 países signatarios y a la fecha 6 naciones lo han ratificado, debiendo alcanzar 11 Estados Parte para entrar en vigor.
Dicho acuerdo establece, en su artículo 9.1, respecto a los defensores de los DDHH en asuntos ambientales, que "cada parte garantizará un entorno seguro y propicio en el que las personas, grupos y organizaciones que promueven y defienden los derechos humanos en asuntos ambientales puedan actuar sin amenazas, restricciones e inseguridad".
Durante la audiencia en Washington, se presentó el informe sobre el "uso indebido de sistemas de justicia penal para tomar represalias contra las defensoras y los defensores del ambiente". Y también hubo testimonios concretos sobre el tema de la persecución y el uso indebido de la justicia penal contra los defensores medioambientales.
Un informe de la ONG Front Line Defenders, sostiene que 212 defensores de Derechos Humanos fueron asesinados en América Latina, cerca de un 70% de ellos corresponde a activistas ligados al mundo medioambiental y se concentran en países como Brasil y Colombia. "Las actividades más riesgosas a nivel mundial son ser defensor de derechos medioambientales y periodista”, ha asegurado el exdirector del INDH, Branislav Marelic.
Uno de los casos chilenos presentados fue el de Macarena Valdés, defensora de los DDHH y medioambientales de la comunidad mapuche Newen de Tranguil, en la comuna de Panguipulli, cuyo cuerpo fue encontrado sin vida el 22 de agosto de 2016. Estaba colgada de una de las vigas de su casa, hogar en el que vivía con sus cuatro hijos y su pareja, el werkén (vocero) de la comunidad e ingeniero medioambiental, Rubén Collío.
En la jornada se presentó también el caso de Alejandro Castro, conocido como "El Mecha", quien fue encontrado muerto en la madrugada del 4 de octubre, de la misma manera. Estaba colgado de su mochila en la reja perimetral de la línea férrea en Valparaíso.
La versión de un suicidio “sin intervención de terceros” entregada por la PDI la tarde del 4 de octubre, es resistida por su familia y el mundo social organizado de Quintero, quienes sostienen que  la tesis era apresurada. “Un joven activo como él no pudo haber hecho eso, menos en esas condiciones”, aseguró un dirigente de pescadores artesanales, que prefiere mantener su nombre en reserva.
En ese contexto, Belén Curamil, hija de Alberto Curamil, prestó testimonio donde denunció como criminalización la prisión preventiva que afecta a su padre en la cárcel de Temuco, desde hace más de un año.
"Hoy, mi padre, Alberto Curamil, sufre la prisión política porque es un defensor ambiental y autoridad tradicional de un pueblo originario en el país. Solo queremos que se haga un juicio justo e imparcial para demostrar su inocencia, pero el juicio se dilata y no llega", reivindicó ante el tribunal.
"La lucha del pueblo mapuche es una lucha por la vida, por el equilibrio de los ecosistemas, por ser más y mejores personas que convivan con la tierra. Pero en Chile eso no se reconoce y la respuesta es siempre la misma: la criminalización, el hostigamiento y la ausencia de justicia para nuestro pueblo y luchadores socioambientales”.
Ante la falta de claridad de estos casos, Ezio Costa advierte que Escazú es el primer acuerdo en el mundo que incorpora precisamente una lógica de protección de los defensores ambientales. "En Chile no tenemos ninguna norma, ninguna instancia específica de protección de los defensores ambientales y, por lo tanto, está claro que este estándar no lo cumplimos, y tampoco cumplimos otros", remarca.
Juan de Dios Parra, Secretario General de la Asociación Latinoamericana para los Derechos Humanos (ALDHU), comentó “el Gobierno y el Estado chileno deberían firmar cuanto antes el tratado, tal y como han hecho la mayoría de países del continente, de no hacerlo serán vistos como impulsores del cambio climático; la única razón por la que el presidente no defendería los derechos del pueblo que lo votó es porque defiende el derecho de algún otro actor que no desea que las personas vivan en un ambiente sano”.

Fuente: El mostrador

jueves, 3 de octubre de 2019

Tribunal de punta arenas otorga indemnización de $2.100 millones a 21 víctimas de torturas


El juez Javier Toledo, del Tercer Juzgado Civil y de Letras de la capital de la región de Magallanes, ordenó pagar $100.000.000 a cada una de las víctimas que "sufrieron violación a sus derechos humanos, privación de libertad y tortura por razones políticas, por parte de agentes del Estado de Chile, durante el período comprendido entre los años 1973 y 1990".




El Tercer Juzgado Civil y de Letras de Punta Arenas acogió la demanda de indemnización de perjuicios por daño moral presentada por 21 víctimas de violaciones a los derechos humanos cometidas luego de septiembre de 1973 en la ciudad de Punta Arenas.

El juez Javier Toledo ordenó pagar $100.000.000 a cada uno de los 21 demandantes, más intereses y reajustes legales desde que la sentencia sea ejecutoriada.
De acuerdo al fallo, los demandantes “sufrieron violación a sus derechos humanos, privación de libertad y tortura por razones políticas, por parte de agentes del Estado de Chile, durante el período comprendido entre los años 1973 y 1990”.
Además, señala que “mediante el Informe de la Comisión Nacional Sobre Prisión Política y Tortura, establecida por Decreto Supremo N° 1040 de 2003 del Ministerio del Interior, existe un reconocimiento gubernamental respecto de la ocurrencia de los hechos en el modo que se describe en la demanda”.
La sentencia también establece como una “falta de servicio” la actuación de los recurridos acreditada en la causa, “desde que la prisión política y la tortura constituyeron una política de Estado del régimen militar, definida e impulsada por las autoridades políticas de la época, el que para su diseño y ejecución movilizó personal y recursos de diversos organismos públicos, dictó decretos leyes y luego leyes que ampararon tales conductas represivas”.

Asimismo, consigna que los hechos acreditados irrogaron perjuicios a los actores “ya que no pudieron continuar sus estudios y en otros casos se les exoneró, lo que redundó perjuicio a su respecto” o bien, como indica el informe pericial acreditado en la sentencia, padecieron los efectos vulneradores del encierro y la tortura a largo plazo, agravado por el hecho de que fueron agentes del Estado “quienes ejecutaron tales actos, en nombre del bienestar general, lo que redundaría en la obligación del Estado en la reparación general y particular del daño causado”.
El juez Toledo desestimó la excepción de cosa juzgada en el caso de cuatro recurrentes que habían demandado previamente en base a los mismos hechos con sentencia resuelta y ejecutoriada.
Para ello, citó la sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos del 29 de noviembre de 2018, en cuanto a que no se puede acoger la cosa juzgada para eximir al Estado de su deber de reparar los atropellos cometidos por sus agentes a los derechos humanos.

Fuente: La Nacion.