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| Indígenas son desalojados de la Plaza uruguaya en Asunción |
La lucha por
las tierras que indígenas y campesinos libran en los campos de Paraguay se ha
trasladado a Asunción. Todo, al rededor de la Plaza Uruguaya. La policía
desalojo con violencia a los indígenas que ocupaban la Plaza y la Comisión del
Bicentenario la va a enrejar. Del suceso al tema de fondo: la profunda
injusticia y el racismo de las autoridades del país.
En la actualidad, hay alrededor de 80 indígenas acampando en la plaza.
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| Violencia policial contras ocupantes |
“Venimos a pedir al gobierno que nos otorgue agua potable, que construya escuelas en nuestras comunidades, que nos incluya en los programas sociales que llevan adelante”, explicó en guaraní Tomás Domínguez, líder de la comunidad Mbyá Guaraní de la ciudad de Coronel Oviedo, a aproximadamente 130 kilómetros al este de Asunción. “La ciudadanía nos ayuda en cierta forma para tener alimentos mientras estamos en la plaza, sólo así tenemos para comer. Los niños no comieron nada aún hoy”.
La población indígena de Paraguay es de 108.308 personas, según la Encuesta de Hogares Indígenas de Paraguay, llevada a cabo por la Dirección General de Estadísticas, Encuestas y Censos entre mayo y junio de 2008.
De acuerdo al estudio, sólo el 12,2% de la población indígena posee seguro médico y el 40,2% es analfabeta. Además, los datos revelaron que solamente el 5,9% de la población indígena cuenta con servicio de agua potable y únicamente el 21,3% accede al suministro de energía eléctrica. El 40,2% de la población indígena de Paraguay es analfabeta.
(Otramérica) Como ya
dijo Bartomeu Melià, antropólogo y jesuita español, en el diario El País el
pasado septiembre, la sociedad paraguaya no está a favor de los indígenas, por
mucho que se hable el guaraní o se refieran a ellos como “nuestros hermanos
indígenas”. La práctica es diferente.
Y esto lo contemplamos con acciones como las que se vienen
dando en el último mes. La plaza Uruguaya en Asunción va a ser enrejada y
para ello, previamente, fue expulsado con extrema violencia por parte de
la policía un grupo de unos 100 indígenas que ocupaban la zona como forma de
denuncia. La finalidad del enrejado propuesta por parte de la Municipalidad
responde, supuestamente, a medidas de limpieza y mejora de la plaza. En
realidad, se trata de una nueva forma de exclusión de una minoría étnica la cual
pretende ejercer su derecho legítimo a manifestarse.
Como afirma Ignacio
Telesca, historiador paraguayo, en un país donde el 50% de la población vive
bajo la línea de la pobreza, desentenderse de esa realidad para priorizar la
estética, es un despropósito.
La Comuna capitalian acariciaba este proyecto desde hace tiempo.
De hecho, el 19 de julio de 2011 se firmó el Convenio entre la
Municipalidad de Asunción, que administra Arnaldo Samaniego, y la Comisión del
Bicentenario, a raíz del cual la Comisión pasa a encargarse de la financiación
del proyecto de construcción y vallado.
La tensió no ha cedido. Unos 200 policías se mantenían el
miércoles 11 de enero alrededor de la Plaza y había otro contingente en Plaza
Italia, todo para evitar nuevas ocupaciones.
Como señala Telesca, el tema del enrejado no es
contra los indígenas, sino contra toda protesta social, ceñirse al tema de la
estética sería quedarse en la superficie de un problema que no es
indígena, sino paraguayo y que apunta directamente al tema de la reforma
agraria. No se trata pues de una reja más o menos, sino de una concepción del
país y de la ciudadanía.
El
problema de las tierras malhabidas
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| Comunidades Guaranies solo exigen sus derechos |
Desde la época de la dictadura stronista hasta la actualidad,
el mayor porcentaje de tierras está concentrado en manos de grandes
terratenientes, políticos y diplomáticos, a los que les fueron entregadas
tierras en incumplimiento de la ley agraria, ya que que ésta establece que sólo
pueden adjudicar propiedades a aquellas personas que se dedican habitualmente
a las labores agropecuarias y que no tengan en propiedad otros inmuebles
rurales; es decir, a campesinos sin tierra.
Entre estos beneficiarios se encuentran políticos oficialistas,
traficantes y hacendados de origen brasileño y hasta ex presidentes de la
República. En la selecta lista no hay sólo ciudadanos paraguayos,
sino que hasta el exdictador nicaragüense Anastasio Somoza fue
adjudicatario de 8.000 hectáreas en Nueva Asunción, Alto Paraguay, durante su
exilio de un año en el país.
La Comisión de Verdad y Justicia investigó más de 200.000
adjudicaciones entre 1954 y 2003, lo que supone una superficie total de
12.229.594 hectáreas. Según su informe, existen unos 7.851.295 héctareas
(64.2%) de tierras que fueron adjudicadas ilegalmente. Se calcula que 3.336
adjudicatarios obtuvieron sus títulos de forma irregular.


