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miércoles, 1 de febrero de 2012

INDÍGENAS PARAGUAYOS RECLAMAN TIERRAS ANCESTRALES


Indígenas son desalojados de la Plaza uruguaya en
Asunción

La lucha por las tierras que indígenas y campesinos libran en los campos de Paraguay se ha trasladado a Asunción. Todo, al rededor de la Plaza Uruguaya. La policía desalojo con violencia a los indígenas que ocupaban la Plaza y la Comisión del Bicentenario la va a enrejar. Del suceso al tema de fondo: la profunda injusticia y el racismo de las autoridades del país.

En la actualidad, hay alrededor de 80 indígenas acampando en la plaza.

Violencia policial contras ocupantes
“Venimos a pedir al gobierno que nos otorgue agua potable, que construya escuelas en nuestras comunidades, que nos incluya en los programas sociales que llevan adelante”, explicó en guaraní Tomás Domínguez, líder de la comunidad Mbyá Guaraní de la ciudad de Coronel Oviedo, a aproximadamente 130 kilómetros al este de Asunción. “La ciudadanía nos ayuda en cierta forma para tener alimentos mientras estamos en la plaza, sólo así tenemos para comer. Los niños no comieron nada aún hoy”.

La población indígena de Paraguay es de 108.308 personas, según la Encuesta de Hogares Indígenas de Paraguay, llevada a cabo por la Dirección General de Estadísticas, Encuestas y Censos entre mayo y junio de 2008.

De acuerdo al estudio, sólo el 12,2% de la población indígena posee seguro médico y el 40,2% es analfabeta. Además, los datos revelaron que solamente el 5,9% de la población indígena cuenta con servicio de agua potable y únicamente el 21,3% accede al suministro de energía eléctrica. El 40,2% de la población indígena de Paraguay es analfabeta.

(Otramérica) Como ya dijo Bartomeu Melià, antropólogo y  jesuita español, en el diario El País el pasado septiembre, la sociedad paraguaya no está a favor de los indígenas, por mucho que se hable el guaraní o se refieran a ellos como “nuestros hermanos indígenas”. La práctica es diferente.
Y  esto lo contemplamos con acciones como las que se vienen dando en el último mes. La plaza Uruguaya  en Asunción va a ser enrejada y  para ello, previamente, fue expulsado con extrema violencia por parte de la policía un grupo de unos 100 indígenas que ocupaban la zona como forma de denuncia. La finalidad del enrejado propuesta por parte de la Municipalidad responde, supuestamente, a medidas de limpieza y mejora de la plaza. En realidad, se trata de una nueva forma de exclusión de una minoría étnica la cual pretende ejercer su derecho legítimo a manifestarse.
Como afirma Ignacio Telesca, historiador paraguayo, en un país donde el 50% de la población vive bajo la línea de la pobreza, desentenderse de esa realidad para priorizar la estética, es un despropósito.
La Comuna capitalian acariciaba este proyecto desde hace tiempo. De hecho, el  19 de julio de 2011 se firmó el Convenio entre la Municipalidad de Asunción, que administra Arnaldo Samaniego, y la Comisión del Bicentenario, a raíz del cual la Comisión pasa a encargarse de la financiación del proyecto de construcción y vallado.
La tensió  no ha cedido. Unos 200 policías se mantenían el miércoles 11 de enero alrededor de la Plaza y había otro contingente en Plaza Italia, todo para evitar nuevas ocupaciones.
Como señala Telesca, el  tema del enrejado no  es contra los indígenas, sino contra toda protesta social, ceñirse al tema de la estética sería  quedarse en la superficie de un problema que no es indígena, sino paraguayo y que apunta directamente al tema de la reforma agraria. No se trata pues de una reja más o menos, sino de una concepción del país y de la ciudadanía.
 El problema de las tierras malhabidas

Comunidades Guaranies solo exigen  sus
derechos
Desde la época de la dictadura stronista hasta la actualidad, el  mayor porcentaje de tierras está concentrado en manos de grandes terratenientes, políticos y diplomáticos, a los que les fueron entregadas tierras en incumplimiento de la ley agraria, ya que que ésta establece que sólo pueden  adjudicar propiedades a aquellas personas que se dedican habitualmente a las labores agropecuarias y que no tengan en propiedad otros inmuebles rurales; es decir, a campesinos sin tierra.
Entre estos beneficiarios se encuentran políticos oficialistas, traficantes y hacendados de origen brasileño y hasta ex presidentes de la República. En la selecta lista no hay sólo ciudadanos paraguayos,  sino  que hasta el exdictador nicaragüense Anastasio Somoza fue adjudicatario de 8.000 hectáreas en Nueva Asunción, Alto Paraguay, durante su exilio de un año en el país.
La Comisión de Verdad y Justicia investigó más de 200.000 adjudicaciones entre 1954 y 2003, lo que supone una superficie total de 12.229.594 hectáreas. Según su informe, existen unos  7.851.295 héctareas (64.2%) de tierras que fueron adjudicadas ilegalmente. Se calcula que 3.336 adjudicatarios obtuvieron sus títulos de forma irregular.