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miércoles, 10 de febrero de 2021

EE.UU. anuncia regreso al Consejo de Derechos Humanos de la ONU

 El expresidente Donald Trump decidió retirar a EE.UU. del Consejo de DD.HH. de la ONU en junio de 2018, acusándolo de “parcialidad antisemita crónica”.

El Departamento de Estado anunció este lunes la intención de Estados Unidos de reintegrarse al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, de donde se retiró en 2018 durante la administración del presidente Donald Trump.

En un comunicado, el secretario de Estado, Antony Blinken, explicó la decisión diciendo que “la administración Biden ha reencauzado a Estados Unidos a una política exterior centrada en la democracia, los derechos humanos y la igualdad”.


Imagenes ONU. El presidente electo de Estados Unidos, entonces vicepresidente Joe Biden, en el Consejo de Seguridad de la ONU.

“El uso efectivo de herramientas multilaterales es un elemento importante de esa visión, y en ese sentido, el presidente ha instruido al Departamento de Estado a reintegrarse inmediatamente y de forma robusta con el Consejo de Derechos Humanos de la ONU”, dijo la nota.

Trump decidió retirarse del Consejo en junio de 2018, acusándolo de “parcialidad antisemita crónica”.

Blinken dijo que EE.UU. reconoce que “el Consejo de Derechos Humanos es un cuerpo imperfecto, con necesidades de reformar su agenda, sus integrantes y su enfoque, como su desproporcionado foco en Israel”.

“Sin embargo”, añadió, “nuestra retirada en junio de 2018 no hizo nada para alentar cambios significativos, y en su lugar creó un vacío de liderazgo de EE.UU. que los países con agendas autoritarias han usado en su ventaja”.

La nota afirma que “cuando funciona bien, el Consejo de Derechos Humanos saca a relucir a los países con los peores historiales de derechos humanos y sirve como un foro importantes para los que luchan contra la injusticia y a tiranía”.

“El Consejo”, dijo Blinken, “puede ayudar a promover las libertades fundamentales en todo el mundo, como las libertades de expresión, asociación y reunión, y religión o credos, así como los derechos fundamentales de las mujeres, las niñas, las personas LGBT y otras comunidades marginadas”.

Agregó que “para abordar las deficiencias del Consejo y asegurar que esté a la altura de su mandato, Estados Unidos debe estar en la mesa usando todo el peso de su liderazgo diplomático”.

El comunicado explica que por ahora, Estados Unidos participará en el Consejo como observador, para tener la oportunidad de hablar ante el foro, participar en negociaciones y asociarse con otros para presentar resoluciones.

“Consideramos que la mejor forma de mejorar el Consejo es integrarse a él y  con sus miembros desde una posición de principios. Creemos fuertemente que cuando Estados Unidos se integra constructivamente con el Consejo, junto con nuestros aliados y socios, el cambio positivo está al alcance”.

Fuente: Voz de América

Desde la ALDHU celebramos la decisión de Joe Biden. "Esta decisión va a aportar mayor estabilidad a América latina y el Caribe. Esperemos que todo ayude para que aquellos países que tienen mayores dificultades con el cumplimiento de los derechos humanos y la democracia puedan solucionar todos sus problemas", comentó Juan de Dios Parra, secretario General de la ALDHU

sábado, 27 de junio de 2020

Amplio apoyo de América Latina y el Caribe a resolución sobre DDHH en Nicaragua

OPINIÓN

El Consejo de Derechos Humanos concluyó el martes 23 de junio su 43º período ordinario de sesiones, tras haberlas retomado luego de su suspensión el 13 de marzo debido a la pandemia de COVID-19. Durante la cuarta semana de sesiones, entre las resoluciones adoptadas bajo el ítem 2 de la agenda, se incluyó la resolución A/HRC/43/L.35 sobre la situación de los derechos humanos en Nicaragua.



Nicaragua ha sido objeto de serias denuncias desde abril de 2018, a raíz de las graves violaciones de derechos humanos y otros abusos cometidos. Entre otros, represiones violentas, arrestos ilegales y detenciones arbitrarias, uso desproporcionado de la fuerza para reprimir las protestas sociales, comisión de actos de violencia por grupos armados, detenciones ilegales, prisión arbitraria, hostigamiento y torturas.

En lo que se refiere a su contenido, esta resolución del Consejo solicita a la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, que refuerce el seguimiento llevado a cabo por su Oficina y continúe informando sobre la situación de los derechos humanos en Nicaragua. Le requiere, entre otras medidas, la preparación de un informe exhaustivo por escrito en el que se evalúen los avances y los desafíos al respecto, y que someta dicho informe al Consejo de Derechos Humanos en su 46º período de sesiones, seguido de un diálogo interactivo, y también que presente oralmente a éste, en sus períodos de sesiones 44º y 45º, información actualizada sobre la situación de los derechos humanos en dicho país (punto 13 de la resolución).

La resolución expresa su gran preocupación por la persistencia de las restricciones al espacio cívico y la represión de la disidencia, la sociedad civil, los defensores de los derechos humanos, los periodistas y otros profesionales de los medios de comunicación, los estudiantes, las víctimas y sus familiares, y otras personas que expresan opiniones críticas respecto del Gobierno.

El texto votado contiene serias advertencias para el Gobierno de Nicaragua, instándolo a que respete los derechos a la libertad de reunión pacífica, de asociación y de expresión, así como la independencia de los medios de comunicación, la fiscalía y el poder judicial, y solicita que autorice las manifestaciones pacíficas y públicas. Asimismo, lo exhorta directamente a que deje de recurrir a las detenciones y reclusiones arbitrarias, a que respete las debidas garantías procesales y garantice la independencia e imparcialidad del sistema de justicia.

En otro de sus puntos de la resolución se le pide al Gobierno de Nicaragua que investigue y sancione los actos de intimidación o represalia, que reanude su cooperación con los organismos internacionales, como la Oficina del Alto Comisionado, el Consejo de Derechos Humanos, y la Organización de los Estados Americanos, y que permita el acceso sin trabas a todo el país, facilitando las visitas.

Además del contenido de la resolución, indudablemente valioso, y que puede seguirse mediante la lectura de sus considerandos y puntos de exposición, el resultado de la votación también merece reflexiones. La resolución fue adoptada por 24 votos a favor, 19 abstenciones y 4 votos en contra.

En primer lugar, los cuatro votos en contra son los que corresponden a Eritrea, Filipinas, Somalia y Venezuela. Resulta interesante recalcar que según la calificación de Freedom House (organización no gubernamental que conduce investigaciones sobre la democracia y los derechos humanos), salvo Filipinas que tiene el estatus de país parcialmente libre, los otros tres países son calificados como no libres. A mayor abundamiento, en el caso de Eritrea y Somalia, el Consejo de Derechos Humanos, durante 2019, renovó los mandatos de país establecidos por existir en esos dos países una situación grave de violación de derechos. Los mandatos por países, que normalmente duran un año y pueden renovarse, permiten a los titulares de mandatos examinar y asesorar a distintas partes interesadas -incluyendo al Consejo y al país en cuestión- sobre las situaciones de derechos humanos en un determinado país o territorio.

En segundo lugar, en cuanto a los países que se han abstenido de votar, puede interpretarse que su abstención tenga más de un significado en función de sus propios compromisos o intereses, pero sin duda alguna tiene el claro significado de no apoyar el mandato específico que tiene la Alta Comisionada para vigilar de manera directa la situación de Nicaragua.

Varios de los países que se abstuvieron tienen también situaciones graves de derechos humanos y han sido, o son, objeto de seria preocupación por los organismos internacionales, como Sudán, Congo o Libia, e incluso tienen o tuvieron mandatos especiales que se dedican o dedicaron a su situación. Algunos otros no mantienen una invitación permanente a los procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos, como Angola, Bangladesh, Namibia o Nepal, lo que quiere decir que no están preparados para recibir una visita de cualquier titular de los procedimientos especiales del Consejo.

Se concluye entonces, que aquellos países que no han apoyado la resolución mediante el voto positivo se caracterizan por regímenes autoritarios o al menos poseen una pobre calidad democrática e institucional. Estas características resultan de constante reiteración en las votaciones en el seno del Consejo, en el cual las dictaduras buscan apañarse entre sí. Por otra parte, debe señalarse, entre los votos a favor, el de los países de América Latina y el Caribe que actualmente integran el Consejo, esto es: Argentina, Bahamas, Brasil, Chile, México, Perú y Uruguay. La excepción, que por supuesto no sorprende, ha sido la dictadura de Venezuela, que como ya se ha dicho es uno de los cuatro países que votó en contra.

Es de destacar que la comunidad internacional ha sido contundente al efectuar estas exhortaciones de una gravedad alarmante, infundiendo aliento sobre la sociedad civil al dar continuidad a la resolución tomada en marzo de 2019.

Resta ahora ver si el gobierno de Daniel Ortega emprende el camino hacia un diálogo amplio y creíble, que lleve a una rendición de cuentas de todas las violaciones de derechos humanos cometidas, tal como se le reclama o, en cambio, si continuará su lamentable derrotero dictatorial y opresivo.

Roxana Perel es Investigadora Asociada de CADAL.
Fuente: Infobae.com