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lunes, 9 de agosto de 2021

Medidas contra el encarcelamiento de presos políticos en Nicaragua.

 La UE se suma a EE.UU. y Canadá, que han anunciado medidas similares para familiares de Daniel Ortega y personas de su entorno.



La Unión Europea (UE) anunció el lunes sanciones contra la vicepresidenta de Nicaragua, la esposa del presidente Daniel Ortega, un hijo del matrimonio y a otros seis funcionarios por graves violaciones de los derechos humanos en el país, tras la reciente ola de detenciones de figuras opositoras.

La UE se suma así a Estados Unidos y Canadá, que en las últimas semanas han anunciado medidas similares para familiares del mandatario y personas de su entorno, algunas de las cuales ostentan cargos de alto nivel en el Gobierno o en los poderes judicial y legislativo.

La vicepresidenta Rosario Murillo y los otros sancionados, entre ellos Juan Carlos Ortega, hijo del matrimonio y director de un canal estatal de televisión, verán congelados sus activos en la UE y no podrán recibir fondos de ciudadanos y empresas del viejo continente.

"También están sujetos a una prohibición de viajar, lo que les impide entrar o transitar por los territorios de la UE", agregó el bloque comunitario en un comunicado, donde los responsabiliza de "acciones que socavan la democracia y el Estado de Derecho" en la nación centroamericana.

En las últimas semanas han sido detenidos decenas de opositores nicaragüenses, entre ellos seis precandidatos a las elecciones presidenciales de noviembre, en las que Ortega buscará un cuarto mandato consecutivo.

"La UE condena firmemente la represión sistemática por parte de las autoridades nicaragüenses, les insta a que deroguen leyes restrictivas (...) y reclama la liberación inmediata e incondicional de los presos políticos", agregó el comunicado.

Fuente: La república, Colombia

miércoles, 23 de junio de 2021

Nicaragua, la revolución traicionada


Por el significado que tiene Nicaragua y la épica de la Revolución Popular Sandinista, es necesario,

realizar un análisis de la dramática realidad y de la crisis que desencadenada desde la última elección

presidencial, y que se agrava cada día más. Es ineludible recordar que después de la elección de

Ortega de 2016 que ganó su tercera reelección consecutiva, con un 72% de los votos, el Consejo

Supremo Electoral destituyó a 28 diputados de oposición del Congreso, pertenecientes al Partido

Liberal Independiente (PLI) y al Movimiento Renovador Sandinista, intento no disimulado de Ortega

por eliminar cualquier disidencia, que hiciera mella a su tercera reelección. En la práctica en las

elecciones Ortega no tuvo competidores verdaderos y obviamente triunfó.


#DanielOrtega #Sandinismo #Nicaragua #RosarioMurillo


Sin ningún pudor Ortega pretende seguir encarnando el mito de la revolución y sus conquistas

democráticas y cree personificar la supervivencia a la reminiscencia de la Revolución Popular

Sandinista, (1979 – 1990)

En todo este período las voces críticas hacia Ortega crecieron y se masificaron, por su afán de

perpetuarse en el poder. Lo que arguyen los opositores de amplios sectores, es que al final de su

mandato, en 2022, Daniel Ortega sumará 15 años sucesivos como presidente de Nicaragua, y si se

considera su período como coordinador de la Junta de la Revolución Sandinista, cargo que ejerció

de 1981 a 1985, así como su primera presidencia, de 1985 a 1990, sumaría 24 años al frente de los

destinos de Nicaragua. Hoy sabemos sus deseos de un poder son ilimitados y pretende convertir la

nueva elección en otra gran farsa, al estilo de los peores tiranos de la región. Ya no se puede hablar

de un gobierno de FSLN sino de un régimen personalista y populista de Ortega y su compañera

Rosario, donde los espacios democráticos se han ido anulando paulatinamente. Digámoslo

abiertamente hoy Nicaragua vive una dictadura.

En esta reflexión, es necesario referirnos es una particularidad del régimen que ha sido fuente de

duras críticas, y aparece como un elemento configurador de los conflictos, es el preponderante rol

de Rosario Murillo, que primero fue el poder en las sombras, posteriormente de hecho ejerció como

Ministra del Interior, y en la actualidad es Vicepresidenta de la República. Rosario, mujer poderosa,

polémica e inteligente, tiene a su favor provenir de una familia de alcurnia política al ser sobrina

nieta de Cesar Augusto Sandino. Según sus detractores, la familia presidencial, es un claro caso de

nepotismo y corrupción, representando una nueva dinastía, al estilo somocistas.

Lo que comenzó como una dura impugnación política y de rechazo a las políticas de Ortega se

convirtió en un abierto estallido social, que no da tregua hasta hoy. La revuelta se inició con una

protesta de estudiantes universitarios contra una impopular reforma al Seguro Social, que esto fue

solo el detonante, ante un creciente descontento social hacia el gobierno y sus políticas. Las

manifestaciones comenzaron en abril de 2018 y se extendieron rápidamente a varias ciudades del

país, tras la violenta acción de la Policía y grupos paramilitares contra civiles desarmados, redundó

en una cantidad de muertos, detenidos, heridos y exiliados.

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), 325 personas murieron y más de

2.000 resultaron heridas por participar en protestas, en su mayoría jóvenes alcanzados por impactos 

de bala. (2020). El gobierno reconoció 198 fallecidos, aunque organismos de Derechos Humanos

denunciaron más de 545. También de acuerdo con la CIDH, que documentó la crisis desde el punto

de vista humanitario, cerca de 700 nicaragüenses permanecieron en prisión y otros 60.000 se vieron

forzados al exilio, refugiándose mayoritariamente en Costa Rica.

En 2022 corresponde celebrar nuevas elecciones presidenciales, y como es lógico, surgieron

diversos candidatos que pretenden hacer frente a Ortega que aspira a un nuevo período

presidencial. El inicio del ambiente electoral fue el detonante de allanamientos, detenciones,

órdenes de captura contra líderes políticos opositores, empresarios y periodistas independientes

que no han cesado.

La Fiscalía, bajo dominio total del gobierno, abrió una investigación contra la Fundación

Nicaragüense se para el Desarrollo (Funides), un centro de pensamiento independiente, ligada al

precandidato presidencial opositor Juan Sebastián Chamorro, que fue encarcelado, acusado por

“por haber recibido recursos económicos financiados por fuentes extranjeras". La Fiscalía además

citó a declarar a periodistas independientes, como parte de otra investigación abierta contra la

Fundación Violeta Barrios de Chamorro, que dirige la periodista y aspirante presidencial Cristiana

Chamorro, que también está con arresto domiciliario.

En esta abierta represión del régimen, han sido detenidos además Miguel Mora, precandidato

presidencial y exdirector de 100% Noticias, por "incitar a la injerencia extranjera en los asuntos

internos y pedir intervenciones militares". Se mantiene bajo arresto a otros dos candidatos

presidenciales Arturo Cruz y Félix Madariaga, a quienes los acusa de "traición a la patria". Además,

dos ex vicecancilleres, dos históricos exguerrilleros sandinistas disidentes, un exdirigente

empresarial, un banquero, cuatro activistas y líderes de organizaciones de la sociedad civil, han sido

detenidos bajo la acusación de diversos delitos, en base a una ley que el Gobierno de Daniel Ortega

aplica a opositores.

El escritor, novelista, Premio Cervantes, y ex vicepresidente de Nicaragua Sergio Ramírez hizo un

llamamiento a la "solidaridad internacional" ante la ola de arrestos en contra de dirigentes políticos

opositores y empresarios a menos de cinco meses de las elecciones generales, que tendrán lugar en

medio de una prolongada crisis política.

"La mano torpe de la injusticia dictatorial en Nicaragua está persiguiendo y tomando como rehenes

a gente justa, mujeres y hombres dignos de todas las condiciones sociales y aterrorizando sus

hogares", denunció Ramírez, que fue vicepresidente durante el primer Gobierno sandinista (1979-

1990) y ahora es crítico del presidente Ortega, en un mensaje en Twitter.

Cuando recién comenzaba a vislumbrarse esta crisis, Sergio Ramírez, declaraba que el sistema

democrático nicaragüense ha sido completamente aplastado y no queda nada más que una

sumisión a un proyecto personal y familiar, que ha ido sumando poderes a través de la corrupción,

la compra de voluntades, la sumisión y hasta el temor. Ramírez, fue expulsado del FSLN en 1995

por atreverse a disputarle el poder a Ortega. 

La escritora Gioconda Belli, combatiente del FSLN, comentaba al Diario La Prensa de Managua, que

“en términos estrictos, ahorita estamos en un sistema prácticamente monárquico. Porque es un

sistema que está ungido por Dios. Así pasaba la Europa medieval, donde los reyes pasaban el poder

que recibían de Dios a sus hijos. Alusión a las reiteradas invocaciones a Dios en los discursos de

Rosario.

La autora de la novela "El país bajo mi piel”, confirmó a través de un Twitter, que su hermano

Humberto Belli, que fue ministro de Educación en el Gobierno de Violeta Barrios de Chamorro

(1990-1997), debió salir al exilio. "En otro país mi hermano habría ido a la Fiscalía a defender su

inocencia, pero en éste, donde te condenan sin razón, ni juicio, hizo bien en prevenir e irse del país.

Segundo exilio suyo. Triste".

Julio López Campos, toda una vida en el FSLN, combatiente en la ofensiva final contra la dictadura

somocista, responsable, del Departamento de Relaciones Internacionales del gobierno

revolucionario, compartió reflexiones sobre los desafíos de la insurrección no armada que hoy

enfrenta a la dictadura orteguista, “Yo nunca había visto en Nicaragua una situación tan complicada

como la que estamos viviendo hoy ante esta dictadura. Nunca. Y nunca había visto a mi país en un

nivel de incertidumbre tan grande sobre su presente y sobre su futuro. Tampoco nunca había visto

a Nicaragua sometida a una violencia tan criminal como la que Daniel nos está imponiendo. Esa

criminalidad nunca había ocurrido, ni siquiera bajo la dictadura somocista. Tampoco nunca se me

habría ocurrido a mí pensar que un gobierno con raíces en el sandinismo fuese capaz de mandar a

matar a la gente desarmada como hoy lo hacen”.

Y como no recordar al poeta Ernesto Cardenal, ex ministro de cultura, que en su momento expresó

que la experiencia revolucionaria, “fue una revolución muy bella, pero fue traicionada”. Lo que hay

ahora “es una dictadura familiar de Daniel Ortega. Eso no fue lo que apoyamos nosotros”. Sin

embargo, no me arrepiento de haber apoyado ese proceso, afirmaba el poeta. Cardenal abandonó

el FSLN en 1994, en protesta contra la dirección autoritaria de Daniel Ortega, dando su apoyo al

Movimiento Renovador Sandinista (MRS). Cardenal falleció en marzo de 2020, entristecido por la

tragedia de su querida Nicaragua.

Esperamos una solidaridad más comprometida y activa con el pueblo nicaragüense, que lucha por

mantener una democracia que conquistó con el sacrificio de muchos. Tal como lo ha expresado la

Alta Comisionada para Los DDHH Michelle Bachelet, al demandar cambios urgentes que “implicarían

como mínimo liberar de inmediato a todas las personas detenidas arbitrariamente, cesar toda

persecución contra voces disidentes, y restablecer los derechos y libertades que hacen posible un

proceso electoral".

En estos momentos aciagos que vive el mundo bajo la pandemia y el recrudecimiento de la pobreza

y las necesidades básicas, esperamos el pronunciamiento y condena de los hombres y mujeres

dignos, de los defensores de los Derechos Humanos, de las organizaciones de la sociedad Civil, de

los líderes políticos, de los candidatos presidenciales. 

Sólo queda esperar que los sueños de tantos en la ética y legendaria de la Revolución Popular

Sandinista, se puedan hacer realidad en benéfico del pueblo en el marco de una democracia y no se

evaporen en un régimen dictatorial, personalista y autoritario.

Ronald Wilson 


sábado, 20 de febrero de 2021

El Gobierno de Nicaragua advierte que "no hay espacio para otras voces"

Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua y esposa de Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua.

Managua, 18 feb (EFE).- El Gobierno de Nicaragua rechazó este jueves el intervencionismo extranjero y advirtió que en el país “no hay espacio para otras voces”, en medio de la sangrienta crisis sociopolítica local y cuando faltan nueve meses para las elecciones presidenciales del 7 de noviembre.

“Somos nicaragüenses, y les decimos que entre nicaragüenses nos entendemos, no hay espacios para otras voces, las mismas identidades injerencistas e interventoras, en esto no, con otras modalidades no”, dijo la vicepresidenta Rosario Murillo, en una alocución.

En octubre pasado la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) resolvió instar a Nicaragua que realice reformas de ley para garantizar unas “elecciones creíbles”, lo que, según la oposición, implica observación nacional e internacional.

“Ante esa continuidad de la injerencia aquí estamos, aquí estamos con mente, con corazón, con inteligencia y con amor, haciéndole frente”, dijo la también primera dama tras referirse a antiguas invasiones estadounidenses sobre territorio nicaragüense.

El Gobierno del presidente Daniel Ortega ha sido criticado dentro y fuera de Nicaragua por la reciente aprobación del llamado “paquete de leyes represivas”, que impiden recibir recursos del exterior, regulan la información en dispositivos digitales incluso si es personal, e impiden aspiraciones a cargos de elección popular a quienes critiquen al Gobierno.

Entre las nuevas leyes está la Ley de Regulación de Agentes Extranjeros, conocida como “Ley Putin”, la Ley de Ciberdelitos, apodada “Ley Mordaza”, y la Ley de defensa de los derechos del pueblo a la independencia, la soberanía y autodeterminación para la paz.

Dichas leyes, más reformas que establecieron la cadena perpetua y el encarcelamiento sin acusación judicial hasta por tres meses, acentuaron una crisis que ha dejado cientos de muertos desde el estallido social contra Ortega en 2018.

Horas antes del aviso de Murillo el relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el Derecho a la Libertad de Reunión Pacífica y de Asociación, Clément Nyaletsossi, afirmó que existe preocupación en el organismo por la crisis de derechos humanos en Nicaragua, cuyo Gobierno le niega la entrada al país.

Las elecciones de noviembre próximo serán cruciales para Nicaragua, porque estarán en juego 42 años de dominio casi absoluto de la política local por parte de Ortega.

(c) Agencia EFE