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martes, 29 de diciembre de 2015

Desafíos de América Latina de cara al nuevo ciclo.

La proximidad del cierre del año, y la celebración del 37 aniversario del inicio de la tercera ola democratizadora en América Latina es una ocasión propicia para hacer un balance acerca del estado de la democracia y del desarrollo en la región.
Partamos por una afirmación: Latinoamérica es hoy radicalmente diferente a la de hace tres décadas y media. En nuestros días, la democracia es la forma mayoritaria de gobierno si bien existe un alto grado de heterogeneidad entre los países. Es innegable el avance logrado en estos casi 40 años en materia de elecciones libres y justas, vigencia y respeto a los derechos humanos y democratización. Constituye un activo (el vaso medio lleno) que debemos reconocer y valorar. Durante estos años, no sólo hemos logrado recuperar la democracia y hacerla sostenible sino, al mismo tiempo, dotarla de un importante piso de apoyo ciudadano (56% según Latinobarómetro 2015). Esta resiliencia de la democracia en América Latina es uno de los logros más importantes por destacar y valorar. El desafío reside ahora en cómo seguir avanzando y que este proceso pueda mantenerse en el largo plazo.
Empero, América Latina presenta una paradoja: es la única región en el mundo que combina democracias electorales en la casi totalidad de los países que la integran, con amplios sectores de su población viviendo por debajo de la línea de la pobreza (28,1% para 2013, según la CEPAL), con la distribución del ingreso más desigual del mundo, con altos niveles de corrupción y con elevadas tasas de homicidio.
Esta inédita combinación determina que nuestras democracias exhiban importantes déficits así como serios desafíos que afectan su calidad. Las asignaturas pendientes (el vaso medio vacío) abarcan los problemas institucionales que impactan negativamente en la gobernabilidad y el estado de derecho, la independencia y la relación entre los poderes del Estado, el fenómeno de los hiperpresidencialismos y de las reelecciones, la corrupción, las restricciones a la libertad de expresión, el funcionamiento deficiente del sistema de partidos políticos, la falta de equidad de género, así como graves problemas de inseguridad ciudadana, factores todos ellos que generan desconfianza ciudadana e insatisfacción con su funcionamiento.
Desaceleración y conflictividad social
Últimamente las noticias en el ámbito económico no son buenas para América Latina. Después de una década dorada (2003-2013), el viento de cola dejó de soplar. La marcada desaceleración económica que afecta a la región (sobre todo a Sudamérica pero no a Centroamérica), y el estancamiento en la reducción de la pobreza muestran un cuadro creciente de malestar social, graves escándalos de corrupción, un fuerte derrumbe de la popularidad de muchos presidentes y condiciones de gobernabilidad complejas en varios países.
Esta brusca desaceleración no es coyuntural, sino que ha venido para quedarse, es un fin de ciclo. La CEPAL proyecta para 2015 una contracción económica regional de 0,4% y un anémico crecimiento del 0.2% para 2016 si bien con alta heterogeneidad entre países. El BID confirma este sombrío panorama al anunciar que las exportaciones de la región (altamente concentradas en materias primas salvo en México) cayeron por tercer año consecutivo.
Las noticias tampoco son alentadoras en el plano social. Según la CEPAL, entre 2013 y 2014 el nivel de pobreza se estancó en alrededor 167 millones de personas, mientras el índice de extrema pobreza subió levemente. Por su parte, la OIT acaba de anunciar otra mala noticia: el aumento del desempleo por primera vez en cinco años (1.7 millones de personas han perdido su trabajo) e indicios de que podría estar subiendo la informalidad debido a una mayor generación de empleos de menor calidad.


http://www.estrategiaynegocios.net/opinion/913881-345/desaf%C3%ADos-de-am%C3%A9rica-latina-de-cara-al-nuevo-ciclo

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