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jueves, 9 de octubre de 2014

La Fiscalía holandesa denuncia a un líder xenófobo por incitación al odio.

La Justicia presume que Wilders ha cometido un delito por decir en un mitin que “arreglaría” la reducción del número de marroquíes en el país.


La Fiscalía General del Estado ha denunciado en Holanda al líder xenófobo Geert Wilders, por incitación al odio y la discriminación racial. El ministerio público presume que el político ha cometido un delito por arremeter contra los ciudadanos de origen marroquí residentes en el país. Wilders arengó a sus seguidores durante las pasadas elecciones municipales de marzo, preguntándoles si querían "más o menos marroquíes en su tierra". La respuesta del público fue que deseaban "menos, menos, menos". Él se comprometió entonces a "arreglarlo". Debido a ello, los fiscales han llegado a la conclusión de que debe ser interrogado "en calidad de sospechoso". El afectado ha reaccionado de inmediato calificando de "vergonzoso que me ataquen, cuando el mundo entero está en llamas".

El Partido para la Libertad de Geert Wilders solo presentaba candidatos en los municipios de Almere (cerca de Ámsterdam) y La Haya, que es donde tiene más apoyo popular. Aunque no pudo hacerse con el sillón de alcalde, consolidó su presencia y su polémico discurso dominó la noche electoral y los comentarios posteriores. A los pocos días, la policía había recibido 6.400 quejas de ciudadanos ofendidos.El paso dado por la Fiscalía no supone que Wilders vaya a ser procesado de inmediato, pero reabre el debate sobre los límites de la libertad de expresión. Las leyes holandeses protegen los discursos de sus representantes políticos siempre que se efectúen en el escenario donde ejercen su labor. Dentro del Parlamento, o de un Ayuntamiento, pueden decir prácticamente lo que quieran. Fuera, pierden dicho privilegio y Wilders habló en una carpa habilitada por sus seguidores para seguir los comicios locales, en La Haya. La repulsa sus soflamas antiárabes fue tal, que el propio primer ministro, el liberal Mark Rutte, tuvo que tranquilizar a los niños holandeses de procedencia marroquí asegurando que "nadie iba a ser expulsado de Holanda".
"Es un asunto muy complejo desde el punto de vista jurídico y nuestra investigación está casi lista. Queremos oír al señor Wilders como sospechoso, para que pueda explicarse", han señalado portavoces de la fiscalía. "Lo que tendrían que hacer es ocuparse de los holandeses que marchan a Siria porque se han radicalizado. Tres cuartas partes de los mismos son marroquíes. Es el mundo al revés", ha remachado Wilders, en su cuenta de Twitter. Según la Oficina Central de Estadística, Holanda cuenta en estos momentos con una población de 374.996 ciudadanos de origen marroquí. Como todos mantienen doble pasaporte, el líder antimusulmán nunca los llama holandeses.

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