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sábado, 18 de febrero de 2012

LA ALTA COMISIONADA DE NACIONES UNIDAS PARA DERECHOS HUMANOS CRITICÓ EL MAL ESTADO DE LAS CÁRCELES EN AMÉRICA LATINA


Navi Pillay critica pésima situación de las
cárceles en América Latina

(Univisión, Gibnebra) La Alta Comisionada de Naciones Unidas para Derechos Humanos (ACNUDH), Navi Pillay, criticó el mal estado de las cárceles en América Latina e hizo un llamado para tomar medidas urgentes y evitar que ocurran más tragedias como en Honduras.
Pillay externó su preocupación por que los problemas que afectan a las cárceles de ninguna manera están limitados a Honduras en donde a consecuencia de un incendio murieron más de 350 presos.

En las últimas semanas ha habido una ola de violencia en las cárceles de América Latina, lo que ha resultado en la pérdida de vidas en Uruguay, Argentina, Venezuela y Chile, subrayó Pillay.
El año pasado, cinco reclusos jóvenes perdieron la vida y muchos otros resultaron heridos durante un incendio en un centro de detención juvenil en Panamá, recordó.
"Estos hechos reflejan un patrón alarmante de la violencia carcelaria en la región, que es una consecuencia directa, o agravada por una serie de problemas endémicos”.
Violencia carcelaria es común en la región
Entre dichos problemas citó el hacinamiento crónico, la falta de acceso a los servicios básicos tales como espacio suficiente, agua potable, alimentación, atención médica, y la falta de normas básicas de saneamiento e higiene", argumentó.
"Estas condiciones se ven agravadas por las demoras judiciales y el recurso excesivo a la prisión preventiva", agregó la Alta Comisionada.
Las críticas han sido reiteradas

Las condiciones penitenciarias en América Latina han sido criticadas en repetidas ocasiones en los informes de los órganos de tratados de Naciones Unidas y los titulares de mandatos de los procedimientos especiales, así como en el contexto del Examen Periódico Universal, recordó.
Instó a los Estados a garantizar que las condiciones de detención, y que estas sean compatibles con la prohibición de la tortura y los tratos crueles, inhumanos o degradantes", señaló la juez sudafricana.
Además de las recientes muertes de presos en toda la región, nuestra Oficina Regional en Chile ha expresado su preocupación acerca de un video que muestra a una prisionera esposada que acababa de dar a luz en Brasil, ésto en clara contravención de las normas internacionales de derechos humanos.
"Todos los Estados deben adoptar medidas urgentes para asegurar que las condiciones de detención cumplen con las normas internacionales de derechos humanos", llamó Pillay.
Dichas medidas deberían incluir, entre otros, el establecimiento de mecanismos imparciales para inspeccionar y visitar los lugares de detención y el confinamiento.
Ninguno de los países de la región de América del Sur ha establecido un mecanismo nacional de prevención contra la tortura, como exige el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura (OPCAT).
El hacinamiento es un reto a la dignidad de los reclusos
Por tanto el ACNUDH instó a los Estados que aún no han ratificado el Protocolo Facultativo de hacerlo, y urgió a los Estados Partes en el Protocolo Facultativo de establecer un mecanismo nacional de prevención (MNP) como una cuestión de prioridad.
Aunque Honduras cuenta con un Mecanismo Nacional de Prevención, llamado CONAPREV, el gobierno todavía no lo ha dotado de fondos suficientes para el cumplimiento de sus funciones esenciales, observó.
Los focos rojos en las prisiones

"Las prisiones en toda la región tienen una tendencia crónica al hacinamiento. Además de los incendios de esta semana en Honduras, Pillay mencionó otros casos recientes de preocupación que se refieren a continuación:
En Argentina un detenido murió el 27 de enero después de ser apuñalado por otro preso en la cárcel de Capayán, en la provincia de Catamarca, el norte de Argentina.
En un incidente separado, el 29 de enero, un preso de 25 años de edad, murió después de recibir 30 golpes en la cabeza por parte de los guardias de la Unidad 46 del Complejo de San Martín del Servicio Penitenciario Bonaerense.
En Chile el 29 de enero, un preso de 25 años en prisión preventiva recibió un disparo en la cabeza por un guardia al tratar de escapar de la cárcel de Talagante, cerca de Santiago, lo que condujo a un motín en la cárcel.
A principios de febrero, un brote de hantavirus -una forma de fiebre hemorrágica transmitida por los roedores- dieron muerte a dos presos y varios otros resultaron afectados en el penal El Manzano.
En lo que toca a El Salvador el 19 de noviembre de 2011, cuatro reclusos en la prisión de Quezaltepeque, en San Salvador, fueron asesinados en una pelea entre los presos.
En Panamá el 9 de enero de 2011, cinco adolescentes, con edades comprendidas entre 15 y 17 años, murieron y muchos otros resultaron heridos como consecuencia de un incendio en un centro de detención juvenil en Tocumen, Panamá, mientras que la policía no hizo nada, o disparó gases lacrimógenos en el interior la prisión en llamas.
Un evento similar se llevó a cabo el 20 de junio de 2011, en el que 20 adolescentes resultaron heridos.
En Uruguay, tres presos murieron en un incendio en la cárcel de COMCAR cerca de Montevideo el 29 de enero de este año, que habrían tenido lugar como consecuencia de la violencia entre reclusos.
En Venezuela el 25 de enero, dos presos murieron como consecuencia de la violencia de prisioneros de los presos durante un motín en la Penitenciaría Nacional de Maracaibo, enumeró ACNUDH.
Así mismo,  la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos pidió una "investigación independiente" sobre el incendio que dejó más de 355 prisioneros muertos en la cárcel superpoblada de Comayagua, en Honduras.

"El Alto Comisionado lamenta profundamente la muerte de más de 350 personas (...) en el trágico incendio de la cárcel de Comayagua, en Honduras" declaró en Ginebra el portavoz del organismo, Rupert Colville.

Añadió que el Alto Comisionado "apoya plenamente la realización de una profunda investigación independiente sobre las causas del incendio y para determinar si las condiciones en la cárcel contribuyeron a las enormes pérdidas de vidas".

"Urgimos al gobierno a garantizar que se brinde inmediatamente a los familiares de quienes estaban presos en la cárcel de Comayagua cuando se produjo el incendio informaciones completas sobre la situación de sus parientes", afirmó Colville.

"El incendio de esta semana es el tercer incidente de este tipo en una cárcel hondureña en la última década", notó, lamentando que, en esta prisión, "diseñada para 250 detenidos" hubiera "aparentemente 800 presos" cuando ocurrió el drama.


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